Notas+

Si algo planteó “Vulnicura” en el momento de su edición fue que la música pop -en sus bordes más experimentales- podía volver a ser profundamente confesional sin caer en la literalidad.
Cuando hoy suena “Artaud” lo que golpea primero no es la “producción” sino la voluntad. Spinetta opta por la desnudez: guitarras que respiran, frases cantadas como confidencias, arreglos que se retiren para dejar hablar a la palabra.
En pleno otoño de 1968, mientras el mundo vivía agitación social, movimientos estudiantiles y la guerra de Vietnam dominaba las portadas de los diarios, The Beatles presentaban un proyecto que desafiaba convenciones.
Joaquín Paredes Gaitán, joven músico riojano y mitad del Dúo Nguenechen junto a su hermano Juan Pablo, dejó un legado de talento, humildad y devoción por el folklore que marcó a toda una generación.
Lejos del panfleto directo, la experiencia histórica se filtra en las canciones como atmósfera: claustrofobia urbana, nervio doméstico, pequeñas heridas cotidianas que no necesitan proclamas para leerse.
Una vez más, Gatica inauguró el camino. Y ese viaje largo, inagotable, que nace en la calle extensa a uno y otro lado de las jarillas y que lo lleva a recorrer un mundo posible desde lo que aparenta ser lo opuesto, lo transforma en un conquistador, en una especie de Quijote trabado en lucha constante contra los molinos de viento de la indiferencia y del olvido, del abandono y del silencio y de los sueños que se nos truncan.