La vida misma

Una reseña para el último libro de la escritora chileciteña Elena del Carmen Abilar, «Soliloquio del agua entre las breñas».

Soy veleta etérea / al juego del viento, / y odalisca leve / al arpegio eterno / del pulso del tiempo. Así se presenta, a modo de breve pero precisa inmersión literaria, este nuevo poemario de la escritora chileciteña Elena del Carmen Abilar. Presagios de un diálogo intimista fluyendo por los torrentes de una delicada sensibilidad, a flor de piel, abriendo de par en par las puertas de un paisaje interior que se abraza a lo profundo de la tierra en que habita el agua que baña los bordes rasgados del alma.

«Soliloquio del agua entre las breñas» es una invitación a sumergirse en la plenitud de la palabra puesta al servicio de la poesía, pero también al servicio de la vida misma, esa a la que muchas veces asistimos sin la franca lucidez de la poeta, dispuesta siempre a fraguar los sentidos de la existencia desde la trascendental esencia que se enquista, sin embargo, en lo próximo, en lo cercano, en lo cotidiano. Y lo hace, Abilar, como si de pronto fuera posible atrapar y sostener entre las manos esa levedad del polvo de donde venimos.

Así es como discurre su sincero sentir poético a lo largo y ancho de estas páginas. Abarcando su alrededor a modo de celebración de una memoria emocional que se afinca en los espacios en que conviven los recuerdos, las añoranzas, las imágenes de otro tiempo que se transporta hacia el hoy, hacia el devenir de los días a los que la escritora asiste con conciencia plena, como para no perder de vista, en igual medida, la luz intensa de un paisaje único y la miseria que el hombre suele acarrear en su espalda.

«Este poemario -como bien lo afirma nuestra enorme poeta Lucía Carmona en el prólogo- es un canto a la tierra. Cuando leo la transparencia en cada verso, pienso en los altos y oscuros edificios, en los hormigueros humanos, en la sofisticación tecnológica y vuelvo los ojos del corazón a la claridad de este mundo de piedra y vertiente, que es también el mío y siento cuánto de afortunado tenemos los habitantes de estos pueblos lejanos, casi incontaminados como lo dice la canción: ‘qué suerte que es chico mi pueblo, la gente no sabe que existe’…»

A Carmona -se sabe- la asiste la razón y esa notable capacidad de alumbramiento que define la totalidad de su obra y vierte, generosa, hacia la de sus pares. La poesía de Elena del Carmen Abilar es un canto a la tierra, entendiendo por tierra no sólo el espacio físico en que habitamos y nos desarrollamos hasta el último de nuestros días, sino también la patria del ser, el génesis, el vuelo que no pertenece solo a los pájaros, la libertad, el terruño (Chilecito, fuertemente marcado en este caso), la familia, los amigos.

La naturaleza y la humanidad, en definitiva, confluyendo en una perfecta concatenación a la que la poeta le va dando forma según su manera de vislumbrar el universo que la contiene, sin guardarse nada para después porque cuando de sentir se trata (y de entregar ese sentir como sustancial ofrenda) no hay tiempo, espacio ni circunstancia que la limite.

La poesía, en Abilar, sucede. Igual que sucede la tierra. Igual que sucede una luciérnaga en la inmensidad de la noche. Igual que sucede el suelo de sus amores, el de los cardones en flor en noviembre, el de los resuellos de miel y poleo, el de los viñedos y las coplas en febrero. Igual que sucede la palabra, esa que la enamora, la arcilla y el espejo, la roca y el colibrí, el óleo y el metal, el agua entre las breñas. Igual que sucede el regreso, la primavera, el otoño, los hijos, los nietos. Igual que sucede la incertidumbre, la ausencia, la lluvia. Igual que sucede el sueño, el amanecer, mayo y agosto, el azahar y la esperanza. La poesía en Elena del Carmen Abilar, sucede. Como la vida misma.

LA AUTORA. Nació en Chilecito. Es docente jubilada. Creó y dirigió talleres literarios para niños y adolescentes. Es autora de cuatro poemarios: «Alas llamando al silencio» (Editorial Canguro / 2000); «Silo de lirio y sal» (Editorial del Boulevard / 2003); «Cauce vital» (Editorial Nexo / 2012) y «Soliloquio del agua entre las breñas (Ediciones Rubén Darío / 2021). Participó en numerosas antologías de difusión nacional e internacional. Edita en numerosos diarios y revistas locales, provinciales y nacionales.

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