Alicia Corominas: “Hoy escribo con mayor libertad y convicción”

Con Fugas, su nuevo  libro de microrrelatos, Alicia Corominas profundiza una búsqueda que atraviesa toda su obra: decir más con menos, confiar en la potencia del silencio y convertir la memoria en un territorio de encuentro. En este nuevo encuentro con 1591 habla del oficio de escribir, de la libertad que da el tiempo, del género breve y de la necesidad permanente de seguir aprendiendo y creando.
Hay una palabra que podría atravesar toda la obra de Alicia Corominas: condensación. No como una síntesis apresurada, sino como la búsqueda paciente de una escritura capaz de contener un universo entero en apenas unas líneas. En “Fugas”, su libro de microrrelatos, esa manera de decir alcanza una de sus expresiones más logradas. Cada texto abre una grieta por donde se filtran la memoria, el deseo, el miedo o la belleza; cada silencio completa aquello que las palabras apenas insinúan.

Poeta, investigadora, docente y una de las voces más relevantes de la literatura riojana contemporánea, Corominas entiende la escritura como una forma de conocimiento antes que como una certeza. Por eso, lejos de las afirmaciones categóricas, sus textos invitan al lector a participar, a completar sentidos y a descubrir que la intensidad no depende de la extensión, sino de la profundidad con la que una historia logra permanecer en quien la lee.

En esta conversación con 1591 Cultura + Espectáculos recorre el origen de “Fugas”, reflexiona sobre el desafío del microrrelato, la memoria, la condición de las mujeres en la literatura y la libertad que hoy atraviesa plenamente su manera de escribir. Una charla que confirma lo mismo que deja entrever su obra: que las palabras encuentran su mayor fuerza cuando son capaces de sugerir mucho más de lo que dicen.

Alicia Corominas junto a Patricia Dagatti y Fernando Viano en la presentación del libro Fugas, en el marco de la Feria del Libro de La Rioja.
Alicia Corominas junto a Patricia Dagatti y Fernando Viano en la presentación del libro Fugas, en el marco de la Feria del  Libro de La Rioja.

A LOS 85 AÑOS, DESPUÉS DE UNA VIDA ATRAVESADA POR LA EDUCACIÓN, EL ARTE, LA INVESTIGACIÓN, LA  POESÍA Y LA ESCRITURA, ¿QUÉ ES LO QUE TODAVÍA TE EMPUJA A SENTARTE FRENTE A UNA PÁGINA Y SENTIR QUE HAY ALGO NUEVO QUE NECESITA SER DICHO?

A mí los años no me preocupan. Es el cuerpo el que pone algunos límites. Mis proyectos son ocupaciones que voy construyendo en mi andar, para tener siempre una oportunidad de aprender, crecer y tener algo para brindar a quienes quieran compartir. Sentarme a escribir es una actividad incorporada desde que aprendí a escribir mamá. Y puedo decir como en mi libro ‘Gota a gota’: Hoy despliego la mente, agito mis pulmones, enderezo la espalda, aliviano pesares y se los tiro al viento.

¿EN QUÉ MOMENTO DESCUBRISTE QUE ESTAS HISTORIAS TAN BREVES TAMBIÉN PODÍAN CONTENER UN MUNDO ENTERO? ¿CÓMO NACIÓ FUGAS?

“Fugas” nació cuando llegó el momento. Antes, descubrí que estaba escribiendo textos muy breves, aunque expresaban todo lo que quería decir. Poesías de muy pocos versos, como: Señores de la hoguera / sigan nomás. / Yo soy laguna. O frases sentenciosas a modo de apotegmas, que salían solas y allí quedaban, como: La vida nos empuja a caminar el tiempo. No puedo detenerme en un remanso. Reconozco que me preocupaba pensar que ya no tenía mucho que decir, pero al mismo tiempo me resultaba agradable. Fue así como, sin proponérmelo, fui conectándome con los microrrelatos, microficciones o minificciones, como quieran nombrarlos.

TUS TEXTOS TRABAJAN MUCHO CON EL SILENCIO, CON AQUELLO QUE APENAS SE INSINÚA. ¿CON LOS AÑOS APRENDISTE QUE, EN LITERATURA, A VECES ES MÁS IMPORTANTE LO QUE SE CALLA QUE LO QUE SE DICE?

Estoy convencida que el silencio a veces dice mucho más que las palabras, y el sentido depende de la actitud que acompañe la ausencia de ellas. Nunca el agravio, al contrario, ni aceptarlo ni lanzarlo. Pero cuando éste llega, el silencio bien plantado impone verdad y respeto. Esta convicción que es parte de mi vida sale sola cuando escribo, no es una postura, y cuando releo los textos, encontrar esos silencios me produce paz. Mi forma de comunicar rechaza las sentencias, en todo caso, propongo sugerencias, propicio el diálogo y la participación, porque así se construye el saber. Los silencios en las microficciones favorecen la interpretación del lector, su búsqueda de sentido y lo hacen parte de la obra. Esto me apasiona.

¿ES MÁS DIFÍCIL ESCRIBIR UNA HISTORIA DE TRES PÁGINAS O UNA HISTORIA DE TRES PÁRRAFOS? ¿QUÉ EXIGE EL MICRORRELATO QUE OTROS GÉNEROS NO EXIGEN?

Nunca me propuse escribir un género determinado. Lo que escribo es lo que sale en el momento. Y si lo que quiero contar resulta breve, para mí es mejor porque la síntesis es una búsqueda personal que exige elaboración y agilidad mental, más en estos tiempos en los que a todos nos invadió la prisa. Cuando descubrí que mi forma de escribir podría ser un microrrelato empecé a buscar información para conocer en profundidad el género y me inscribí en talleres de grandes microficcionistas. Ellos me proporcionaron las bases y elementos propios del género, lo que debe estar para conformarlo: brevedad, insinuación, elipsis, precisión, misterio, integración de texto y título, entre otras características que cada autor le imprime.

GRAN PARTE DE TU OBRA DIALOGA CON LA MEMORIA. ¿SENTÍS QUE ESCRIBÍS PARA RECORDAR O PARA QUE OTROS NO OLVIDEN?

Cuando escribo no lo hago para determinados destinatarios, salvo que sea para una clase, un conversatorio o una conferencia para un público específico. Escribo lo que sale espontáneamente, porque es mi forma predilecta de expresión. Pero hay un interés que siempre me acompaña y es, justamente, la preocupación por el olvido de aquellos hombres y mujeres que el tiempo va ocultando y que son quienes legaron grandes obras que merecen ser conocidas por las nuevas generaciones y recordadas por las anteriores. El pasado no muere, integra el presente de nuestra cultura, y es necesario tener consciencia de ello.

¿CREES QUE HOY LAS MUJERES TIENEN UNA RELACIÓN DIFERENTE CON LA ESCRITURA QUE LA QUE TUVO TU GENERACIÓN? ¿QUÉ CAMBIÓ Y QUÉ TODAVÍA FALTA CAMBIAR?

Desde muy pequeña tuve contacto con los  libros. Hoy recuerdo los primeros libros que leí: “Corazón” y “De los Apeninos a los Andes” de Edmundo De Amici, numerosos libros de Constancio C. Vigil y otras tantas obras cuyos autores no recuerdo, como Juana la Loca o La Leona de dos mundos. La colección que leía, cuando estaba enferma en cama, era El Tesoro de la Juventud, cuyos veinte tomos aún conservo. Más tarde me enamoré de Nikos Kazantzakis, León Tolstoi, Dostoievski y otros tantos más. Obras importantes de mujeres no recuerdo con exactitud, salvo en poesía cuando estudiaba Declamación. Entonces leí y memoricé, para recitar, las obras de Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou, Alfonsina Storni, entre otras. Pero reconozco que, en ese tiempo, no me preocupaban las diferencias de género porque no era consciente todavía, de la discriminación impuesta ancestralmente por el patriarcado. Las mujeres de mi generación, en general, sufríamos la desvalorización cultural y no lo advertíamos. Hoy, después de años de investigación y estudio pude superar esa dicotomía y publiqué tres libros y varios artículos sobre todas las formas de discriminación y sometimiento. Las mujeres han ido saltando algunos límites impuestos y han soltado su voz. Hoy escriben con libertad. Sus derechos se han ido reconociendo, aunque falta todavía. Sigue existiendo, por ejemplo, cierto predominio y promoción preferencial por las obras de autores hombres.

¿SENTÍS QUE ESCRIBÍS DISTINTO A LOS 85 AÑOS QUE A LOS 40 O A LOS 50? ¿QUÉ CAMBIÓ EN TU MANERA DE MIRAR EL MUNDO?

No dudo que transité diferentes momentos en mi vida e innumerables búsquedas, lo que se advierte en mis obras: comencé escribiendo poemas como una forma íntima de expresar mis experiencias. La poesía brotaba libre de temores o imposiciones porque no pensaba mostrarla o exponerla. Escribía en papeles sueltos, en servilletas de algún bar y las guardaba desordenadas dentro de mi cuadernito azul. Un día, mi hija Graciela me confesó que sacaba esos poemas para llevarlos a la escuela Polivalente de Arte, y los usaba la profesora de Música para iniciar sus clases. Esta confesión, sumada a la sentencia de mi padre cuando me recriminó no haber elegido la escritura como profesión, más la seguridad que me transmitieron el brillante poeta riojano Eloy López y mi sabia amiga Susana Goyochea, ambos ya fallecidos, terminaron dándome la confianza necesaria para decidirme a publicar. A los poemarios siguieron las prolongadas investigaciones sobre la historia riojana. Hoy escribo mucho, lo que necesito decir. Esta es mi manera de comunicarme y brindar todo lo que voy logrando aprender de la vida.

CUANDO TE ESCUCHO HABLAR Y CUANDO LEO TU OBRA, TENGO LA SENSACIÓN DE QUE ESCRIBÍS DESDE UN LUGAR DE RECONCILIACIÓN CON LA VIDA. ¿SENTÍS QUE HOY SOS UNA MUJER MÁS LIBRE QUE HACE TREINTA O CUARENTA AÑOS?

No tengas dudas. Hoy escribo con mayor libertad y convicción, busco conocer cada día más para perfeccionar la obra que brindo, porque no guardo nada y, una vez que me desprendo de ella, queda libre y vuela, seguramente, hasta quien la necesita y la hace suya. Esto conforma mi felicidad.

SI DENTRO DE CINCUENTA AÑOS ALGUIEN ENCUENTRA UNO SOLO DE TUS  LIBROS EN UNA BIBLIOTECA, ¿QUÉ TE GUSTARÍA QUE DESCUBRIERA SOBRE ALICIA COROMINAS?

Me gustaría que reconociera en ese  libro todo el empeño, el esfuerzo y el amor, puestos para brindar lo que pude hacer en mi vida, con la intención de que alguien, al leerlo sienta la necesidad de seguir investigando o creando, según sea lo que trate dicha obra, para completar o perfeccionar lo que dejé.

SOBRE “FUGAS”

EN ESTAS PÁGINAS, LO BREVE NO ES PEQUEÑO: ES UN RELÁMPAGO. CADA MICRORRELATO DE “FUGAS” ABRE UNA GRIETA POR DONDE SE FILTRAN LA MEMORIA, EL DESEO, EL MIEDO Y LA REVELACIÓN. ALICIA COROMINAS ESCRIBE DESDE EL TERRITORIO DONDE LAS PALABRAS APENAS ALCANZAN A ROZAR LO QUE DUELE, LO QUE ARDE Y LO QUE SALVA.

SUS HISTORIAS —A VECES SUSURROS, A VECES GOLPES SECOS— CONDENSAN VIDAS ENTERAS EN UNOS POCOS TRAZOS. UN GESTO, UNA AUSENCIA, UNA INFANCIA QUEBRADA, UN AMOR QUE RESISTE, UN MUNDO QUE SE DESMORONA: TODO CABE EN ESTA ESCRITURA QUE SABE QUE LA INTENSIDAD HABITA EN LO MÍNIMO.

ENTRE LO COTIDIANO Y LO SIMBÓLICO, ENTRE LA TERNURA Y EL ABISMO, ESTAS FUGAS NO SON SOLO ESCAPATORIAS: SON FORMAS DE REVELACIÓN. CADA TEXTO DEJA UNA ESTELA, COMO SI EL LECTOR ATRAVESARA UNA CONSTELACIÓN DE INSTANTES DONDE LO ÍNTIMO DIALOGA CON LO COLECTIVO, Y LO HUMANO SE ENFRENTA A SU PROPIA FRAGILIDAD.

EN ESE GESTO DE CONDENSAR MUNDOS EN POCAS LÍNEAS, COROMINAS CONFIRMA LO QUE SU TRAYECTORIA VIENE SEÑALANDO DESDE HACE AÑOS: ES UNA VOZ IMPRESCINDIBLE Y UNA REFERENTE INELUDIBLE DE LA LITERATURA RIOJANA CONTEMPORÁNEA.

LEER “FUGAS ES” ENTRAR EN UN TERRITORIO DONDE EL SILENCIO PESA TANTO COMO LAS PALABRAS. Y DONDE, AL CERRAR EL  LIBRO, QUEDA LA SENSACIÓN DE QUE ALGO —DENTRO DE NOSOTROS— TAMBIÉN HA ESCAPADO PARA TRANSFORMARSE.

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