Al servicio de la palabra

Al servicio de la palabra

Gladys Abilar es una referente ineludible de nuestra literatura, aun cuando su obra haya sido desarrollada plenamente en Buenos Aires. Nacida en Chilecito, lleva los aromas del valle arraigados en su ADN y una inspiración natural que le permitió navegar por diferentes géneros y conquistar un espacio de privilegio en el universo de las letras a fuerza de indudables merecimientos. Con nombre propio.

Cualquiera podría afirmar, sin temor a equivocarse, que el arte corre por sus venas y que la literatura es la que encausa ese torrente creativo en un curso que va tomando diferentes formas y características, pero que siempre arriba a una misma desembocadura: una obra que se sustenta más allá de toda geografía y que se abre paso a fuerza de logros y reconocimientos que la ubican en un sitial de privilegio dentro del intrincado y complejo universo de las letras argentinas, donde su nombre se inscribe en base a incuestionables merecimientos.

De la patria chica a la patria grande, donde logró forjar una trayectoria plagada de conquistas, no olvida, sin embargo, que fue el majestuoso valle chileciteño, al pie del Famatina, el que despertó en su vida el amor por las artes, la poesía, y las letras en todas sus formas de expresión. Allí vuelve siempre, a esas raíces que alimentan su espíritu creativo y que trazan en su imaginación mundos que se afincan en lo más profundo de su ser para, desde allí, crear nuevos y fantásticos universos. 

Autora de libros de poesía, cuento, novela, aforismo, literatura infantil, pequeños ensayos y literatura de investigación, Gladys Abilar es una de las referentes ineludibles de nuestra literatura, aun cuando su nombre resuene con mucha más fuerza allá afuera, quizá por aquella afirmación que asevera que nadie es profeta en su tierra. Sin embargo, es precisamente desde su tierra que abre de par en par las puertas para recibir a 1591 Cultura+Espectáculos, aun cuando el recibir sea, en este caso y frente a estas contingencias, otra expresión de deseo atrapada en las redes de la virtualidad.

“Nos puede la actualidad”, afirma. Y esa afirmación tan contundente es la que echa a rodar un diálogo que se prolongará cerca de una hora y en el que dejará conceptos clave, siempre con una mirada reflexiva y atenta, la misma mirada con la que encaró y encara cada una de sus obras, verdaderas muestras de una inspiración que la abraza con la misma naturalidad con que el cielo se recuesta sobre los cerros, pero que también evidencia un trabajo tan comprometido como intenso. Cuerpo y alma al servicio de la palabra.

Pero cuerpo y alma, también, a la hora de pensar en torno al tiempo que nos toca; sobre esta contingencia que supone la pandemia y que implica nuevos desafíos, también para quien hace de la escritura un estilo de vida.  

“Tengo una mirada positiva y una negativa; hemos aprendido a vivir de una manera impensada, hemos empezado a desarrollar modos de vida que no estaban contemplados y creo que es la enorme capacidad de adaptación y supervivencia que tiene el ser humano”, sostiene Gladys para, de inmediato, hacer referencia a ese universo en el que se mueve como pez en el agua. “A nosotros se nos cortaron los encuentros, el contacto con la gente, las presentaciones; el núcleo de escritores es un núcleo muy social, al menos como yo lo desarrollo en Buenos Aires. Eso se acabó y es un cimbronazo muy fuerte; emocionalmente es como que nos largaron desde el aire y caímos en un planeta desconocido, que nos cerraron las puertas y nos encerraron”, afirma. 

Sin embargo, no demora en esperanzarse en su análisis, cuando sostiene que “empezamos a desarrollar capacidades que estaban adormecidas o que eran desconocidas; por fuerza mayor, desarrollamos todos los medios online y está funcionando, porque el ser humano siempre le encuentra la respuesta a cada problema. No es fácil adaptarse, es como antinatural, pero es la nueva forma de vida que tenemos, hay que aceptarla y hay que perfeccionarla, hasta que el destino diga lo contrario”.

Desde ese lugar, precisamente, muy característico de una mujer que hace de las adversidades un desafío por superar, Gladys le cuenta a 1591 que “lo que más me ha pegado hondamente es la falta de contacto humano familiar, con mis hijos, mis hermanos; tener que saludarnos de lejos, andar ocultos detrás de un barbijo, creo que eso hiere el sentimiento. Creo que hay una enorme frustración de no poder expresarse como uno quisiera”. Fue en base a eso, precisamente, que en este tiempo se acercó a la escritura para alumbrar una poesía a la que decidió llamar “El exilio de los abrazos”, tomando ese gesto en todo su valor simbólico: “el abrazo humano, el abrazo de los pueblos, el abrazo de los hermanos, el abrazo de la familia”, como sostiene. Y también, por qué no, el abrazo a la literatura como una manera de aferrarse al sacudido devenir de lo cotidiano y de torcer los caprichosos designios de un destino en la mayoría de las veces improbable.

De allí que, en la balanza, pueda sostenerse también en el costado de lo positivo: “veo que se ha desarrollado una difusión de la obra muy beneficiosa, porque por estos medios on line estoy llegando a lugares insospechados y recibo respuestas de los lugares que menos imagino, porque la obra llega. Todos sabemos que el tema de las librerías, del papel en mano, es una tarea ardua, difícil; estar en las librerías, hacer que el lector llegue, que elija el libro es una labor complicada, hasta decepcionante. En cambio, por estos medios agarra una velocidad impresionante y está al alcance de todo el mundo. Es lo bueno que puedo rescatar dentro de todo lo triste que es esto, ya que no podemos negar que esto es tristísimo, que está diezmando la vida de las personas, que se está llevando vidas enteras, destruyendo familias, rompiendo los núcleos sociales”. 

PUNTO DE PARTIDA

Pero más allá de las pandemias y sus circunstancias temporales (y tema casi obligado), Gladys Abilar tiene sobre sus hombros una dilatada trayectoria, construida en base a una prolífica producción literaria que le valió premios de mucha relevancia y el reconocimiento de sus pares (con todo lo que ello implica) en un medio tan voraz y complicado como lo es el de Buenos Aires. 

Aquí radica, quizá, uno de los factores más llamativos. Y es que antes de la literatura (a la que cualquier otro mortal habría asistido definitivamente tarde), la escritora chileciteña recorrió otros caminos, algunos vinculados con el arte, que la llevaron a recibirse como profesora de piano, teoría y solfeo y otros estrechamente relacionados con la tradición familiar, que la condujeron a obtener el título de Ingeniera Agrónoma en la Universidad Nacional de La Rioja, tras lo cual ejerció como Directora del Instituto de Investigaciones Agropecuarias de dicha Casa de Altos Estudios. A ello, se debe agregar además su accionar como docente tanto a nivel primario como secundario y un máster en Paisajismo, una vez radicada en la Capital de los argentinos. 

Entonces, cabe hacerse la pregunta: ¿Cómo llegó Gladys a la literatura? “La primera sorprendida he sido yo en su momento. Habiendo desarrollado un área, una tarea, se me abría la inspiración hacia otro lado. No está muy dislocado que digamos; me inicié en piano, en la música, hice una carrera larguísima y me gané una beca para seguir en la carrera de Concertista. Entonces me dije que ‘estaba bien, tengo todas las armas para seguir como quiera, abrir un conservatorio, hacer docencia’. Sin embargo, mi aspiración me decía ‘tenés que hacer algo que te abra más posibilidades en la vida porque la música es como cualquier arte, que es maravilloso, pero no sé si podés vivir holgadamente de las artes, a veces se da y a veces no'”, responde en primera instancia. Pero no se queda allí, sino que rememora y brinda nuevas pistas. 

“Amo la carrera de la música y de todas las artes; pero como una ambición personal, una ambición sana, me dije ‘voy a hacer una carrera universitaria que me satisfaga’. Vengo de familia de agrónomos y siempre le tuve amor a la Agronomía; así es que no lo pensé mucho, creo que estaba marcado. Me metí ahí de lleno, hice la carrera de ingeniera, luego ingresé a trabajar en el Instituto de Investigaciones Agropecuarias de la Universidad de La Rioja, en un cargo muy importante. Luego me tocó moverme a Buenos Aires y aproveché para hacer un máster en paisajismo, donde desarrollé la parte artística, diría yo, porque el arte siempre me venía empujando”. Y tanto va el cántaro a la fuente…

Gladys recuerda que desde muy pequeña la música, las letras, la venían acompañando y que incluso se comenzaron a manifestar con más fuerza en su adolescencia, aunque las “tenía un poco en stand by”. Sin embargo, reconoce que la literatura siempre estaba allí, “empujando”, hasta que finalmente se dijo: “me voy a abrir el camino, y entonces empecé a compilar cosas que tenía escritas por ahí y salió mi primer poemario. Pero lo que más me empujó a escribir fue una historia, una historia de novela, real por supuesto, real y de mi tierra que me impactó muchísimo y que no moría con el tiempo, sino que crecía en mí imaginación. Y yo sentía que si alguien no la escribía se iba a perder. Esa historia me empujó a escribir una novela, la primera que escribí (Más allá del pecado, 1993); fue una novela muy dramática con tintes trágicos, terribles, que no podés imaginar que tenga bases en la vida real. Ahí empecé y me dije ‘acá no paro más'”.

Y, efectivamente, así fue. Porque mientras realizaba las correcciones para su segunda novela, aparecieron también los cuentos. “Me enamoré de ese género y tuve mucha aceptación y gané muchos premios. Entonces junté todos esos cuentos premiados y así nació “Destino rabioso”, libro que fue presentado por Jorge Asís y que ganó la faja de honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE). Así me fui abriendo a distintos géneros; luego vino el aforismo, ocasión en que me acompañó José Narosky, y luego fue la literatura infantil, me encanta escribir para chicos también y estoy en eso”.

Y es que aquel punto de partida, que se fue materializando a través de poemas y textos que luego se fueron convirtiendo en libros, no sabe de puntos finales. Mucho menos de limitaciones. Es por eso que Gladys Abilar, a lo largo de tantos años de producciones, pudo y supo incursionar en diferentes géneros literarios como poesía, cuento, novela, aforismo, literatura infantil, pequeños ensayos y literatura de investigación, sin hacer mención -pero haciéndolo- a los numerosos prólogos que ha escrito para obras de diversos géneros y autores. Y todo, en un medio hostil para cualquier persona que llega desde el interior profundo, lo que amplifica aún más la importancia de sus logros. 

UN CAMINO CON HUELLAS PROPIAS

“Tuve mucha suerte en Buenos Aires, suerte que propicié yo, ya que nada vino de arriba, sino que lo busqué en base a presencia, presencia y presencia; es todo lo que hice y puedo asegurar que eso en Buenos Aires es algo muy difícil por las distancias, por los horarios, por el medio que te eyecta en un comienzo. Sólo cuando empiezan a ver que tenés un trabajo valioso, te empiezan a reconocer, pero ¡me llevó 30 años!”, cuenta la escritora chileciteña cuando se le pregunta por su adaptación a la “ciudad de la furia”, luego de haber partido de su patria chica.

“Todo es muy difícil. Tener notoriedad, en un medio chico, la tenés, para bien, para mal, no lo sé, pero es más fácil. En cambio, en un mar como es Buenos Aires, un mar de gente, de escritores, de críticos, es como querer sobrevivir en un océano en medio de los tiburones”, asegura Gladys, basando su afirmación contundente en una experiencia de vida que le costó sangre, sudor y lágrimas, como a muchos de los personajes de sus novelas.

Y es que la multifacética autora logró inscribir su nombre en base a fuerza de trabajo, de escribir y presentar, de escribir y concursar, tal como se lo recomendó en un momento la escritora, traductora y narradora argentina Alicia Steimberg, con quien coincidió en un congreso en Guadalajara. “Tratá de concursar, es la única forma que si tu obra es buena y algún jurado la ve, tenga notoriedad. Aguantá antes de editar, aguantá; si tu obra gana un premio es porque alguien la vio y vale”, recuerda Gladys que le aconsejó Steimberg. Y así lo hizo, sumando además a su tarea la perseverancia y el sacrificio; el entablar relaciones y el tener presencia desde su obra.  

No es por nada, queda claro, que la escritora pudo trazar un camino con huellas propias; inscribir un nombre que es sinónimo de literatura de calidad y que, sin embargo, no deja de contrastar con cierta indiferencia de este lado del mundo, del nuestro, aun cuando Gladys no aborde esa situación como una preocupación o un desvelo, sino lamentando el hecho de no poder estrechar vínculos con sus pares riojanos. “Es una cuestión que me hubiera encantado”, afirma cuando se le pregunta respecto de la relación que mantiene su literatura con la tierra que la vio nacer y, especialmente, con aquellos que son sus contemporáneos. “Es increíble, porque desarrollé mi literatura de pleno en Buenos Aires y aquí en La Rioja nunca logré identificarme”. No obstante, Gladys hace hincapié en que no se trata de reconocimientos, sino del hecho de poder estrechar lazos, vínculos. “Es como un sentimiento que tengo, nada más, tal vez no se dio todavía; empecé al revés y seguramente el tiempo hará su obra”, afirma, al tiempo que remarca algunos nombres como el de Héctor David Gatica “que me convocó a integrar una antología; es una persona tan noble y generosa”, y Roberto Rojo “con quien tengo una muy buena relación y nos encontramos siempre en la Feria del Libro de Buenos Aires. Estoy agradecida porque es otra persona que me tiene en cuenta, me convoca, es un hombre muy dinámico. Pero en Buenos Aires es donde más he desarrollado los contactos y he tenido la suerte que gente de muy alto prestigio me viera, me reconociera, me valorara y me acompañara en mi carrera literaria. Me siento muy orgullosa y agradecida”.  

ENRIQUECER LA LITERATURA, DESDE LAS SEÑALES

Puesta a elegir entre todas sus obras, no duda en afirmar que “Las lágrimas de Tánato”, que mereció la Faja de Honor de SADE y cuya tapa está ilustrada por el pintor uruguayo Carlos Páez Vilaró, sería su obra preferida. “Me llevó tanto trabajo que la quiero, me despertó un cariño entrañable, valoro cada página, cada detalle de investigación, cada personaje que ha sido como modelarlo en arcilla, me enriquecí en la terminología que tuve que aprender. Leí mucho para poder escribir ese libro, ya que no vengo de lugares paupérrimos, pero me llama mucho investigar, darle entidad a los personajes para que se expresen. Es un libro que me llenó”, afirma Gladys y deja abierta, de alguna manera, esa puerta hacia otra de las preguntas casi obligadas que se le hace a todo escritor o escritora. ¿De dónde surge la inspiración? 

La respuesta, sin embargo, es tan sincera y sencilla como que afirma no tener idea; “la inspiración viene de algún lado y es algo que me genera mucho placer”, cuenta, aunque a esa sensación tan particular le añade siempre una cuota de incansable compromiso y otra de dedicación plena. “Me sacrifico mucho con cada cosa que hago, la quiero sacar perfecta y eso requiere de muchísimo trabajo. ‘Las lágrimas de Tánato’ me llevó cuatro años y pico; me metí en cada territorio, descubrí mundos insospechados; también juego mucho con las palabras complejas, porque eso significa enriquecer la literatura. No simplemente sentarte a contar, sino enriquecer la literatura con la investigación”.

De igual manera, e indagando ya sobre las temáticas, la escritora chileciteña reconoce que hay cuestiones que se tornan recurrentes en su literatura. “He notado que hay un tema al que siempre vuelvo, que es convocante, y es el problema social. Siempre vuelvo al pobre, al ladrón, al violador. Me meto siempre en esos territorios y de allí surgieron cuentos terribles, trágicos, dramáticos, horrorosos. Lo que veo en la calle, la realidad, es lo que me moviliza y siempre vuelvo a esas temáticas, aun cuando hay gente que no puede unir ese libro conmigo. Yo creo que un escritor tiene que estar al servicio de la palabra, si no, que no escriba”, concluye con firmeza.

La misma firmeza con la que, podría decirse, se reconoce una habitante de esta tierra, acortando así toda posible distancia. “Es como que nunca me hubiese ido de acá. Toda mi literatura y mi inspiración tiene un origen o una connotación con mis cerros, con mi Guanchín, que es donde pasé mi infancia; todo tiene que ver con este medio. Por supuesto que también hago cosas de la ciudad. ‘Destino rabioso’, por ejemplo, es una miscelánea de lo que sucede en las calles de Buenos Aires. Eso no tiene que ver con lo nuestro, pero tampoco me apegué a una mirada facilista de la gran ciudad, de las luces que te enceguecen. En “12 hogueras” reflejo todo lo que es mi tierra riojana, hechos y sucesos que me han ocurrido hasta acá; es algo que creo no lo podés evitar porque es lo que te marca, cuando sos un adulto ya venís marcado con todas esas señales”.

ME JUGUÉ LA VIDA ENTERA

Me gusta mucho la rima y en un momento empezó a caer mal; la poesía para adultos ha desterrado la rima, es como mala palabra, no sé por qué, no estoy de acuerdo. Yo escribo rimas para chicos y publiqué un libro que me lo sacaron de las manos, lo presenté en un congreso en Tucumán, ilustrado íntegramente en colores, musicalizado y prologado por María Granata, nombre mayúsculo en literatura infantil. Ese libro fue Faja de Honor de la SADE y el Congreso de la Nación lo declaró de interés educativo. Es un libro muy simpático, que me generó una Enorme satisfacción. Me vienen las cosas así. Escribir libros para chicos es como un remanso. La novela para mí me demanda una exigencia, es un compromiso a largo plazo de sudar la gota gorda. Con “Las lágrimas de Tánatos me jugué la vida entera”. 

LA HISTORIA DE LA MUJER HA SIDO DURÍSIMA

Me encanta la manera en que se reivindica la mujer, el mundo le debe siglos de perdón por la postergación y el maltrato; la mujer tiene capacidades insospechadas que desarrollar y las está desarrollando de hecho, ocupando lugares de preponderancia mundial. Particularmente no me he sentido discriminada nunca, tuve suerte, pero sé que muchas sí. Siempre me he sentido bien recibida, no he sentido que me desprecie nadie o me manden a un segundo plano, pero conozco la historia, la historia de la mujer ha sido durísima y me encanta que esté recuperando esos lugares. No obstante, no estoy muy de acuerdo con ese feminismo exacerbado con el cual no me identifico para nada. Me encanta que la mujer recupere su espacio, que desarrolle sus capacidades y sea reconocida, pero cuando se empieza a medir y a combatir con el hombre ahí no entro.

ABREVAR Y ENRIQUECER

Leo a muchos escritores por obligación, porque entiendo que debo conocer a los clásicos y aunque me aburran los leo. Pero me causa enorme placer volver a García Márquez, a Cortázar, a Abelardo Castillo, que es un enorme cuentista. Recurro a ellos, vuelvo y es abrevar y enriquecer para seguir escribiendo, me gusta la forma en que dicen las cosas. Ángeles Mastretta me deslumbró en su momento. 

ARMANDO UN ROMPECABEZAS

Con la poesía es algo muy extraño lo que me pasa; no me siento a desarrollar una idea. Lo que hago es compilar frases, anoto conceptos, frases, pensamientos, luego uno, compagino y desarrollo. Empiezo a unir frases sueltas. Es como que voy armando un rompecabezas y le voy dando un sentido. Me encanta. 

CUANDO VIENE, VIENE

No soy estable. Puedo ponerme a escribir un día entero, y otras veces pasan días que me dedico solo a leer. No presiono, cuando viene, viene. No tengo la conducta que tienen muchos a los que yo admiro. Lo tomo más relajado. 

¿Y SI NO FUERA LA ESCRITURA?

Es difícil imaginar la vida sin la literatura, porque es lo que aprendí a hacer. Pero en tal caso, creo que agarraría un pincel, me pondría pintar; le tengo un gran amor a la pintura, como observadora. Siempre me dijeron que mi narrativa es como pinturas, como acuarelas.

HAY UN GEN QUE TE RECUERDA QUIÉN SOS Y DE DÓNDE VENÍS

Creo que en mí se ha despertado un gen de mi abuelo paterno libanés. Han quedado circulando en la familia un par de cuadernos en un árabe libanés casi antiguo. Mi abuelo era un filósofo autodidacta. Quienes pudieron traducir una parte de esos escritos me contaron que es de un elevado contenido filosófico. Mi padre escribía poemas, muchas elegías, le gustaba ese género. Mi hermana es una súper poeta. Pero yo creo que lo heredé de mi abuelo y eso es algo que me encanta, porque te das cuenta de que no desaparece de generación en generación; hay un gen que te recuerda quién sos y de dónde venís. Los árabes apelan a la sangre, la sangre no se vuelve agua. Vuelve siempre a la mesa familiar ese dicho, son muy fieles a los orígenes y a la familia.

UNA TRAYECTORIA QUE ES ORGULLO PARA LAS LETRAS RIOJANAS

Gladys Abilar nació en Chilecito. Su obra literaria es tan amplia como diversificada. Escribió novelas: “Más allá del pecado” (Ed. Vinciguerra 1993); “Eclipse de Lubna” (Ed. Atlántida 1997) y “Las Lágrimas de Tánato” (Ed. Corregidor 2011) que mereció la Faja de Honor de SADE, cuya tapa está ilustrada por el pintor uruguayo Carlos Páez Vilaró; cuentos: “Doce Hogueras” (Ed. Ameghino 2001), con doce ilustraciones realizadas por el pintor uruguayo Carlos Páez Vilaró; “Destino Rabioso” (Ed. Corregidor 2003), que mereció la Faja de Honor de la SADE y contiene cuentos premiados. “Lo que no pudo ser” (Editorial Enigma 2019). “Las Aventuras de Lunimar”, (Editorial Enigma, 2017) cuentos infanto-juveniles, ilustración en colores por Valeria Glanzmann, prologado por Bertha Bilbao Richter; aforismos: “Pensar sin Permiso” (Ed. Atlántida 1999), prologado por José Narosky y Eduardo Gudiño Kieffer; Poesía: “Ecos del Corazón” (Impresiones Kuntur, 1985); “Juguito de Rimas, literatura infantil” (Ed. Distal 2007), que mereció la Faja de Honor de la SADE, prologado por María Granata y “La Mirada Invicta”, (editorial Vinciguerra 2015), prologado por Marta de París. Asimismo, participó en más de cuarenta antologías, nacionales e internacionales.

Ha sido merecedora de numerosas distinciones dentro y fuera del país, entre ellas: Faja de Honor de la SADE, género cuento, novela y poesía infantil; 2º Premio Rotary Club de la ciudad de Córdoba, en narrativa; 1º Premio Ricardo Guiraldes en narrativa; Mención de Honor Jorge Amado, narrativa; 1º Premio Rafael Obligado, narrativa; Mención Especial Pablo Neruda, narrativa; 2º Premio Tertulia Allerana, España, en narrativa, Mención Ugarit, a la trayectoria; Distinción UCAL a la trayectoria; Premio Letras de Oro en cuento; Premio CATEDRA en cuentos, en las ediciones 2000, 2002, 2004, 2006; Mención de Honor en el XLII Concurso Internacional de Poesía y Narrativa “Unidos por la Palabra 2014, del Instituto Cultural Latinoamericano; Segundo Premio Poesía Ilustrada organizado por Gente de letras. Año 2015. Mención Especial Fundación Avón, en poesía infantil ilustrada y musicalizada. Premiada en el Concurso de cuentos Infantiles “Sin Fronteras” de Otxarkoaga. Bilbao, España; Seleccionada en España para la Antología de “Cuentos infantiles sin Fronteras de Otxarkoaga”, (Bilbao, España) por el cuento “El camellito jorabado”. Diploma de Honor “V Concurso Poético Musical Natalicia de Hermelinda Días”, modalidad Poesía, auspiciado por UNESCO, Quilpué, Chile 2014. Seleccionada en Madrid para la Antología de Microcuentos Eróticos “Sensaciones y Sentidos”, 2015. Recibió el Premio en narrativa “Enrique Anderson Imbert” otorgado por el Instituto Literario y Cultural Hispánico, ILCH, con sede en California. Embajadora del idioma español, por Fundación César Égido Serrano y Museo de la Palabra, Madrid. Embajadora Universal de las letras, por la UHE, Unión Hispano-mundial de escritores. Premio de Literatura infantil y Juvenil María Elena Walsh otorgado por el ciclo Misterio y Palabra (noviembre 2018). Finalista Certamen Internacional de Cuento Ediciones “Mis Escritos” (agosto 2018).  Premio de Honor “MEC”, nominada Dama de Cristal por su relevante obra y trayectoria (noviembre 2018).

Su libro infantil “Juguito de Rimas” ha sido declarado de Interés Cultural por la Honorable Cámara de Diputados del Congreso de La Nación. Integró el Primer volumen de “Integración Cultural Riojana”, de Héctor David Gatica. Participa activamente en la actualidad literaria, concurre a Congresos y Encuentros Nacionales e Internacionales.

Participó en el Encuentro Internacional de escritores “La Luna con Gatillo”, Monte Hermoso, 2018; Integró el Jurado de la Faja de Honor de SADE, año 2015, género novela; Integró el jurado de la Faja de Honor de SADE, año 2016, género Cuento; integró el jurado de la Faja de Honor de SADE, año 2017, género Cuento; participó en Marcha Poética, Casa de la Cultura, convocada por Fundación Argentina para la Poesía, años 2016 y 2017; participó en “Invierno en las Letras”, Fundación Argentina para la Poesía, Salón Dorado, Casa de la Cultura, 2018.

Ha brindado importantes conferencias y ensayos: “Khalil Gibrán, vida y obra”, invitada por la Embajada del Líbano conmemorando los 40 años de cultura libanesa. “Joaquín V. González, vida y obra”, presentada en Chile y Paraguay. “Victoria Pueyrredón, una creadora”. “Arturo Marasso, trayectoria de un poeta”. “Graffitis, el idioma de la calle”, presentado con audiovisuales en la Universidad Adventista del Plata, Entre Ríos 2013. “Tamberías del Inca en Chilecito”, presentado con audiovisuales, “El Tinkunaco Riojano, espíritu de un pueblo”, presentado con audiovisuales. Fue Invitada como disertante en las “Jornadas de Cultura en la Universidad Adventista del Plata”, Entre Ríos, 2013. Invitada como disertante sobre la “Vida y Obra de un Poeta: Arturo Marasso” en el Congreso de Historia y Letras de La Rioja camino al Bicentenario 18016-2016, en junio de 2014. Invitada a participar en el evento “Poetas de Septiembre” en la Embajada de Chile, 2014. Realizo Curso Avanzado de Microficción “El Aleph”, 2014.

Publico en diversas revistas literarias, entre ellas “Alas del Alma”, “Las Letras”, “Tragaluz” (Méjico), “Letralia” (Venezuela), “Letra en Ruta”, “Remolinos” (Perú); “Palabras del Uruguay” (Uruguay) “El Intelectual” (unión hispanoamericana de escritores). Publica en “Alba de América”, del Instituto Literario y Cultural Hispánico con sede en California.

Publica textos costumbristas en Rincón Gaucho del Diario La Nación, sección Campo. Integró el Consejo Directivo de Gente de Letras. Es Miembro de la Sociedad Argentina de Escritores, SADE. Miembro del Instituto Literario Cultural Hispano, ILCH. Miembro de la Asociación Americana de Poesía, AAP. Miembro del Grupo Literario Marta de París. Miembro de la Fundación Argentina para la Poesía, FAP. Miembro de la UHE. 

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