Fortunia, el reino donde aprender a elegir también es parte de la aventura

Creado por María Florencia Bazán, “Finanzas con Flora” propone acercar la educación financiera a las infancias a través de cuentos, personajes y escenarios fantásticos. Con libros, contenidos digitales, talleres y un podcast, el proyecto transforma conceptos como el ahorro, la planificación y el valor de los recursos en historias que hablan también de deseos, decisiones, esfuerzo, espera y solidaridad.

Hablar de dinero con las infancias no significa trasladarles las preocupaciones económicas de los adultos. Tampoco supone explicarles tasas, presupuestos o conceptos que todavía permanecen lejos de su experiencia. Puede comenzar, simplemente, con una historia: alguien que desea algo, debe aprender a esperar, elegir entre distintos caminos o descubrir que compartir no siempre significa quedarse con menos. “Finanzas con Flora” nace precisamente en ese territorio, allí donde la educación financiera deja de parecer una materia reservada para grandes y se convierte en una aventura capaz de ser escuchada antes de dormir.

El proyecto fue creado por María Florencia Bazán, madre de tres hijos y educadora financiera, a partir de una necesidad que reconoció primero dentro de su propia casa: encontrar una forma cercana de conversar sobre el dinero sin convertirlo en un tema solemne, incómodo o cargado de angustia. La respuesta fue Flora, una guía que habita el Reino de Fortunia junto a Aurora, una chanchita curiosa y superpoderosa. En ese universo de ríos luminosos, cascadas, invernaderos mágicos y personajes enfrentados a conflictos cotidianos, los conceptos financieros nunca aparecen como una lección explícita: se viven a través de las decisiones de sus protagonistas.

Construido a partir de competencias financieras infantiles desarrolladas por la Comisión Europea y la OCDE, “Finanzas con Flora” despliega su propuesta mediante cuentos, contenidos digitales, talleres y un podcast que recupera una de las formas más antiguas de transmisión y encuentro: alguien que cuenta una historia y alguien que escucha e imagina. Pero detrás de cada relato existe un propósito más amplio. No se trata solamente de enseñar qué es el dinero, sino de abrir conversaciones familiares, formar hábitos saludables y ofrecer herramientas para que cada infancia aprenda a decidir con mayor autonomía, sin recibir como herencia los silencios, los temores y las incertidumbres económicas de los adultos.

MARÍA FLORENCIA BAZÁN
MARÍA FLORENCIA BAZÁN

EL NACIMIENTO DE FLORA Y EL REINO DE FORTUNIA

Antes de convertirse en un proyecto transmedia, “Finanzas con Flora” nació de una experiencia cotidiana: la necesidad de encontrar una forma cercana de hablar sobre el dinero con las infancias. María Florencia Bazán encontró en los cuentos el lenguaje capaz de habilitar esas conversaciones y, a partir de allí, imaginó una guía, una chanchita curiosa y un reino fantástico donde los conflictos financieros pudieran transformarse en aventuras.

¿EN QUÉ MOMENTO DESCUBRISTE QUE LA EDUCACIÓN FINANCIERA PARA LAS INFANCIAS PODÍA CONTARSE A TRAVÉS DE HISTORIAS Y NO NECESARIAMENTE EXPLICARSE COMO UNA SERIE DE CONCEPTOS?

Empecé a formarme en educación financiera y ahí noté esa necesidad. Soy mamá de tres, de 10, 8 y 5 años, y los cuentos me acompañan durante toda la crianza. Son mi herramienta para conectar, para soñar juntos, para habilitar conversaciones que de otra forma no aparecen, para dar respuesta a procesos que están viviendo, para darle lugar a emociones que a veces no saben cómo nombrar. Ahí entendí que los cuentos son ese lenguaje que las infancias necesitan para aprender sobre este tema. No quería pensar la educación financiera como una temática académica, con formato escuela, sino como algo que se incorpora a través de cuentos, que habilitan otro tipo de espacio. No es un tema de grandes, es un contenido que nos acompaña en todo el proceso: incorporar hábitos financieros saludables, soñar y cumplir esos sueños, y sobre todo, abrir conversaciones que antes no existían en casa.

¿CÓMO NACIÓ FLORA? ¿PRIMERO APARECIÓ LA IDEA EDUCATIVA Y DESPUÉS EL PERSONAJE, O FUE FLORA LA QUE TE PERMITIÓ IMAGINAR TODO ESTE UNIVERSO?

Flora nació como proyecto final de un máster en Inteligencia Artificial generativa que hice en Barcelona, pero enseguida trascendió ese origen académico. Se fue gestando en casa, con mis hijos, para hablar justamente de educación financiera en clave narrativa. El personaje se creó para habilitar esa idea educativa, no al revés: primero estaba la necesidad de encontrar una voz cercana que hablara de dinero con las infancias, y Flora fue tomando forma en ese ida y vuelta cotidiano hasta convertirse en la respuesta a algo que yo venía viendo latente. Una vez que tuvo forma propia, todo lo demás empezó a acomodarse solo: si hay una guía, esa guía necesita un mundo donde moverse. Ahí apareció Fortunia.

¿CÓMO SE CONSTRUYE EL REINO DE FORTUNIA? ¿QUÉ REGLAS TIENE ESE UNIVERSO Y CUÁNTO TRABAJO CREATIVO HAY DETRÁS DE SUS PERSONAJES, ESCENARIOS Y CONFLICTOS?

Fortunia tiene sus propios personajes fijos y su propia geografía mágica. Flora aparece siempre como guía, y a su lado está Aurora, una chanchita superpoderosa cuyo superpoder es la curiosidad. Aurora acompaña al protagonista de cada historia a resolver el conflicto, y guía a través de sus preguntas más que de sus respuestas. No es casual que sea una chanchita: ese personaje funciona también como un símbolo propio dentro del mundo de las finanzas. El escenario es un reino fantástico donde pueden pasar cosas mágicas: está el Río Oroluz, el Invernadero Mágico, la Cascada de los Ecos, entre otros lugares que seguimos ampliando. Pero dentro de ese entorno fantástico, lo que les sucede a los protagonistas es completamente cotidiano: son las mismas situaciones que atraviesa cualquier chico de esa edad. Lo que cambia es la resolución, que está vinculada a conceptos y respuestas de educación financiera, pero contada con una narrativa propia que las traduce y las acompaña, nunca las explica de manera directa.

APRENDER SOBRE EL DINERO SIN CONVERTIRLO EN UNA LECCIÓN

En Fortunia, el dinero nunca aparece como un fin en sí mismo. Las historias hablan de deseos, elecciones, espera, esfuerzo, planificación y solidaridad, pero lo hacen sin definiciones rígidas ni moralejas evidentes. Detrás de cada aventura existe un trabajo que busca traducir competencias financieras concretas al lenguaje de las infancias, cuidando siempre que el aprendizaje no le quite fuerza ni libertad al relato.

HAY ALGO INTERESANTE EN LA PROPUESTA: HABLARLES DE DINERO A LAS INFANCIAS SIN PONER NECESARIAMENTE EL DINERO EN EL CENTRO. APARECEN EL DESEO, LA ESPERA, LAS DECISIONES, EL ESFUERZO, COMPARTIR. ¿QUÉ QUERÉS QUE COMPRENDAN REALMENTE CUANDO ESCUCHAN ESTAS HISTORIAS?

Considero que la educación financiera es mucho más que hablar de dinero. Es hablar de hábitos saludables, de soñar y de planificar cómo alcanzar esos sueños, de aprender a esperar, a priorizar, a entender y valorar el trabajo en equipo, el cuidado, el cooperativismo, el esfuerzo. El dinero es una herramienta, nunca el objetivo en sí mismo. Lo que busco en cada historia de Fortunia es que las infancias vivan la experiencia de desear algo y esperarlo, de elegir entre distintos caminos, de descubrir que compartir también es una forma de ganar.

¿CÓMO ENCONTRÁS EL EQUILIBRIO ENTRE CONTAR UNA BUENA HISTORIA Y TRANSMITIR UN APRENDIZAJE? ¿CÓMO EVITÁS QUE EL CUENTO TERMINE CONVERTIDO EN UNA “LECCIÓN” DISFRAZADA DE FICCIÓN?

La regla que me impuse desde el principio es que la historia tiene que sostenerse sola, sin la excusa educativa. Si le sacara el contenido financiero, tiene que seguir siendo un cuento que den ganas de escuchar. El aprendizaje nunca se dice, se vive junto con Flora y Aurora dentro de Fortunia. Cuando algo empieza a sonar a moraleja, lo reescribo. Las infancias detectan enseguida cuando les están por dar una lección, y ahí se van.

EL PROYECTO ESTÁ PENSADO DESDE LOS CINCO AÑOS. ¿CÓMO SE HABLA DE AHORRO, PRIORIDADES O DECISIONES ECONÓMICAS CON UNA INFANCIA TAN PEQUEÑA SIN TRASLADARLE PREOCUPACIONES QUE PERTENECEN AL MUNDO ADULTO?

Ahí está el cuidado más grande de todo el proyecto. Una infancia de cinco años puede entender perfectamente la idea de esperar para tener algo que quiere, o de elegir entre dos cosas. Lo que no le corresponde es cargar con la angustia de si va a alcanzar la plata a fin de mes. Trabajamos siempre desde la experiencia emocional que ya conocen, y nunca desde el número o la preocupación adulta. Y ahí también entra el cuidado con las palabras. Está bien hablar de dinero en casa, de hecho creo que hay que hacerlo, pero elegir cómo se dice cambia todo. No es lo mismo decir ‘no alcanza’ que decir ‘elegimos priorizar esto’. Esa diferencia, que parece chica, es la que marca si una infancia se queda con una preocupación que no le corresponde o con una herramienta que va a usar toda la vida.

¿HAY DIFERENCIAS ENTRE ENSEÑAR QUÉ ES EL DINERO Y ENSEÑAR A RELACIONARSE CON ÉL? ¿CUÁL DE ESAS DOS DIMENSIONES TE INTERESA MÁS TRABAJAR?

En realidad son dos dimensiones que hay que trabajar juntas, no se pueden separar. Hace falta enseñar qué es el dinero, de dónde viene, las distintas formas que puede adoptar, el valor del esfuerzo detrás de cada peso. Pero eso solo no alcanza si no viene acompañado del vínculo, de saber decidir, planificar. Las dos van de la mano, siempre entendiendo al dinero como un medio y no como un fin.

LAS HISTORIAS ESTÁN CONSTRUIDAS A PARTIR DE ESTÁNDARES DE COMPETENCIAS FINANCIERAS INFANTILES DE LA OCDE. ¿CÓMO SE TRADUCE UN MARCO TÉCNICO DE ESE TIPO AL LENGUAJE, LA SENSIBILIDAD Y LA IMAGINACIÓN DE UNA INFANCIA DE CINCO O SEIS AÑOS?

Ese marco, que la Comisión Europea desarrolló junto con la Red Internacional de Educación Financiera de la OCDE, organiza las competencias en cuatro grandes áreas: el dinero y las transacciones, la planificación y gestión de las finanzas, el riesgo y la compensación, y el panorama financiero general. Para cada edad especifica qué debería saber, poder hacer y sentir una infancia frente al dinero. Yo tomo esa estructura como columna vertebral, pero nunca aparece nombrada en el cuento. Por ejemplo, el marco dice que a los seis o siete años una infancia debería entender que el dinero es limitado y aprender a diferenciar entre lo que necesita y lo que desea. Eso, contado tal cual, es una definición. Contado en Fortunia, es Gael queriendo comprar algo solo porque todos sus amigos lo tienen, y descubriendo en el camino que puede elegir distinto. La competencia técnica queda intacta, pero la infancia no la recibe como una regla, la vive como parte de la aventura de un personaje con el que se identifica. Ese es exactamente mi trabajo: agarrar algo pensado para políticas públicas y devolverlo convertido en una historia que una infancia quiere escuchar de nuevo antes de dormir.

UNA CONVERSACIÓN QUE TAMBIÉN INVOLUCRA A LAS FAMILIAS

Los cuentos están dirigidos a las infancias, pero su alcance no termina cuando concluye la historia. Cada relato busca abrir una conversación dentro de los hogares y ofrecer a los adultos una puerta de entrada a un tema que muchas veces permanece rodeado de silencios, incomodidades o temores. Hablar de dinero con naturalidad también supone revisar lo que madres, padres y docentes aprendieron -o nunca pudieron aprender- durante su propia infancia.

¿QUÉ LUGAR OCUPA LA FAMILIA? PORQUE PARECIERA QUE EL DESTINATARIO NO ES SOLAMENTE EL NIÑO: LA HISTORIA FUNCIONA TAMBIÉN COMO UNA INVITACIÓN PARA QUE PADRES E HIJOS EMPIECEN CONVERSACIONES QUE MUCHAS VECES NO EXISTEN EN LOS HOGARES.

Es exactamente así. El cuento es la excusa, la conversación es el objetivo real. Muchas familias no hablan de dinero porque no encuentran la puerta de entrada, o porque a ellas tampoco se lo hablaron de chicas. Fortunia les da esa puerta. Después de escuchar una historia, es mucho más fácil que un padre le pregunte a su hijo qué haría él en el lugar del personaje, y ahí empieza algo que antes no pasaba en esa casa. Por eso en el blog y en los talleres también trabajamos con padres y con docentes, dándoles herramientas concretas para sostener esa conversación una vez que empezó. La metodología está basada en el marco de competencias financieras infantiles de la OCDE, que usamos como guía técnica tanto para las historias como para el material que compartimos con familias y escuelas.

¿QUÉ RELACIÓN TENEMOS LOS ADULTOS CON EL DINERO CUANDO HABLAMOS CON NUESTROS HIJOS? ¿SEGUIMOS TRATÁNDOLO COMO UN TEMA DEL QUE LAS INFANCIAS DEBERÍAN MANTENERSE AL MARGEN?

En general sí, seguimos heredando esa idea de que el dinero es un tema serio, casi tabú, que se habla bajo puerta cerrada. Y las infancias igual perciben todo: la tensión, el silencio, las miradas. Lo que no reciben es información ni herramientas para procesar lo que sienten. Callar no las protege, las deja solas frente a algo que igual están viviendo.

¿QUÉ CONVERSACIÓN SOBRE EL DINERO TE HUBIERA GUSTADO TENER CUANDO ERAS CHICA Y NADIE TUVO CON VOS?

De chica me hubiera gustado que el dinero no fuera un tema tabú, un tema de grandes. Que alguien me enseñara a elegir, a esperar, tener esas herramientas desde antes. Crecí, como muchas personas de mi generación, con la idea de que ese tema se resolvía solo, con el tiempo, sin que nadie se sentara a hablarlo con naturalidad. Pero el tiempo cambia la ecuación, y sí importa saberlo antes: no es lo mismo incorporar estos hábitos a los cinco años que tener que desaprender todo a los treinta. Hoy, siendo mamá de tres, Fortunia es en parte esa conversación que a mí me faltó, contada para que ninguna infancia tenga que esperar a ser grande para tenerla.

DEL CUENTO AL PODCAST: LAS FORMAS DE CONTAR FORTUNIA

El universo de Fortunia se expande a través de libros, contenidos digitales, talleres y un podcast que convierte sus historias en experiencias sonoras. El paso al audio no representa solamente un cambio de formato: las voces, los sonidos y las atmósferas permiten que cada infancia construya el reino mediante su propia imaginación. Así, el proyecto recupera la intimidad del relato oral y la posibilidad de compartir la escucha en familia.

FINANZAS CON FLORA NACIÓ COMO UN PROYECTO TRANSMEDIA: HAY LIBROS, CONTENIDOS DIGITALES, TALLERES Y AHORA UN PODCAST. ¿QUÉ PUEDE HACER EL RELATO SONORO QUE NO PODÍAN HACER LOS OTROS FORMATOS?

El cuento narrado tiene un valor muy particular, más allá de lo educativo. Es una tradición tan antigua como la humanidad: alguien que cuenta y otro que escucha y se deja llevar. El audio se mete en la rutina de una forma que ningún otro formato logra: se escucha en el auto, en un viaje largo, antes de dormir con la luz apagada. Y sin imagen, la imaginación de la infancia tiene que trabajar más, tiene que construir el Reino de Fortunia en su propia cabeza. Es un momento para compartir en familia. Para que estas historias tengan continuidad y se puedan trabajar en otros espacios, en poco tiempo va a estar disponible un libro digital que tiene cada historia junto con actividades para llevar a la práctica los conceptos. Pero incluso sin ese paso siguiente, el cuento ya deja su huella, y siempre cierra con una mini misión, algo concreto para que la conversación siga después de apagar el audio.

¿CÓMO FUE EL PROCESO DE PASAR ESTOS PERSONAJES AL SONIDO? ¿CÓMO IMAGINASTE SUS VOCES, LA AMBIENTACIÓN Y LA IDENTIDAD SONORA DEL REINO DE FORTUNIA?

Fue un desafío hermoso. Flora necesitaba una voz cercana, casi de confidente, y Aurora una energía juguetona y tierna que se notara en cada palabra, con esa curiosidad que la define incluso en la forma de hablar. Trabajamos la ambientación sonora para que Fortunia sonara a un lugar real, con su propia atmósfera, para que la infancia sienta que entra a un mundo y no que simplemente escucha un audio.

¿QUÉ IMPORTANCIA TIENE LA IMAGINACIÓN EN UN PROYECTO QUE, EN PRINCIPIO, PODRÍA PENSARSE EXCLUSIVAMENTE DESDE LA EDUCACIÓN?

Tiene toda la importancia, sobre todo en un proyecto pensado para las infancias. Sin imaginación no hay proyecto, hay un manual. La imaginación es lo que permite que un concepto financiero se transforme en un río mágico, en una misión, en una chanchita curiosa que hace las preguntas justas. Es el puente entre lo técnico y lo humano, y sin ese puente ningún aprendizaje se sostiene en el tiempo. De hecho es el gran diferencial de ‘Finanzas con Flora’: partimos de un universo imaginario propio, Fortunia, y ahí adentro construimos el aprendizaje.

EDUCAR EN MEDIO DE LA DESIGUALDAD Y LA INCERTIDUMBRE ECONÓMICA

En un país atravesado por la inflación, las restricciones y la incertidumbre, enseñar educación financiera exige distinguir entre brindar herramientas y trasladar angustias que pertenecen al mundo adulto. También requiere reconocer que ahorrar, planificar o administrar recursos no significa lo mismo en todos los hogares. Desde esa perspectiva, Finanzas con Flora propone una educación financiera sensible a las distintas realidades y pensada como una posible herramienta de inclusión.

EN UNA ARGENTINA DONDE LAS CONVERSACIONES FAMILIARES ESTÁN INEVITABLEMENTE ATRAVESADAS POR PRECIOS, INFLACIÓN, DIFICULTADES ECONÓMICAS Y RESTRICCIONES, ¿QUÉ SIGNIFICA ENSEÑAR EDUCACIÓN FINANCIERA A UN NIÑO SIN CARGARLO CON LAS ANGUSTIAS ECONÓMICAS DE LOS ADULTOS?

Significa vincular a la infancia con el valor de los recursos y la planificación desde el juego y la acción, en lugar de hacerlo desde la escasez o la preocupación. Es construir una relación saludable con el dinero que la prepare para el futuro sin transferirle la ansiedad del día a día económico. Y ahí el cuidado está en las palabras. No es lo mismo decir ‘no hay plata’ que decir ‘elegimos gastar en otra cosa’. Si una infancia pide un juguete caro, explicarle que ese mes el presupuesto está puesto en las cuentas de la casa o en las vacaciones enseña a priorizar y a poner límites, no le transmite miseria. Con la inflación pasa algo parecido. Quejarse todos los días de los precios frente a los chicos, o mostrar frustración en el supermercado, les traslada la angustia sin darles ninguna herramienta. Prefiero explicarla como algo que hace que el dinero rinda distinto con el paso del tiempo, y por eso los adultos buscamos formas de cuidarlo. Ahí aparece la idea de cuidar el dinero. Con el ahorro pasa igual. Pedirle a una infancia que guarde plata ‘por las dudas’ le genera desprotección, porque a esa edad no tiene sentido ahorrar para una emergencia que no puede imaginar. El ahorro infantil funciona mejor cuando tiene un objetivo cercano y disfrutable, un juguete, una salida, algo que pueda ver crecer. Y también me parece clave mostrar el esfuerzo detrás del dinero sin que se convierta en culpa: que un chico entienda que el trabajo de sus padres es lo que sostiene la casa y sus gustos es distinto a hacerlo sentir responsable de un gasto. Ahí se construye la cultura del esfuerzo, no el miedo a la carencia.

¿LA EDUCACIÓN FINANCIERA PUEDE SER TAMBIÉN UNA HERRAMIENTA DE INCLUSIÓN? ¿QUÉ PASA CUANDO HABLAMOS DE AHORRO O PLANIFICACIÓN CON INFANCIAS QUE CRECEN EN CONTEXTOS ECONÓMICOS Y SOCIALES MUY DIFERENTES?

Sí, y creo que ahí está uno de los puntos donde más cuidado hay que tener. La educación financiera es una herramienta de inclusión social y económica porque le da a cada persona los recursos para entender cómo funciona el dinero, tomar decisiones que protejan su bienestar y no quedar afuera del sistema por desconocimiento. Para mí esto conecta directamente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular con reducir la pobreza y reducir las desigualdades, porque cuanto antes una infancia adquiere ese criterio, más chances tiene de romper ciclos de exclusión que muchas veces se heredan en una familia sin que nadie los haya elegido. Pero la educación financiera no puede pensarse igual para todas las infancias, porque el concepto de ahorro significa cosas distintas según el contexto en el que uno crece. En una casa donde los ingresos son escasos o informales, muchas veces ahorrar dinero no es una posibilidad real. Ahí el concepto se traduce en otra cosa: cuidar y aprovechar bien lo que sí hay, los útiles escolares, el agua, la comida. La planificación no se piensa a largo plazo sino en sostener el día a día, y lo que más aporta la educación financiera en ese contexto es enseñar el valor del esfuerzo colectivo, el uso de las redes de apoyo, y sobre todo dar herramientas para tomar mejores decisiones frente a la incertidumbre, sin juzgar nunca la realidad de esa familia. En una casa donde las necesidades están cubiertas pasa algo distinto: el dinero suele ser algo abstracto, una tarjeta, una transferencia, y ahí el desafío es que la infancia entienda que los recursos son finitos y valore el esfuerzo que hay detrás de cada cosa, aunque en su casa no falte nada. Ahí sí hay margen real para ejercitar el ahorro formal, la alcancía, una meta a futuro, y trabajar la paciencia con otro tipo de herramientas. Por eso para mí un programa de educación financiera infantil no puede ser el mismo para todas las infancias ni puede ser punitivo con las que menos tienen. Tiene que adaptarse a la realidad de cada una, validar lo que ya viven sin juzgarlas, y apuntar siempre a lo mismo en el fondo: que desarrollen criterio, resiliencia y capacidad de decidir, más allá de cuánto dinero haya en su casa. Ese es el verdadero sentido de pensar la educación financiera como una herramienta de inclusión.

LO QUE ENSEÑAN LAS INFANCIAS Y EL FUTURO DEL PROYECTO

El intercambio con las infancias también modifica las historias y obliga a revisar certezas. Sus preguntas, reacciones y maneras de interpretar cada aventura mantienen vivo un proyecto que continúa aprendiendo mientras enseña. Entre esas devoluciones y los propios aprendizajes de su creadora, Fortunia comienza a proyectarse como un universo con posibilidades de crecer, sumar formatos y llegar a nuevas familias, escuelas y comunidades.

¿QUÉ TE FUERON DEVOLVIENDO LAS INFANCIAS? ¿HUBO ALGUNA INTERPRETACIÓN, PREGUNTA O REACCIÓN QUE TE HAYA SORPRENDIDO Y QUE INCLUSO HAYA MODIFICADO TU PROPIA MANERA DE PENSAR EL PROYECTO?

Todo el tiempo. Las infancias hacen preguntas que uno no se espera, y muchas veces esas preguntas terminan abriendo una historia nueva o cambiando el rumbo de una que ya estaba escrita. Esa devolución constante es la que mantiene vivo el proyecto, porque me obliga a no quedarme escribiendo desde la teoría sino desde lo que realmente les pasa cuando escuchan. Tengo una escena que se me quedó grabada. En un taller contamos ‘Luna y el árbol de las estrellas’, y propusimos hablar de los sueños. Es impresionante cómo reaccionan ante la invitación a soñar: le ponen nombre a lo que quieren, se les nota el brillo en los ojos, la emoción de decir en voz alta qué desean. Esa mirada de las infancias, ese silencio que se genera cuando están metidos en un cuento, es una de las cosas más emotivas que me tocó vivir con este proyecto. Y te demuestra que vas por el camino correcto.

¿QUÉ APRENDISTE VOS SOBRE EL DINERO DESPUÉS DE EMPEZAR A EXPLICÁRSELO A LAS INFANCIAS?

Aprendí a revisar mis propias ideas sobre el dinero. Tener que bajar cada concepto a algo que una infancia pueda entender me obligó a preguntarme si yo misma lo tenía tan claro, y muchas veces descubrí que no. Explicarle a una infancia es, en el fondo, una forma de ordenar lo que uno mismo arrastra sin saberlo. Muchas veces pienso qué hubiera pasado si yo lo hubiera aprendido antes. Me pregunto qué decisiones habría tomado si el dinero hubiera tenido otro rol en mi vida, si en mi casa hubiéramos hablado de dinero con naturalidad, con información, con planificación. Ese ejercicio es el que me sostiene todos los días para seguir con este proyecto.

SI UNA INFANCIA ESCUCHA LAS CINCO HISTORIAS DEL REINO DE FORTUNIA, ¿QUÉ TE GUSTARÍA QUE PERMANEZCA EN ELLA DESPUÉS DE OLVIDARSE INCLUSO DE LOS CONCEPTOS FINANCIEROS QUE APRENDIÓ?

Me gustaría que le quede la sensación de que puede confiar en sus propias decisiones. Que esperar no es perder, que compartir no es quedarse con menos, que equivocarse en una elección no es el fin del mundo. Que el esfuerzo nos ayuda a cumplir los sueños, y que vale la pena nombrarlos en voz alta y perseguirlos. Que trabajar en equipo suma algo que uno solo nunca podría lograr, porque el esfuerzo colectivo es insuperable. Si una infancia crece con esas bases, ya sea que se acuerde de Flora, de Aurora o de Fortunia o no, el proyecto cumplió su verdadero propósito.

¿HASTA DÓNDE IMAGINÁS QUE PUEDE CRECER ESTE UNIVERSO? ¿FLORA Y FORTUNIA TIENEN POSIBILIDADES DE CONVERTIRSE EN ALGO MUCHO MÁS AMPLIO QUE UN PROYECTO ESPECÍFICAMENTE DEDICADO A LAS FINANZAS?

Fortunia es un proyecto de educación financiera, pero la educación financiera es un campo mucho más amplio de lo que se suele pensar. Habla de construir la vida que uno quiere, de emprender, de tener hábitos saludables en distintos órdenes de la vida. Como me formé como educadora financiera certificada por la Asociación Española de Educadores y Planificadores Financieros, trabajo desde esa mirada integral: cómo cumplir los objetivos vitales, cómo va a ser la jubilación, dónde van a estudiar los hijos, cómo protegerse, cómo invertir. Ese enfoque le da a Fortunia un potencial enorme para crecer. Por ahora la prioridad es consolidar lo que ya está en marcha, el podcast, los libros, los talleres, y hacerlo bien, con datos reales de impacto. También quiero capacitar a más familias y docentes, y construir alianzas que ayuden a multiplicar el alcance. Pero no tengo dudas de que ‘Finanzas con Flora’ tiene mucho más para contar.

Fortunia nació para hablar de dinero, pero en sus historias termina hablando de algo mucho más amplio: la posibilidad de elegir, aprender a esperar, reconocer el esfuerzo, compartir con otros y confiar en las propias decisiones. Flora y Aurora no ofrecen respuestas cerradas ni prometen que todas las dificultades puedan resolverse con una fórmula. Acompañan, preguntan y ayudan a descubrir que los recursos son limitados, pero también que existen distintas maneras de cuidarlos, organizarlos y ponerlos al servicio de aquello que verdaderamente importa.

Quizás allí se encuentre el sentido más profundo de “Finanzas con Flora”: no en conseguir que las infancias memoricen conceptos financieros, sino en darles palabras y herramientas para construir una relación más consciente con el dinero. También en abrir una conversación que durante demasiado tiempo permaneció reservada a los adultos. Porque aprender a decidir no comienza cuando llega el primer sueldo ni cuando aparece la primera deuda. Puede empezar mucho antes, en la intimidad de un cuento, mientras alguien escucha una historia y descubre que sus sueños también pueden tener un nombre, un camino y un lugar posible en el mundo.

CÓMO ENTRAR AL REINO DE FORTUNIA

El universo de Finanzas con Flora puede conocerse a través de finanzasconflora.com, un espacio digital gratuito pensado para que las infancias se acerquen a la educación financiera mediante historias, juegos y actividades. La propuesta invita a aprender a valorar los recursos, tomar decisiones, planificar y construir hábitos saludables sin separar esos aprendizajes de la imaginación, los sueños y la vida cotidiana.

Dentro del sitio se puede conocer a Flora, la exploradora y narradora que guía las aventuras, y a Aurora, una chanchita curiosa que acompaña a los protagonistas y ayuda a descubrir los aprendizajes escondidos en cada historia. También se presenta el Reino de Fortunia, con sus bosques, ríos, montañas y cofres mágicos, donde las diferencias entre deseos y necesidades, el ahorro o la planificación se convierten en experiencias narrativas.

La página organiza sus contenidos en cuatro grandes propuestas: Cuentos mágicos, con historias ambientadas en Fortunia; Jugar y aprender, con juegos y kits imprimibles; Crear con tus manos, con manualidades que relacionan imaginación y aprendizaje; y Familias y docentes, donde se ofrecen recomendaciones, guías, recursos e información para acompañar las conversaciones sobre el dinero.

El blog reúne cuentos, actividades y materiales ordenados en las categorías Aventuras en Fortunia, El Taller de Flora, Familias y docentes y Flora te cuenta. Entre sus contenidos hay juegos, propuestas para trabajar en el aula y el hogar, herramientas para diferenciar deseos y necesidades, ideas para fijar metas y artículos sobre ahorro, planificación, hábitos financieros e imprevistos familiares. Los materiales pueden consultarse directamente, sin necesidad de registrarse.

Quienes quieran recibir nuevos recursos pueden suscribirse gratuitamente al boletín. Para hacerlo deben seleccionar la opción “Suscribirme”, completar nombre, apellido y correo electrónico, y luego confirmar la suscripción mediante el mensaje que recibirán en su casilla. De esa manera acceden a cuentos, juegos, novedades y kits imprimibles enviados por correo.

Para consultas, propuestas educativas o información sobre las actividades, el contacto es hola@finanzasconflora.com. El proyecto también está presente en Instagram, Facebook y LinkedIn.

Sitio web: www.finanzasconflora.com

Acceso: gratuito

Destinatarios: infancias, familias y docentes

Contacto: hola@finanzasconflora.com

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