«Acá me quedo y por acá voy»

Desde Berlín, en Alemania, la voz de la cantante argentina Camila Arriva perfuma a tango, a identidad nacional y a compromiso social, asido a un feminismo que, con fundamentos de sobra, busca torcer el camino. «Mujeres» se llama su más reciente trabajo discográfico, pero antes trazó un recorrido intenso junto a la música y el canto, en una evolución constante hacia lo imperecedero.

Quiero ser la esencia / la dulce conciencia de lo verdadero. La voz de Camila Arriva se aferra a la intensidad. O más aún: la intensidad de la voz de Camila Arriva se aferra a lo tangible de un mensaje que atraviesa de lado a lado, de frontera a frontera, de país a país; y a la contundencia de un decir que se sustenta, que se afirma a partir de lo imperecedero, dejando atrás lo nimio, lo efímero, para convertirse en esencia que se fortalece desde una convicción potente, enérgica, que abraza la necesidad de una urgencia que es grito de lucha, pero también melodía que abraza, canción que contiene, que otorga sentido. No se trata, aquí, de decir simplemente por decir. Se trata, en todo caso, de decir con la piel en llamas, floreciendo a la construcción de un orden nuevo, mucho más justo, con el alma abierta de par en par, en ofrenda plena, desde un sentir individual, hacia una conquista colectiva. 

Alma y cuerpo. Cuerpo y alma, detrás de un anhelo que amplifica, que traspasa su propio ser para ser más allá de lo que a simple vista se puede ver, y trazar un camino en el que el cambio sea la constante, para que ya nada vuelva a ser como era, sino una evolución indispensable que ancle en lo real y concreto, una huella que conduzca hacia adelante, aunque partiendo siempre desde la raíz misma, desde el origen del todo que habita en un continente único: la mujer. Pero no solo la mujer, sino la mujer traspasando los límites de lo preconcebido, de los establecido, de lo estereotipado, para convertirse en un mensaje en vuelo. Un mensaje musical que atrapa, que envuelve y que invita a ser parte de esa transformación encarnada en el tango, ese lugar de encuentro.

Y si de mujeres se trata, Camila Arriva tiene a su «Mujeres» para dejar huellas. Pero, incluso, más que para dejar huellas, para marcar un camino; que como bien decía el poeta, se hace al andar. Y en eso anda esta voz argentina que construye su identidad y su patria en Berlín, Alemania, desde donde despliega todo su caudal artístico, pero también el potencial de una fuerza de voluntad que no cede en su afán por cambiar el rumbo y reivindicar, con la música y el canto como estandartes, lo femenino.   

DEL OTRO LADO, EN UN MISMO PUNTO

El sol se cuela con fuerza por la ventana y le ilumina el rostro. Son las 14 en Berlín. Aquí, en La Rioja, las 9 de la mañana. Antes que cualquier palabra, Camila Arriva regala una sonrisa. Son más de 12 mil kilómetros los que separan a Alemania de Argentina. Sin embargo, con ese simple gesto, el «del otro lado» se convierte en un mismo punto, un punto único. Un punto de encuentro. Así es como abre de par en par las puertas de su particular universo a 1591 Cultura+Espectáculos. Un mundo de acordes, de melodías, de canciones que trae desde pequeña como quien va buscando un cielo para alcanzar con las manos. Un cielo al que se subió para traspasar las fronteras y escribir su historia, también, en el Viejo Continente.   

«Llegué (a Europa) hace más de cuatro años, como cantante lírica. El plan era un poco girar por Europa, hasta ver dónde podía asentarme, haciendo algunas audiciones. Hice Barcelona, que ya había vivido allí, y después Berlín, que tiene algo que te absorbe», cuenta en una primera instancia y a modo de carta de presentación. Ya a los 20 años había tenido su primera experiencia europea, estudiando en el Conservatorio de Música de la ciudad catalana. Luego, volvió a su pago natal para terminar la carrera de Artes Musicales con orientación en Canto de la Universidad Nacional de las Artes (Buenos Aires). «Me quedó ese bichito de haber vivido acá, en Europa, y de las posibilidades que había. Estaba trabajando muy bien en Argentina, pero no estaba cantando», recuerda. Por ese entonces, su vida discurría entre los coros y las orquestas, tomando y dando clases en escuelas, trabajando intensamente, pero siempre con la visión puesta en el canto, en la música y en lo lírico que, tal como afirma, lo único que le ofrecía como posibilidad concreta era el Teatro Colón, o alguna instancia más periférica. De allí que su primer año en Berlín lo dedicó íntegramente a prepararse para hacer el ingreso a ese reducto que es considerado como nuestro «corazón de la ópera». Sin embargo, su camino comenzaría a bifurcarse también hacia la música popular. «Cantaba en el subte, en bares, tocando la guitarra, cosa que no había hecho nunca; y me decidí a hacer el primer disco como para poder vender las fechas y ya de ahí dejé la música clásica. Ese verano volví a Argentina y ya me dediqué exclusivamente al tango».

YENDO UN POCO HACIA ATRÁS, HACIA LOS PRINCIPIOS U ORÍGENES, ¿CÓMO FUE TU ENCUENTRO CON LA MÚSICA, CON EL CANTO? ¿QUÉ MOMENTOS RECORDÁS PARTICULARMENTE DE TUS INICIOS? ¿CUÁNDO Y CÓMO FUE QUE DECIDISTE DEDICARTE DE LLENO A LA MÚSICA, AL CANTO?

No tengo familia de músicas ni músicos. Mi mamá cantaba; es lo que ella misma me dice siempre, pero no lo hizo profesionalmente. Calculo que de ahí viene un poco, siempre le gustó mucho la música, y yo con 11 años quise empezar a tocar la guitarra. Ella me apoyó, me compró la guitarra y ahí comencé, hasta que un día una amiga me dijo: ‘estoy yendo a clases de canto’ y yo dije: ‘qué bueno, yo también quiero’. Y de repente le pregunté a esta amiga: ‘¿vos que vas a hacer cuando seas grande? y ella me dijo: ‘profesora de historia’, y yo le dije: ‘yo quiero ser cantante’. Era como muy obvio para mí que si estaba estudiando canto iba a ser cantante. Y ya está, no lo dudé nunca más. Pero no tuve dentro de mi familia una cosa así de que nos juntábamos a tocar, un tío músico…Me acuerdo el momento en que estábamos cruzando la calle con mi amiga y le dije eso y lo dije sin pensar, y a partir de ahí no tuve ningún tipo de duda. A partir de ahí seguí tomado clases particulares en Luján, que es de donde soy, y en un momento cuando terminé la escuela y tenía que ver qué hacer, me metí en el Conservatorio con la idea de que la música clásica me iba a dar un montón de herramientas para hacer lo que quiera con la música popular.

TE DEFINÍS COMO UNA CANTANTE ECLÉCTICA, QUE VAS ABORDANDO DIFERENTES GÉNEROS. ¿CÓMO FUE TU ACERCAMIENTO AL TANGO? ¿CÓMO FUE QUE LOGRASTE IR FUSIONANDO LOS DIFERENTES ESTILOS, ESPECIALMENTE DESDE LO LÍRICO?

La primera profesora que tuve en Luján era tanguera, con lo cual lo primero que aprendí a cantar, o con lo primero que aprendí a cantar fue el tango. En ese momento me enseñó mucho repertorio de tango canción, no tango milonguero. Ahí aprendí y participé en los Juegos Bonaerenses, hice un concierto solamente de tango y por dos años canté solo eso. Después lo dejé, lo abandoné; siempre me dio un poco la curiosidad de aprender a bailar y demás. Cuando me vine para acá (Europa), me vine con una carpeta de audios de tango para cantar en el subte y después mi ex compañero me dijo un día que venía a tocar una milonga a Berlín; yo había llegado hacía muy poco. Cuando entré a la milonga y vi toda esa cantidad de gente bailando música en español, una música que estaba buenísima, un ambiente que en ese momento me parecía fantástico -ahora tengo un poco más de reservas, pero en ese momento era todo tan mágico-, me atravesó el corazón. Esa misma noche bailé cuatro pasos y dije ‘tengo que aprender a bailar esto, a cantar esto y de aquí no me muevo’. Fue medio como amor a segunda vista.

HASTA ESE MOMENTO EL TANGO NO ERA ALGO QUE HABITARA EN VOS…

Para nada; empecé a tomar clases de baile, un montón, a milonguear mucho, a hacerme muy amiga de mucha gente y al año siguiente me decidí a estudiar solo tango y ahí empecé a estudiar a full el género. Con todo el back que tenía de la música clásica, y todo lo académico y de la manera en que concibo yo la música, no solo desde la emoción, sino también desde lo técnico, sabía que en el tango no tenía ni idea de lo que estaba pasando. Así empecé a hacer cursos de arreglo, de historia, diplomatura, tango y género, haciendo cursos de música y feminismo, tomando clases de guitarra, de piano. No es lo mismo agarrar una partitura de Mozart que un tango de Pugliese. Quería saber qué es lo que pasaba con eso para no hacerlo desde un lugar de mucha ignorancia, me sentía bastante ignorante. Pasar del canto lírico al canto popular me dejó un año sin entrenar directamente, para poder aflojar un poco la musculatura y empezar a estudiar cosas más propias de la música popular. 

RESPECTO DE ESO, DIJISTE ALGUNA VEZ: «TENGO UNA FORMACIÓN ACADÉMICA Y POR MUCHO TIEMPO BUSQUÉ LA PERFECCIÓN TÉCNICA E INTERPRETATIVA ABORDANDO IDIOMAS Y GÉNEROS MUY AJENOS A MÍ; ENTRAR EN EL MUNDO DEL TANGO FUE UN DESAFÍO ENORME, DE ABANDONO Y DE CONSTRUCCIÓN DE PRINCIPIOS. ¿QUÉ DEBISTE ABANDONAR Y QUÉ CONSTRUCCIONES REALIZASTE EN LO PERSONAL Y EN LO COLECTIVO, DESDE EL TANGO?

Se me desconfiguró un poco la imagen de lo individual; la música clásica tiene eso de la perfección, de lo solista, de lo individual, de lo virtuoso, de la cantidad de horas de estudio con uno mismo, con el instrumento, y fin. La audición, la situación de estar siempre con mucho estrés y sola. Lo primero que me dio el tango es la comunidad, el trabajar en equipo, en dúos, tríos, quintetos, orquestas, y después encontrar una red de gente que está colaborando. Me pasaba mucho que cuando estaba trabajando en compañías de ópera sentía un nivel de competencia y un nivel de divismo, de ser tan individual, que yo no me sentía representada y me sentía siempre muy incómoda, muy angustiada, muy frustrada, nunca sentía que estaba al nivel técnico de mis compañeras y compañeros. El tango me dio eso de que todos hacemos todo y todos lo hacemos bien, de diferentes maneras, pero está todo bien. El canto popular es así; hay millones de maneras. En el canto lírico una sola. Eso fue lo primero que me sorprendió y dije acá me quedo, porque acá jamás voy a frustrarme. Después lo que me dio el tango, que no me dio la música clásica, es la identidad, el sentido de pertenencia. Cantando música clásica lo hacía en alemán, en italiano, francés, ruso; mi tesis la hice de música catalana, y cantaba algo en español porque siempre teníamos que cantar una obra argentina, y fin. No me sentía muy representada con lo que estaba diciendo, aunque debía estudiar palabra por palabra, nunca sentía que estaba contando algo que a mí me estaba pasando, porque siempre jugaba a un rol. En el tango eso no me lo permití. Si bien podría cantar canciones, y de hecho a veces, muy a veces y por pedido especial lo hago y canto canciones que a mí no me interpelan como persona, como mujer, trato de no ponerme canciones que hablen en masculino, canciones que no hablen de lo que me está pasando, sino que siempre trato de buscar un sentido en lo que estoy diciendo. Entonces no solamente estoy cantando en español, sino en argentino; letras que me interpelan, una música que entiendo y que me sale por los poros. Generé eso y me siento más genuina que nunca; no estoy más jugando a ser alguien que canta jugando a ser la reina de la noche en alemán, entonces está buenísimo. Eso es lo que me dio a nivel profesional. A nivel personal me dio una seguridad y una tranquilidad y una felicidad tan grande, que ya no hay vuelta atrás. 

ENTRASTE EN UN GÉNERO MUY FUERTE, TRADICIONALMENTE HABLANDO, MUY MARCADO POR EL HOMBRE, LO CUAL IMAGINO TE PLANTEÓ DESAFÍOS QUE DE HECHO ESTÁS ROMPIENDO O TRATANDO DE ROMPER PERMANENTEMENTE. ¿CÓMO FUE QUE SURGIÓ LA IDEA Y TOMASTE LA DECISIÓN DE HACER UN DISCO QUE ESTUVIERA CREADO Y TOCADO ÍNTEGRAMENTE POR MUJERES?

A mí se me empalmaron las dos cosas: la entrada al tango y la entrada al feminismo. En el mismo momento de mi vida tomé las dos cosas y las dos cosas todavía siento que me quedan grandes en un montón de sentidos; siento como que me falta estudiar un montón el tango y siento que me falta para poder decirme feminista. Pero hay algo muy interesante, que me quedé pensando desde que comencé a estudiar Tango y Género en la Universidad, donde se habla de que existe el tango machista en tanto que existe el tango feminista. El tango no solamente es machista. Yo venía con esta idea del tango: que es el mundo de los machirulos y qué difícil que es y qué violento que es, o que fue, y no, hablemos también del tango feminista, sino estoy invisibilizando todo lo otro, incluso históricamente todo lo que se hizo en manos de mujeres. Entonces estoy corrigiendo un par de cosas porque me parece que es un género que, si bien no dio luz a todas estas mujeres, las mujeres estuvieron. El tango no es cien por ciento machista. Ahora, que esté la necesidad de marcar la diferencia entre hombres y mujeres para que la mujer tenga entonces un lugar mucho más importante dentro del género, sí. Por eso hice el disco que hice. Después de un tiempo de mucha investigación, busqué los tangos que me interpelan, que me gustan, que fueron compuestos por mujeres del siglo 20 y 21, y busqué qué chicas que están tocando ahora en Argentina y me gusta cómo tocan y que me gustaría que toquen en el disco, y qué estudio de grabación tiene una mujer que opera y que me guste y que esté de acuerdo con mis ideales, incluso. Entonces fue todo un concepto; necesitaba no solo que fueran compositoras mujeres, sino todas mujeres trabajando en esto; no como la primera mujer que hace un disco de compositoras mujeres, no; ni soy la primera cantante del mundo del tango. En Argentina hay mucha más consciencia, hay una revuelta más grande respecto del feminismo y del feminismo en el tango. Acá no; acá hay una cuestión mucho más igualitaria socialmente entre el hombre y la mujer, pero el tango sigue siendo lo que era en Buenos Aires hace 30 años atrás. Nadie está mirando si hay ley de cupo, si en los festivales hay igualdad o al menos un 30% de mujeres participando arriba de un escenario; nadie está pensando si en las milongas se escuchan voces femeninas cantando, nadie está pensando si esos tangos los escribieron mujeres o no. Entonces es un mundo todavía bastante duro en ese sentido.   

EN ESTE DISCO RECOGÉS CANCIONES DE AZUCENA MAIZANI, MERCEDES SIMONE, ELADIA BLÁZQUEZ Y LAS MÁS ACTUALES DE MAIA CASTRO Y VERÓNICA BELLINI, ¿CÓMO FUE QUE LLEGASTE A ESA SELECCIÓN? ¿BUSCABAS HISTORIAS DE VIDA EN PARTICULAR, O TE FUISTE ENCONTRANDO CON ESAS HISTORIAS?

Las dos cosas. Fui encontrando historias de vida como la de Paquita Bernardo, que no la conocía, la primera bandoneonista que muere muy joven y sin embargo hizo un montón de cosas en su carrera; entonces digo: ‘qué bueno, qué lugar de poder que tenía esa mujer’. Eladia (Blázquez) me gustó desde que era muy chica, por mi mamá, por canciones como ‘Honrar la vida’ o ‘Con las alas del alma’. Y cuando escuché por primera vez ‘Amor sin aventura’, que es el corte del disco, supe que iba a ser el corte de mi primer disco real. Después traté de poner temas que son muy bailados en las milongas como ‘Pero yo sé’ y ‘El adiós’, que no se sabe que son compuestos por mujeres, y después dos temas del siglo XXI que sí, fue muy loco, los puse porque me encantaron desde el momento en que los escuche, pero no pensé en embanderar el disco con una cuestión de ‘esto es para visibilizar la lucha feminista y demás’, y después cuando me empezaron a preguntar por qué lo había hecho, o a darle tanta repercusión a esos dos temas me di cuenta que no fueron elegidos al azar. Justo fueron dos temas: uno que habla de femicidios, violencia de género, abuso, y el otro de acoso callejero. Soy la primera a la que le molesta que la piropeen en la calle, cómo no voy a elegir ese tema. Hay un poco de todo; un poco elegido como más comercialmente como estos temas de la milonga, pero siempre con la idea de parar a ver qué estamos escuchando, siempre hice ese ejercicio, en mí y en mis conciertos, tanto en la música clásica como en la música popular. Cuando llegué a Berlín y tenía que tocar en bares hacía conciertos solamente con canciones compuestas por mujeres, en general, y le decía al público: ‘hagamos el ejercicio de agarrar cualquiera de las playlist o los discos que escuchamos y veamos cuántas son composiciones hechas por mujeres’. No lo hacía para chicanear y marcar diferencias, sino porque tiene de fondo esto, el lugar que tuvo socialmente la mujer. Desde la propia necesidad de hacer cosas, porque quedamos muchas veces relegadas a la casa, a un lugar de mucha más sombra y también socialmente a qué lugar podemos llegar y a qué lugar no. Siempre históricamente las mujeres hicieron un montón de cosas; me pasó como música, como instrumentista, que nunca llegué a desarrollar nada, ni la guitarra, ni el piano, porque siempre mis compañeros varones tenían un nivel de manejo del instrumento, un nivel técnico tan grande que yo me quedé a la sombra de muchas cosas. Cuando era chica no me animaba a tocar adelante de mis amigos y amigas. Veía que mis amigos estaban todo el día con la guitarra y hay una cosa, como que la mujer debería tener una cosa más íntima, más del manejo de la voz, de lo emocional y el hombre la habilidad técnica de tocar el instrumento. Hay que deconstruir tantas cosas…

EL DISCO ESTÁ REALIZADO DESDE UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO Y EN ALGÚN MOMENTO SEÑALASTE: «MI NECESIDAD FUE BUSCAR EL LUGAR QUE TUVIERON Y QUE TIENEN LAS MUJERES EN ESTE ÁMBITO». ¿QUÉ ENCONTRASTE RESPECTO DE LA MUJER EN EL TANGO Y CUÁL ES TU NECESIDAD ACTUALMENTE, A PARTIR DE MUJERES? 

La necesidad que sigo teniendo, compartida en este grupo; estoy en una etapa de mucho enojo, de descubrir muchas cosas que están mal y estar muy enojada, con el mundo (risas) en general, medio combativa. Sigo en esa etapa, claramente con la esperanza de que una vez que yo pueda salir más a flote y entender un montón de cosas y la sociedad esté un poco más igualada, listo, disfrutar de lo que hay. En ese enojo es que siento que en este momento no puedo tocar en ninguno de mis proyectos con varones; no es una cuestión solamente simbólica, sino que me siento mucho más entendida, hay otra empatía, otra energía. Esa sí es una de las cosas que urgentemente me están pasando, tanto en el quinteto que tocamos todas chicas, que si me logro organizar bien ya tengo que empezar a salir a tocar por Europa, como con el trío de guitarras que tengo acá en Berlín, OVNI. Cada vez que tengo que hacer un reemplazo, prefiero ir a tocar sola que volver a tocar con un varón. Y los varones se me enojan. A ver: no vivo sola en este planeta, tengo amigos, tuve parejas, estoy totalmente acompañada de gente del sexo opuesto, no es que no quiero tener relaciones, pero si me pasa eso, y me parece que también necesito hacerme eco de lo que hice con el disco en cuanto a visibilizar a la mujer y mostrar. Tocamos tango, la gente se sorprende…’ahhh mirá la mujer puede tocar la guitarra, la mujer puede tocar tango, puede ponerse una pollera y tocar una guitarra’; son cosas que siento que son de otro siglo y está bueno que sirva como ejemplo. No va a ser el primero ni el último, pero en eso fue variando mi idea. OVNI en un principio eran dos varones y yo, y ahora no lo puedo pensar de otra manera que no sea con mujeres.

SIN EMBARGO, NO QUIERE DECIR QUE UN FUTURO NO PUEDAS MODIFICARLO…

Tal cual. Cuando vea que el festival más grande de Europa de música de tango tiene 50 por ciento mujeres, 50 por ciento varones yo empiezo a tocar 50 y 50. Mientras tanto, no. Si no, no se equilibra la balanza en cuanto a cantidad de trabajo, mis compañeras se dedican a dar clases, a cualquier otro tipo de trabajo, cuando mis compañeros de banda en su momento, ninguno se dedicaba a dar clases o a cuidar nenes. ¿Por qué nosotras sí? No es que nos falte técnica, sino que no nos animamos, o pensamos que es un mundo que está reservado para otras personas. 

¿Y ESTO OCURRE SOLO CON EL TANGO, SINO QUE PUEDE DECIRSE QUE ES UNA CUESTIÓN EN GENERAL?

Es en general; tiene que ver con el tango porque me dedico al tango, pero no es casual. Todas mis alumnas son mujeres y tengo un alumne no binario. Fin. Hay algo que a mí me está pasando no solamente en cuanto a mi parte musical, sino personal. Me rodeo de un montón de grupos de mujeres, hay mucha movida femenina. Y después, organizando eventos que vayan a la par de este tipo de lucha. Estamos organizando nuestra primera milonguita post Covid, donde la premisa va a ser que solo se escuchen cantantes mujeres. Nadie baila canciones cantadas por mujeres. Me daré el gusto y haciendo esas cosas creo que me educo yo primero, termino de formarme y también educo al que está del otro lado. También con el disco. Quizás no la tengo del todo clara, por eso sigo estudiando repertorio y voy pidiendo repertorio nuevo y demás, pero quizás a alguien le sirve para decir ‘mirá, tal tema al final es de una mujer, lo voy a empezar a poner en la versión original cantada por tal’.

¿ES FACTIBLE, DESDE ESTA PERSPECTIVA, GENERAR UNA RUPTURA REAL Y CONCRETA DEL PATRIARCADO TANGUERO?

Se puede; desde los primeros ensayos con las chicas de OVNI sentimos esto de preguntarnos: ‘hace cuánto que no me sentía así en un ensayo, de poder decir cualquier cosa, de poder tocar cualquier cosa, de poder compartir el error, sin miedos’. Puedo ponerme en un lugar de organizar y tener nivel de jerarquía nulo; no entro en el rol de direccionar. Estamos aprendiendo, es muy colectivo todo el aprendizaje, incluso para todas nosotras, de mucho empoderamiento. Siento que en algún momento va a ser igual para todos y todas y vamos a abrir un poco el juego. Estamos muy ensimismadas ahora y trabajando en redes. La tarea educadora nuestra es primero formarnos y fortaleceremos y después pasar el mensaje a quien quiera renovar el género. Va a ser imposible que dentro de cinco años, aquí en Europa, siga siendo como es ahora; va a tener que cambiar. En este momento es una faceta muy educadora, pero va a tener que ser distinto, porque se nota muchísimo que atrasa. 

ME LLAMA LA ATENCIÓN ESTO QUE CONTÁS…ESTAMOS HABLANDO DE EUROPA,DE UNA SUPUESTA GRAN APERTURA…

Supuestamente Europa es el estandarte de todo lo que está bien, pero para nada. En un montón de otras cosas, sí. Dentro del mundo de la música, inclusive, sí. A muchas orquestas de música clásica las están empezando a dirigir mujeres; a algunos teatros los están empezando a dirigir mujeres. Está la mujer ocupando un rol mucho más importante en la música en general, pero en el tango no. Yo hablo en cuanto a la música, quizás si hacés un estudio de mercado y ves las escuelas de tango que hay para bailar, a casi todas las dirigen mujeres. La mujer tiene mucho poder, sobre todo en Alemania. No se les ocurre hacer discriminación por ser mujer, eso ya pasó de moda. Pero dentro del tango quedó así; hay muy pocas chicas músicas que hagan tango en Alemania, pero eso tiene que ver con la hostilidad del género, que quedó muy atrasado en muchas cosas. Acá se originó el tango queer antes que en Argentina, pero no muy lejos de acá, de Alemania, bailás mujer con mujer y te sacan de la milonga. Hay todavía una cuestión de cómo vas vestida, qué actitud tenés para que te ‘cabeceen’. Mis compañeras, que la mayoría son argentinas, ya no se cuestionan esos roles. 

¿OCURRE TAMBIÉN QUE HAY TODAVIA POR PARTE DE LA MUJER ESTO DE CONSERVAR CIERTOS ESTEREOTIPOS, DE NO SALIRSE LA MUJER MISMA DE ESOS LUGARES?

No solo en el tango y en la música; en todos los ámbitos hay mujeres que no pueden terminar de salir de ese rol de la sombra del hombre. Fuera de eso, o contemplando eso, acá en Alemania no se cuestiona mucho. Lo del cabeceo me parece una cuestión deprimente y cuando llegué a Argentina, después de haber estado algunos meses bailando aquí, vi que nadie te cabeceaba, sino que te venían a preguntar y me parece fantástico. Acá ese código no se rompió. Al final estamos todas en una vidriera; también hay chicas a las que le gusta que les digan cosas en la calle, que no se ponen mal si alguien las persigue. Hay para todos los gustos y yo no soy quién para decir.  

MUJERES

El trabajo discográfico de Camila Arriva es, antes que nada, una declaración de principios. Desde su pasión por el tango hacia la construcción de un mensaje que busca trascender lo estrictamente artístico. En el álbum «Mujeres» los tangos fueron compuestos, reversionados, tocados, cantados y grabados por mujeres, con el claro objetivo de poner en valor la labor femenina de los dos siglos de historia del género en un momento de ruptura con el patriarcado tanguero. Con ese punto de partida como horizonte, Camila conformó un dream team que dio como resultado una producción consistente y que responde enteramente a la urgencia de un tango nuevo, comprometido con los cambios que nos atraviesan como sociedad. Pero no solo eso.

YENDO ESTRICTAMENTE A LO MUSICAL, ¿TE SENTÍS CONFORME?, ¿SENTÍS QUE LLEVASTE EL TANGO AL LUGAR QUE QUERÍAS LLEVARLO, A TU LUGAR?

Si, o por lo menos siento que es el principio de eso. Este disco es el principio formal de lo que quiero ser. Ojalá en el camino me encuentre con muchas más Camilas que me vayan interpelando y que de repente quiera hacer música solamente compuesta por personas trans o por hombres, porque sienta demasiado feminismo encima, o solamente quiera cantar con varones en la banda. No me estoy casando con un concepto, pero sí que es la primera vez que armo algo de lo cual me siento totalmente orgullosa y representada. Todo está muy pensado: la tapa, la diseñadora, nuestras imágenes, las imágenes de las compositoras también, el trabajo con la chica de prensa. Estaba todo organizado de esa manera. Dentro de lo musical, Noelia (Sinkunas) hizo los arreglos, tocó Sara Ryan, que me encanta lo que hace, Mariana Borghi, que la sigo hace un montón, Sofía Calvet, que me parece una genia por lo que hace con el bandoneón. Me armé un dream team que aparte de que tocan todo, también responden a esa urgencia de hacer música entre mujeres, o de hacer algo en pos de eso; están comprometidas con la causa. Todo está tomado desde ese lugar, por eso también fue tan sencillo; ocho horas y salió el disco entero. Estábamos todas de acuerdo en hacer un trabajo efectivo, con esa mirada. 

ES DECIR QUE TAMPOCO ES CIERTO ESO QUE DICEN POR ALLÍ DE QUE LAS MUJERES NO SE PUEDEN LLEVAR BIEN ENTRE ELLAS…

Eso es uno de los primeros estereotipos que yo tuve que romper, esa cuestión competitiva que yo tenía en la música clásica con mis compañeras soprano, en los coros, en los conservatorios, en los conciertos, en las audiciones, en las compañías de ópera, esa cuestión de ‘las sopranos son todas víboras’, lo sentía, sentía mucho toda esa competencia. En un ensayo de opera salí llorando y me dije ‘no entro nunca más’ y no entré nunca más. En cambio, las chicas para trabajar, tanto el quinteto, como OVNI, jamás. Si hay algún tipo de diferencia, se habla. No hay esa cosa de sentirse más, menos. Yo me sentía siempre a la sombra de mis compañeros varones, una cuestión mía de poco empoderamiento, entonces entraba en conflicto muy fácil, con las chicas no. 

PARA IR CERRANDO, EN ALGUNA DECLARACIÓN PERIODÍSTICA SEÑALASTE QUE «AL FIN SIENTO QUE TENGO ALGO QUE CONTAR AL MUNDO CANTANDO», ¿QUÉ ES ESO QUE TENÉS PARA CONTAR Y HASTA DÓNDE TE GUSTARÍA LLEGAR CON ESE MENSAJE?

Hasta dónde, primero, más que el contenido del mensaje, a lugares donde todavía el tango no llegó. No solamente está en las vidrieras de los festivales y la milonga y la ilusión de Japón. Llegar más a un lugar de consumo masivo, que no lo consuma únicamente la gente que quiere bailar, o que quiere escuchar tango, sino que empiece a entrar en un mundo, en una playlist donde está Nathy Peluso, Rosalía y la orquesta ‘no sé cuánto’, y no que sea un género separado de lo comercial. En cuanto al mensaje, así como me considero una cantante y una mujer muy ecléctica y muy que no resiste ningún archivo (risas), no puedo decirte vengo al mundo para…Lo que sí sé es que a partir de ‘Mujeres’ estoy convencida de este discurso de empoderamiento femenino; que por ahora eso me dure y me motive a hacer cosas, si eso se contagia y hace eco en un montón de mujeres y en un montón de varones, perfecto, pero no me quiero casar con un concepto que el día de mañana lo encuentre obsoleto. También hay algo que a mí me empezó como a cerrar, que desde muy chica supe que quería cantar. Tuve tantas piedras en el camino, tantos maestros y maestras que me han dicho que no y que no iba poder llegar a nada, que quizá ahora siento como que me hubiera ganado un premio con el disco, y siento que empecé a hacer cosas bien, el mensaje que tengo es este: de perseverar, de trabajar en una misma y confiar en ese amor por el talento que tiene uno, sea el que sea. La dosis, el motor de mi vida que es el canto, recién ahora es como que digo ‘no me vengan a decir más nada porque todo esto que tengo es hermoso’. Es la primera vez que no necesito más nada que lo que tengo y todo esto es lo que quiero entregar. Agradezco al tango y que me dejen entrar un poco con los tapones de punta, pero acá me quedo y por acá voy. 

En el tango se queda. Por allí va. Siendo esencia. Y la dulce y potente voz de la conciencia de lo verdadero.

SOBRE CAMILA ARRIVA

Camila Arriva es una cantante ecléctica argentina residente en Berlín. Su repertorio abarca desde lo lírico hasta los géneros populares, dedicándose especialmente al tango argentino.

Como vocalista de Camila Arriva Grupo, canta tangos clásicos y nuevos interpretados exclusivamente para bailar. Este nuevo proyecto nació en Buenos Aires en febrero de 2020.

Durante el 2021 lanzó su disco «Mujeres», con repertorio de compositoras de tango clásico y nuevo. Con arreglos, dirección y en piano Noelia Sinkunas, bandoneón Sofía Calvet, contrabajo Mariana Borghi y violín Sara Ryan.

En un formato más íntimo, es parte de OVNI Tango, el trío de guitarras que forma junto a Carolina Folmer y Eva Tsigkanou. Con OVNI, Camila ha cantado en milongas, conciertos y festivales, y grabó «Aterrizaje», disponible en todas las plataformas.

La cantante también ha colaborado con numerosas formaciones argentinas. Durante el verano de 2020 fue invitada a unirse a los grupos Fárrago Tango (Adriano De Vita – Juan Damico) y Cañón (Julio Coviello – Nicolás Di Lorenzo) y al trío de Lucas di Carlo, musicalizando las milongas más importantes de Buenos Aires. Durante su estadía en la ciudad porteña, Camila grabó su segundo disco, junto con Fárrago, y fue filmada en una serie de videos en colaboración de la pianista Noelia Sinkunas.

Más allá del tango, Camila se presenta como cantante popular en su primer álbum Canciones que traigo. Lanzado en varias ciudades europeas, el disco fue grabado en Berlín junto con reconocidos músicos argentinos como Pablo Woiz, Gabriel Battaglia, Pablo Schwarz, Beltrán González y Javier Pino.

Además de su presencia en los escenarios, Camila se compromete a acercar la música al público general. Sus talleres de musicalidad y su workshop Cantando Tango, impartidos con OVNI en diversas localidades alemanas, invitan a conocer este género en su profundidad. La base de esta labor es su experiencia como profesora –tanto en clase individual como en taller-, así como sus conocimientos de dirección coral.

Camila es licenciada en Artes Musicales con orientación en Canto de la Universidad Nacional de las Artes (Buenos Aires). Anteriormente cursó canto en el Conservatorio Manuel de Falla (Buenos Aires) y en el Conservatorio de Música de Barcelona, prosiguiendo los estudios musicales que había iniciado en su ciudad natal, Luján. Su trayectoria educativa incluye también cursos de técnica vocal y presencia escénica con maestros como Janet Williams, Raúl Giménez, Mónica Phillibert, Elisabeth Canis, Fabiola Masino, César Butera. En su faceta lírica, la cantante ha participado en numerosas producciones operísticas y conciertos de cámara, presentando su trabajo en salas argentinas y europeas.

CAMILA ARRIVA EN REDES: 

Website: camilaarriva.com

Facebook: fb.me/camiarriva

Instagram: instagram.com/camilaarriva

YouTube: Camila Arriva

SOBRE EL DISCO MUJERES DE CAMILA ARRIVA

En el álbum MUJERES los tangos fueron compuestos, reversionados, tocados, cantados y grabados por mujeres. El objetivo es poner en valor la labor femenina de los dos siglos de historia del género en un momento de ruptura con el patriarcado tanguero.

La intención fue formar un equipo de trabajo con músicas que respondan a la urgencia de un tango nuevo, comprometido con los cambios que nos atraviesan como sociedad.

En el repertorio hay seis tangos, un vals y una milonga; que van de principios del siglo pasado hasta nuestros días y fueron reversionados con un sonido actual, en un estilo bailable.

Queremos seguir empoderando a las mujeres y disidencias sexuales y de género en las pistas de todas las milongas, que cada vez haya más tandas con composiciones y voces femeninas, más cambios de roles, más djs mujeres y disidentes, más música en vivo con bandas del colectivo, es decir más espacio y visibilidad para nosotras, para nosotrxs, para todxs.

Participaron del proyecto:

Noelia Sinkunas Pianista, arregladora y directora. Su impronta en el piano la destaca como nexo entre el estilo tradicional del tango y una nueva vertiente del jazz/rock/pop/cumbia. Realizó giras nacionales e internacionales: EEUU, Europa y Sudamérica. Forma parte del quinteto de tango nuevo Alto Bondi, la banda de cumbia disidente CACHITAS NOW!, de la banda de Julieta Laso y el trio inestable de Cucuza Castiello.

Sofía Calvet Bandoneonista. Tocó en la Orquesta Escuela Emilio Balcarce, Romántica Milonguera, Orquesta Villa Crespo, sexteto Rojo Rubí, la Pichuco y Sans Soucí y actualmente conforma la Orquesta La Santa Calavera y Bohemia Quinteto Tango, con la que realizó giras por el interior del país, Europa y Asia.

Mariana Borghi Contrabajista. Desde 2001 hasta la actualidad participa de la escena tanguera de la ciudad con distintas formaciones tocando en importantes salas de la ciudad y haciendo giras por Europa y Asia. Actualmente integra la orquesta de Juan Pablo Gallardo, el quinteto de Alejo de los Reyes y el trío de Yazmina Raies.

Sara Ryan Violinista. Egresada de la carrera Academia Orquestal del Teatro Colón y estudiante en el Conservatorio «Ástor Piazzolla». Actualmente es miembro de la Orquesta Sinfónica Nacional Argentina, y dentro del ámbito popular es parte del Ensamble Sur del Sur, de la Orquesta típica Ramiro Boero y de la Orquesta Romántica Milonguera, con quienes realizan giras por Latinoamérica, EEUU, Europa y Asia.

ALBUM ‘MUJERES’

Camila Arriva Grupo- ficha técnico-artística

Amor sin aventura, Eladia Blázquez, Eladia Blázquez; 02:17

El adiós, Maruja Pacheco Huergo, Virgilio San Clemente, 03:39

Pero yo sé, Azucena Maizani, Azucena Maizani, 03:20

Cantando, Mercedes Simone, Mercedes Simone, 03:22

Soñando, Paquita Bernardo, Eugenio Cárdenas, 03:28

Ni una menos, Verónica Bellini, Verónica Bellini, 04:10

Desde el alma, Rosita Melo, Homero Manzi/Víctor Piuma Vélez, 02:34

Simplemente, Maia Castro, Maia Castro, 02:23

VOZ: Camila Arriva

PIANO, ARREGLOS Y DIRECCIÓN: Noelia Sinkunas

BANDONEÓN: Sofía Calvet

VIOLÍN: Sara Ryan

CONTRABAJO: Mariana Borghi

GRABADO EN: Fort Music

TÉCNICA: Natalia Perelman

ASISTENTE: Diego Comerci

EDICIÓN, MEZCLA Y MÁSTER: Boris Peñoñori

EDITADO POR: Acqua Records (2021) 

FILMACIÓN: Tobías Gross

EDICIÓN: Flora Castiglia

DISEÑO DE PORTADA: Julieta Grenada

(La presente entrevista fue publicada en el suplemento 1591 Cultura+Espectáculos de diario NUEVA RIOJA)

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