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¡Ya está! ¡Ya está!
La inminente despedida de Lionel Messi no marca solamente el final de una carrera extraordinaria, sino el cierre de una época que atravesó nuestras vidas y sostuvo durante tantos años una forma colectiva de la esperanza. El paso del tiempo, la pérdida de los símbolos y el vértigo de descubrir que incluso aquello que creíamos eterno también termina.