Una casa para el teatro

Fabiola Manssor es la representante del Instituto Nacional del Teatro en La Rioja, territorio en el que, desde su amplio conocimiento y experiencia, traza los desafíos para una tarea que prioriza al interior provincial, pero que también brinda un respaldo incondicional para una actividad que va dejando atrás los efectos negativos de la pandemia. Pasión por el escenario, compromiso con su tiempo y sus circunstancias, y gestión de puertas abiertas.

Lleva prendido en el pecho, del lado del corazón, el símbolo del Instituto Nacional del Teatro (INT), al que representa en La Rioja. De igual manera, aunque en lo simbólico, lleva adherida en su esencia al teatro, al que asiste cada día de su vida con la misma pasión y con el sustancial objetivo de hacerlo llegar a todos los rincones de la Provincia. Ese es, tal vez, el mayor de los desafíos que se propuso al asumir su gestión al frente del INT: convertirlo en una casa para el teatro, igual que el teatro ha sido hogar para tantos actores y actrices. Pero no es, este, el único objetivo. Superar los efectos de la pandemia y lograr la convergencia natural de lo tradicional con un presente signado por la digitalización también juegan un rol importante en el desarrollo de su tarea.

Actriz, directora de teatro, escritora y gestora cultural, Fabiola Manssor fue elegida a mediados del año pasado, mediante Concurso Público de Antecedentes y Oposición, para comandar al INT en la Provincia. Pero esa designación, a todas luces y en función de su amor y pasión por la actividad la traslada al terreno, fuera ya de los ámbitos formales, para trazar definitivamente un nuevo camino para el teatro riojano que va de lo interno hacia lo externo; de abarcar los barrios y el interior provincial, a insertarse en el contexto nacional con una propuesta superadora e inclusiva, desde todo punto de vista. Ardua labor, si las hay, y que la tiene como protagonista fundamental en el papel más importante en el escenario de su carrera.

Desde ese lugar, pero también desde la generosidad de su palabra, abre a 1591 Cultura+Espectáculos las puertas de su universo, teatralizando siempre con una sonrisa el recorrido de sus ideas frente a una actividad cultural que en La Rioja está en franco crecimiento y que, a partir de la presencia activa del INT encuentra un ámbito de respaldo que permite avanzar hacia un futuro prometedor y repleto de talentos emergentes que comienzan a dialogar con los referentes que han trazado un derrotero que mantuvo vivo al teatro, incluso en tiempos de pandemia, cuando las salas cerraron sus puertas y la incertidumbre se sumó a la angustia de no poder actuar.

«Ahora se nos viene el Festival Regional de Teatro, del 17 al 23 de octubre», cuenta Fabiola Manssor en primer lugar y el brillo de la ilusión se le instala en la mirada. «El equipo ya está trabajando hace un mes; ya en julio largamos con todo lo que es la preproducción del evento. Vienen 33 obras que van a hacer 66 producciones», agrega y anticipa lo complejo de una labor para la que pone el alma, el corazón y también el cuerpo. Alma, corazón y cuerpo de teatro.


¿EN QUÉ SALAS TENDRÁN LUGAR LAS OBRAS DEL REGIONAL DE TEATRO? 

En diferentes espacios independientes, no convencionales, y después en salas oficiales. En este momento tenemos en refacción al Teatro Víctor María Cáceres, pero vamos a contar con el Auditorio de la UNLaR para hacer funciones ahí. Después está el Espacio 73 y tenemos las salas independientes como ‘La Canoa de Papel’, y estamos también por inaugurar una nueva sala que se llama ‘El Teatrino’, que está en el barrio Cochangasta.

EL INICIO DE TU GESTIÓN AL FRENTE DEL INT SE DIO EN UN MOMENTO COMPLICADO, AÚN EN PANDEMIA, LUEGO DE UN LAPSO MUY DURO EN EL QUE PRÁCTICAMENTE NO HUBO TEATRO…

Ni bien asumí me tocó esa etapa de transición. Estábamos en junio del año pasado y me acuerdo que estábamos como en una transición. La Feria del Libro fue mixta, mitad y mitad, y todavía no sabíamos bien qué iba a pasar, siempre con el miedo del retorno, siempre diciendo ‘bueno, hasta dónde vamos a poder programar cosas en público sin tener que retroceder por si se vuelven a dar los casos de manera poco controlada’.

Y A ESO SE SUMABA TAMBIÉN EL ARRASTRE DE LA FALTA DE ACTIVIDAD…

Claro, dos años sin actividad que para La Rioja fueron terribles, porque la actividad del teatro independiente ya antes de la pandemia estaba sufriendo la devastación de no poder producir. Creo que la pandemia lo terminó de limitar. Hoy habría muchos más teatreros, muchos más elencos. La pandemia dio el último golpe como para que lo poco que estaba brotando se volviera a deshacer. Y post pandemia, el retomar el vínculo no solo con la actividad teatral, sino con un público que estaba asustado de ir a la sala, que no quería ir a lugares cerrados, también nos marcó. Mi primera acción como representante del INT fue gestar un plan nacional por el cual nos mandaban a hacer por provincia 30 funciones, que para mí era como que me dijeran que tenía que atravesar a caballo la Cordillera como San Martín. Entré, asumí y me dijeron ‘vaya a hacer 30 funciones’. Hicimos 230 funciones en lo que va del año y dos meses de mi gestión y hoy me dicen: ‘hacete 100 funciones’ y siento que me quedo corta. A esas primeras 30 funciones las implementamos en todo el interior de La Rioja, lo cual hizo que uno se vinculara con los departamentos, porque si en Capital estaba realmente difícil volver a la presencialidad, en el interior era mucho más difícil todavía por las limitaciones de las distancias. Por ejemplo, a Villa Unión tenemos seis horas para llegar a hacer funciones; para nosotros era una locura, pero terminamos yendo también a Punta de Los Llanos. Llevamos y ejecutamos funciones en el interior con la ayuda del Ministro de Turismo y Culturas Gustavo Luna y de la Secretaria de Culturas Patricia Herrera, y después de eso vino el Plan Nacional Argentina Florece, que fue pensado para devolverle la vida a los que habían estado dos años sin poder trabajar, revincular al público con las nuevas audiencias, a los jóvenes y también a los niños que es uno de nuestros públicos más importantes. Con este plan que se ejecutó a nivel nacional en todas las provincias, bajo el nombre de Argentina Florece Teatral, ejecutamos 80 funciones.

¿CUÁLES SENTÍS QUE FUERON LOS EFECTOS REALES DE LA PANDEMIA SOBRE LA ACTIVIDAD TEATRAL?

Yo creo que la pandemia nos ha resignificado desde muchos lugares. Por ejemplo, la Institución ha logrado avanzar desde lo tecnológico que todos de golpe tuvimos que aprender. Administrativamente fue un avance también para la grupalidades a las que hoy les pedís cosas por WhatsApp y lo resuelven. Pero la virtualidad tiene también la otra parte, que te deja sin el contacto con el ser humano, que te deja sin el contacto con el grupo, con el director de ese espectáculo, con ese espectáculo, con ir a ver el ensayo, con ver cómo están pensando esa obra. Luego esa obra pide producción, luego se estrena, luego se sostiene en cartel. Todo ese circuito se ve afectado porque la pandemia nos dejó con salas, con espacios que si vos los cerrás, en dos años los abrís y tenés que volver a trabajar sobre la infraestructura que se cae, entonces la gente que no tenía espacio y les prestaban, ya no tenían los espacios que les prestaban y los que sí tenían había que recuperarlos. Ahí aparece el plan nacional Podestá, que implicaba que la Nación subsidiaba todas las salas independientes para que pudieran pagar el alquiler; muchas de las salas independientes en la Argentina pagan el alquiler para poder ser salas, y en pandemia no pudieron generar los recursos para sostener ni el trabajo ni el alquiler, entonces lo que hizo el Instituto fue bajar esos fondos de ayuda económica a las salas. Acá en La Rioja se beneficiaron cuatro salas que por suerte no cerraron.

¿Y CÓMO FUE LA VUELTA A LA PRESENCIALIDAD?

La vuelta… cuando quise mirar ya estábamos amontonados, porque primero estábamos con pánico, hablábamos, decíamos: ‘bueno ya está un poco mejor y se ha revertido esta situación’. Yo siento que después de un año y dos meses han aparecido muchas nuevas grupalidades que estaban trabajando por afuera de la Institución; que sí hacían teatro, que sí estrenaban, que producían, pero no pedían el subsidio y tampoco se sentían parte, y eso es lo que trato de revertir un poco con mi gestión: que entiendan que el INT es para todos, no solo para algunos. Había una vaga idea de que el INT era solamente para el elenco profesional que hace 20 años viene haciendo teatro, para los grupos y el INT ha cambiado mucho su rumbo. Ahora la Institución cumple 25 años, no es tan antigua ni tan vieja; también va madurando a medida que van avanzando las nuevas tendencias. Antes te juntabas y era un grupo con las mismas personas durante 20 años. Hoy no; hoy los jóvenes, los grupos, deciden hacer espectáculos concertados. Se juntan para hacer algo y después ven si siguen o no siguen, pero no se obligan a permanecer juntos por 10, 20 o 50 años, sino que directamente se juntan a hacer algo y se retiran, o encaran otro proyecto con otras personas, entonces eso reconfigura mucho el mapa y ha hecho que aquí, en La Rioja, surgieran nuevas producciones, nuevas grupalidades que no son tradicionales, sino que van experimentando.

AL INICIO DE TU GESTIÓN TE PLANTEASTE AL MENOS TRES EJES FUNDAMENTALES: UNO ERA RECUPERAR LOS GRUPOS TEATRALES, EL OTRO ERA LLEGAR A LOS BARRIOS Y EL TERCERO LLEGAR AL INTERIOR, ¿QUÉ EVALUACIÓN HACÉS DE ESTE TIEMPO? 

Con el interior hay siempre una prioridad. Siempre que ejecutamos los planes, tanto provinciales como las nacionales, mi equipo de trabajo tiene como prioridad al interior. Es más caro, es todo más caro, porque llevar un elenco a Villa Unión… pero al único departamento que no he podido llegar todavía es a Villa Castelli, a Vinchina, que queda lejísimo y estoy ahora trabajando para eso. Siempre que tenemos reuniones plenarias en Buenos Aires, donde vamos todos los representantes provinciales, escucho a mis compañeros de la Patagonia, por ejemplo, que les queda una sala en una punta, otra sala en la otra punta, y aquí uno está tan acostumbrado a que todo quede tan cerca. Creo que nuestras distancias son cortas, que cuando uno plantea cómo hago la logística para llevar a este elenco, la escenografía y el equipo de producción y que no vas a hacer una única función, porque todo ese gasto hasta ahí no amerita que vayas por una función, entonces empezamos a trabajar con una especie de regla de tres. Cada vez que vamos al interior vamos con tres fechas, entonces si vamos a hacer Villa Unión, hacemos Villa Unión, Pagancillo y Guandacol y nos volvemos, y ahí es donde entra el municipio, que es la mano necesaria para poder hacer esto. Si no hubiera un municipio dispuesto a pagar el hotel y la comida de ese espectáculo, de ese artista, de ese actor, yo no podría hacerlo.

TAMBIÉN, APARTE DE LOS MUNICIPIOS, DESARROLLÁS UN TRABAJO ARTICULADO CON EL MINISTERIO DE TURISMO Y CULTURAS…

Si, desde la Secretaria de Culturas también me abrieron mucho las puertas y el ministro Gustavo Luna también, por ejemplo, facilitando la movilidad. Por otro lado, gestionamos el combustible, entonces todos orquestando, poniendo un poquito cada uno, hacemos que un espectáculo vaya tres días, no solo a la cabeza departamental sino a los pueblos que están más alejados. Entiendo que el viaje es largo, que es más caro, pero vos llegás a una criatura, que la posibilidad de que ese niño venga a ver teatro acá, a la Capital, es casi inexistente. La prioridad ha sido el interior y mi evaluación es que es impresionante cómo es la idiosincrasia del niño, de las personas en el interior, y encontré grupalidades; encontré grupos haciendo teatro y por algún lugar se empieza. Hay un grupo en Villa Unión, otro en Guandacol, en Milagro; tenemos en Los Molinos, en Arauco, en Patquía, en Sanagasta. Son gente que se puede vincular y que pueden llegar a la Institución y pedir su subsidio. La columna vertebral del Instituto son los subsidios para producción de obras, la razón de existir del INT es que el grupo independiente de teatro pida subsidio y produzca, estrene y sostenga en cartel. Ahora nosotros estamos en este camino de acercarlo; para mí el Instituto tiene que ir, no esperar a que el teatrero venga. Post pandemia es el trabajo que debe hacerse, doblemente.

QUE ADEMÁS PODRÍA DECIRSE QUE SE TRATA DE UN TRABAJO QUE NO SE VENÍA HACIENDO, O QUE AL MENOS NO SE HACÍA COMO DEBÍA HACERSE. IMAGINO QUE AL INICIAR TU GESTIÓN HABRÁS HECHO ALGUNA ESPECIE DE DIAGNÓSTICO.

Estuve 15 años como asistente, lo que me dio una herramienta de conocimiento administrativo de la parte central y de la territorial. Yo sabía dónde estaban las falencias. Uno puede tener una evaluación y decir lo que está faltando y lo que falta acá es mayor comunicación y vinculación, y esto implica que al riojano lo tenés que ir a buscar, al grupo lo tenés que ir a buscar, no tenés que esperar en un escritorio a que el grupo venga a vos porque necesita algo. ¿Qué es lo que pasa en las ciudades grandes como Mendoza o San Juan?, que ellos tienen producción de obras; presentan 80 obras por año y yo presento tres, pero porque allá van y toman al Instituto, el Instituto es de ellos. Acá hay como otra idiosincrasia y los teatreros responden de otra forma. Uno tiene que ir a buscarlos. Entonces mi trabajo central fue ir a donde estaban ensayando. Hay mucha gente trabajando en la Universidad, por ejemplo, en el Profesorado, en la Polivalente, donde hay otra realidad que comienza a entrelazarse, y donde hay que evitar que los pibes abandonen porque entienden que no hay un futuro en el teatro, o se van a estudiar a otras provincias y me parece que eso no debe ser así.

¿Y ESO DE QUÉ MANERA SE REVIERTE?

Abriéndoles espacios que contengan; que no se tengan que ir a Córdoba a estudiar teatro, que no emigren. Tenemos un montón de cosas por hacer, solo que tal vez esas cosas no les están llegando del modo en el que hoy los pibes están comunicados, porque hoy todo pasa por un celular. Nosotros empezamos a implementar las explicaciones, que son las más difíciles de la Institución, en videos de Tiktok como para apuntar a ese público. Simplificamos la información y la comunicación tanto para quienes viven en Capital como para quienes viven en el interior. El video hace que la persona ponga pausa, entienda lo que tiene que hacer y vuelva, y así logramos que muchas personas se dieran de alta, que se registraran como grupo, que se registraran como espectáculo. Hemos subido de tres a siete subsidios de producción de obra, hemos capacitado físicamente en la oficina. La atención personalizada sumada a los canales de comunicación nos permite llegar de otra manera. Uno tiene que adaptarse a estas nuevas tendencias donde el celular es lo primordial.

OCURRE QUE EXISTE TAMBIÉN DENTRO DEL ÁMBITO DEL TEATRO UN CHOQUE GENERACIONAL, ENTRE EL TEATRO MÁS TRADICIONAL Y QUIENES LO EJERCEN, Y UNA NUEVA GENERACIÓN QUE VIENE ASOCIADA NECESARIAMENTE A OTRAS HERRAMIENTAS QUE TIENEN QUE VER CON EL CELULAR, CON LO VIRTUAL, ¿CÓMO SE TRABAJA ALLÍ, PARA QUE DE ALGUNA MANERA CONVERJAN ESOS ÁMBITOS?

Esos choques generacionales se agigantan además cuando uno trabaja en espacios tan burocráticos. Yo noto que el INT tiene algunos aspectos que dejan afuera a muchas personas desde lo burocrático, desde lo tecnológico, que es una discusión que yo siempre la tengo porque desde las grandes ciudades se da por sentado que todos tenemos celulares, que ese celular es bueno y que tiene internet, y no es así. Me pasan dos cosas: yo amo mucho, me gustan mucho los grupos tradicionales que hay en La Rioja, defiendo un montón el laburo que han hecho. Algunos han logrado madurar, reconvertirse y reconfigurarse, otros no; otros sostienen lo que siempre hacen y está bien en los términos en los que ellos eligen hacerlo. Y después tengo la brecha que no solo me pasa a mí generacionalmente, y es que hay un bache enorme en el medio. Tengo a los pibes que están estudiando y a los de 30 años que no están haciendo teatro y me pregunto: ¿por qué no están haciendo teatro los de 30?, porque salen, dejan, renuncian, se van y me pasa a mí en la Institución. Yo empecé la secundaria sin ningún tipo de red social y agradezco eso, pero entiendo que hoy los pibes están enchufados con el celular y que si esa es la forma de llegar a mí no me molesta, ni la cuestiono. Habría que ver de qué manera introducimos eso. Veamos de qué forma podemos trabajar hacia adelante, incorporarnos nosotros socialmente por ahí. No me molesta eso a mí, a lo mejor el pibe está encontrando algo ahí que no está encontrando en otros ámbitos. Y, por otra parte, el teatro requiere de la presencia.

CLARO, ESO TE IBA A PREGUNTAR, PORQUE MÁS ALLÁ DE TODO LO QUE VOS TENGAS Y EMPLEES COMO HERRAMIENTAS DESDE LA VIRTUALIDAD, EL TEATRO REQUIERE DE LO FÍSICO, DE LOS TERRITORIOS COMPARTIDOS.

En su momento les planteamos hacer teatro en Youtube, por ejemplo, en plena pandemia, pero hubo gente que se rehusó terminantemente. Y después, cuando vieron que pasó un año, y que vino otro año más sin poder hacer teatro, empezaron ellos a decirme ‘mirá… vos sabés que me parece que vamos a tener que hacer teatro por Youtube, porque no salimos más’ y ya eran terribles dos años sin actividad para un actor o una actriz, para un director, y ya empezaron a pensar que tal vez no era tan mala la idea, e implementamos un plan que se llamó «Teatro en casa», que es el primero que ejecuto y que consistía en filmar las obras, que es carísimo filmar, editar y subirlas por 24 horas a Youtube, y además a ellos les quedaba como un registro visual de lo que estaban haciendo. Nos fue muy bien. Después implementamos teatro desde Tiktok, y eso nos acercó a muchos pibes en el interior.

¿Y ESOS PLANES TIENEN ALGUNA CONTINUIDAD, O LA VUELTA A LA PRESENCIALIDAD ANULA DE ALGUNA MANERA LO VIRTUAL?

No, para nada. En plena Feria del Libro, en la que nosotros estábamos participando con un stand y con varias actividades, relanzamos las obras que teníamos grabadas, las pusimos de nuevo a disposición por 24 horas, para quien quisiera verlas y seguimos trabajando. Nos hicimos un Tiktok institucional donde estamos desarrollando todo lo que tiene que ver con la comunicación, con cómo te das de alta, cómo te registrás, cómo anular un trámite, cómo pedir un subsidio. Es un trabajo que hay que hacer el de integrar a la juventud y creo que el camino es la comunicación, aunque sea un choque generacional, especialmente con una institución que tiene 25 años y la mayoría de sus integrantes son más grandes que yo. Hay cierta resistencia, pero yo creo que la gente a la larga o a la corta va a terminar incorporando Tiktok, como pasó con YouTube.


UNA CASA PARA LOS QUE NO TIENEN CASA

Con una extensa experiencia personal en la actividad, Fabiola Manssor es una de las personas que más conoce del teatro de La Rioja, en sus diferentes aristas. Y, por sobre todas las cosas, en el territorio. Durante 15 años se desempeñó como asistente del Instituto Nacional de Teatro (INT) en la Provincia, lo que le permitió generar vínculos con mucha gente y espacios del sector que hoy se potencian para la gestión que le toca desarrollar como representante. Ese amplio conocimiento, además, le facilitó poder realizar un diagnóstico sobre la situación por la que atraviesa la actividad, siendo además protagonista desde su faceta artística, que la encontró siempre generando espacios de innovación a los que sigue asistiendo con el mismo énfasis.

SI TUVIERAS QUE HACER UNA ESPECIE DE RADIOGRAFÍA, ¿CUÁL ES LA SITUACIÓN, EL ESTADO DE SALUD DEL TEATRO ACTUALMENTE EN LA RIOJA? ¿CÓMO LO VES DESDE TU EXPERIENCIA, DESDE TU TRABAJO? ¿CÓMO ESTÁ HOY EL TEATRO Y CÓMO SE INSERTA A NIVEL NACIONAL?

Yo creo que está como una persona que estuvo postrada en una cama durante mucho tiempo; está como en rehabilitación, como en un proceso de: ‘ejercitemos este músculo, esta otra parte, veamos si estas partes moviéndose van a provocar que se te mueva esta otra hasta que se pueda caminar’, y hasta que termine mi gestión espero que camine solo y que no dependa de quién esté sentado en la representación del INT. Que pase lo que pasa en las otras provincias, que el Instituto es de las agrupaciones independientes y no del representante. No te tiene que importar quién está de turno, tanto en la silla en La Rioja, como en la silla en Buenos Aires, como en el Gobierno. La ley 24.800 le pertenece al teatrero. Nace porque vos como grupo o como persona te decidiste a hacer teatro independiente. Si esa es la razón de ser de la Ley, no tiene que estar involucrado quién está en el sillón del INT. Se tiene que dar el subsidio, el fondo del Estado tiene que llegar, esté quien esté, no te tiene que importar, y me parece que en la Provincia y en otras seguramente también, buscan mucho el quién está; entonces si está alguien que ellos quieren o les cae bien piden, pero si no les cae bien, no piden. El dinero del Estado es de los grupos. Yo creo que hoy tanto los nuevos como los tradicionales están en una situación de tensión, que es obvio y que se entiende, porque el tradicional tal vez piensa que está perdiendo terreno y los jóvenes vienen ahora con una energía y con nuevas ideas: las dramaturgias, el feminismo que nos ha atravesado, las perspectivas de género, el lenguaje inclusivo, toda la comunidad LGBT que también ha sido incluida.

¿CREÉS QUE HAY POSIBILIDAD DE DIÁLOGO ENTRE ESOS ÁMBITOS, QUE SE PUEDE LOGRAR?

Es que tiene que ser factible. Es como un cuerpo: tu corazón es diferente a tu páncreas, pero necesitás a los dos órganos para vivir, no puedes dispensar de uno, y el corazón no puede pensar que porque bombea sangre entonces el páncreas no importa, o el hígado no importa. Importan sistémicamente a todo lo que es la estructura de la Institución porque abarca un montón de ramas, no solo el teatro: están los de danza, la danza teatro, el que hace rituales, el que te hace tradicional, el que viene con la performance, el que viene con nuevas ideas de hacer teatro, los monólogos, los unipersonales, las obras que tienen diez personas. Ahora, en este Festival que se viene, ya miramos las carpetas de las obras y tenemos un variopinto, y ahí está, eso es el teatro, todo eso, no hay nada por fuera. No es solo esto, es todo esto y mucho más. Yo creo que La Rioja debería fortalecerse, ponerse a abrir más salas, estoy desesperada porque existan más lugares para el teatro, más salas independientes, más espacios convencionales. Casa Güemes está haciendo un laburo increíble que también lo hacen a pulmón, lo hacen desde lo independiente, lo autogestivo y no solo dialogando con el Instituto, también van al Fondo Nacional de las Artes, van por otros lados gestionando dinero, fondos y van abriendo espacios, y los van sosteniendo. La idea es tener por lo menos diez espacios, de acá a cuatro años. Si bien ya contamos con cuatro salas, o cuatro espacios no convencionales, que sean más las grupalidades de teatro independiente y que entre ellas pueden interactuar. Yo creo que después ya no van a existir las diferenciaciones. Debería existir lo no binario en el teatro también. Es teatro, no importa si es más danza o menos danza, más payaso o menos payaso, es un hecho teatral, es arte escénico. Me veo terminando la gestión diciendo: ‘bueno, a ver hasta dónde se logró el objetivo y hasta donde no’, pero siempre intentando llegar.

¿EN QUÉ NIVEL SE ENCUENTRA NUESTRO TEATRO?

Siempre los regionales nos ponen en el mapa de decir: ‘bueno, en dónde estamos nosotros produciendo, qué estamos diciendo, qué tipo de temas estamos abordando’. Fui a provincias como San Luis, Mendoza o San Juan y me llamó mucho la atención, porque Mendoza siempre nos llevaba muchos años luz en cuanto a producción, pero post pandemia el nivel se equiparó y se niveló mucho. San Juan está un poquito mejor; ellos tienen otra forma de abordar, de producir, tienen otra economía y nosotros estamos quizás mucho más ligados a San Luis en cómo producimos, desde dónde producimos, los temas que tocamos. Y a nivel país, me tocó ir al Nacional el año pasado y también pude ver varios espectáculos, y hay de todo: tenés espectáculos con unas escenografías importantes, con guiones, con todo, y después tenés espectáculos que sabés que es lo mejor de esa provincia, pero puesto en la vidriera nacional entrás a decir ‘esto ahora no está tan bueno’. La Rioja está emergiendo. El año pasado ganó ‘Infinitas en fases’ que ahora va a ir al Nacional, y me pareció muy interesante lo que el jurado me dijo respecto de por qué había elegido esa obra, y justamente la eligieron porque tenía un poquito de todo, un poco de teatro, un poco de danza, un poco de títeres y La Rioja es eso: un poquito de todo.

¿CUÁL ES EL ROL SOCIAL DEL TEATRO?

Una vez leí que si se quemaran todos libros de historia del mundo se podría reconstruir toda la narrativa, del inicio hasta el final, con las obras de teatro. Yo creo que el teatro tiene como misión contar lo que no está en los libros, lo que no se puede escribir en un papel. Shakespeare hizo una crítica social sobre el contexto económico y político en el que él se encontraba. Hoy el teatro es eso también, es todo lo que vos ves en la narrativa de una provincia, o de un contexto, o de un lugar, de una economía. Hoy estamos atravesados por el feminismo; casi todos los espectáculos tienen una parte del reclamo, del enojo, de la denuncia. En La Rioja hay mucha comunidad LGBT que ha encontrado su casa en el teatro, porque están rechazados de una casa que no los acepta como son, una familia que no los apoya, en un trabajo tal vez no deseado. Hoy con las nuevas formas tal vez sea diferente, pero hace cinco o seis años atrás, elegir otra forma, otra manera de vivir la sexualidad se enfrentaba a una mirada muy prejuiciosa. El teatro para mí siempre fue una casa para el que se sintió sin casa, como un albergue para el que no tenía dónde ir, y muchos de nuestros actores y actrices han encontrado en el teatro ese lugar para desde ahí empezar a vivir todas esas otras vidas que nos permite el ser actor o actriz. Y después está un director eligiendo un guión por algo. Yo vi todo lo que era la Fiesta Provincial para saber qué estamos diciendo como Provincia, dónde nos estamos parando, desde qué lugar estamos diciendo y obviamente el teatro está atravesado por el feminismo, está atravesado también por algo muy interesante que surgió, que es el tema del agua, nuestra falta de agua, nuestros reclamos con la minería, nuestros reclamos con la sociedad que no nos entiende, sumado a los pibes que están recién largando. Yo creo que el teatro es un lugar de denuncia y de narrar algo. Yo creo que la obra que nos va a representar en el Nacional, va a contar algo de La Rioja, que quien la vea va a decir: ‘en la Rioja está pasando esto, en La Rioja el teatro está ahí, en ese lugar, como una pieza de ajedrez’. Hoy está ahí, mañana puede cambiar, puede que nos toque otra pandemia u otra cosa así de espantosa y probablemente cambien las narrativas, pero yo siento que el teatro es eso: es la forma que tenemos de decir lo que no podemos decir de una manera más civilizada, que tal vez no lo podemos escribir en un libro. Los escritores tienen los libros, los directores de cine las películas, los músicos las canciones, nosotros tenemos el cuerpo.

¿CÓMO TE GUSTARÍA QUE SE RECUERDE TU GESTIÓN? ¿QUÉ TE GUSTARÍA QUE QUEDE DE TU GESTIÓN?

Creo que lo que más me gustaría que quede es que el Instituto es de todos. Yo siento que el Estado es un lugar que nos pertenece a todos, que todos tenemos que entender que somos el Estado. En este año que yo estuve Nación invirtió 11 millones de pesos en La Rioja. Los tres planes nacionales que se han ejecutado en la provincia significan muchísimo dinero que fue a un elenco que se levanta por la mañana y que tiene una familia, y que tiene que ubicar a los hijos en algún lugar para ir a hacer la función, que hacen tres funciones por día, entonces pienso: si vos te querés dedicar a esto, sí se puede, porque hay una Ley que tiene una bondad y para mí es un milagro. Es una Ley que te da dinero que no lo tenés que devolver en términos económicos; te da dinero para que vos te levantes a la mañana y digas quiero hacer Romeo y Julieta y te dicen ‘tome vaya, haga Romeo y Julieta y haga muchas funciones’. Creo que me gustaría que esta gestión que yo tengo se entienda y se traduzca en el futuro, cuando hablen de mi gestión, como que fue un Instituto abierto, como que fue un Instituto de todos, al que todos podían acceder, que no era solo para algunos, sino un lugar que estuvo abierto para cualquiera que entiende que lo que está haciendo es arte.

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