“El templo” de nuestra tradición

“El templo” de nuestra tradición

En el barrio San Vicente de la Capital riojana se erige un lugar, un espacio, en el que la Chaya late con la fuerza de un corazón abierto de par en par a una historia que se sigue escribiendo, aún en estos tiempos insólitos. Ese corazón es el de La Chaya de la Barra del Arbolito, sosteniendo con firmeza nuestras raíces.

Abdón y Pirula Farías sembraron la semilla que 42 años después continúa cosechando el aroma de la albahaca y el abrazo de harina en cada febrero de Chaya. En el corazón del barrio San Vicente nació y sigue renovando ese nacimiento una tradición que se cimenta año tras año a fuerza de compartir una tradición que surca por las venas de chayeros y chayeras que esperan a que la piel se erice para señalar la hora exacta, el momento preciso en que todo ese latir se pone en marcha con el carnaval.

Corría el año 1979 cuando un grupo de jóvenes decidieron poner en marcha “La Chaya de la Barra del Arbolito”, haciéndose eco de un legado que venía de familia. Desde entonces y hasta ahora, esa agrupación fue creciendo día tras día, construyendo así su propio legado, cimentado en mucha gente amiga que se fue sumando a uno de los encuentros más importantes con que cuenta La Rioja, cuando de chayar se trata.

Juan Carlos Farías es, en este caso, quien abre las puertas de “El Templo” (como lo bautizó la gente) a 1591 Cultura+Espectáculos. Integrante de la Barra del Arbolito desde sus comienzos y heredero directo del amor y la pasión de sus padres por esta tradición riojana, Farías cuenta con orgullo que “esto viene de nuestros padres; esta es nuestra casa paterna. Uno trae la esencia de ellos, de las familias que se juntaban. Ya en el año ’79 se arma este grupo, ‘La Barra de los Changos del Arbolito’. Lo armamos con dos hermanos míos y otra gente que se fie sumando. Pero esto viene de mi familia, de la familia Farías”. Esas son las primera señales que dan cuenta de un fenómeno que crece y que está muy arraigado no sólo en el ese populoso sector de la ciudad, sino que se extiende por todo el territorio capitalino, a fuerza de un trabajo que va mucho más allá de los tradicionales eventos de carnaval. 

“A medida que esto fue creciendo con el tiempo, fuimos conociendo mucha gente amiga, músicos, cantores que son amigos de la casa, que vienen. La Barra del Arbolito se empezó a hacer conocida y comenzamos a recorrer muchos lugares promocionando nuestra Chaya. Lugares como Cosquín, Jesús María, distintos festivales. Pero también es importante resaltar que no nos dedicamos sólo a la chaya, sino que llevamos adelante otros eventos solidarios”, cuenta Juan Carlos, al tiempo que recuerda a aquel grupo de jóvenes que se juntaba a jugar al fútbol y comenzaron a delinear las primera “juntadas propias, ya separados de nuestros viejos. Así nos fuimos juntando y ahora somos unas 20 personas las que integramos la comisión”. Tal como lo cuenta Farías, La Chaya de la Barra del Arbolito se ha convertido en un referente ineludible a la hora de la convocatoria Chayera. Pero, al mismo tiempo, constituye un territorio en el que el tiempo parece haberse detenido. “Este es un espacio que sigue siendo muy tradicional; se mantienen las tradiciones”, sostiene Farías y sustenta sus afirmaciones en esa concepción familiar que permanece a lo largo del tiempo, aún cuando vaya tomando nuevas formas. “También trabajamos en la parte social, con eventos para el día del niño, por ejemplo. Colaboramos con la gente. No es solamente esperar a febrero y chayar y ese es el reconocimiento que nos da la gente”, cuenta.

UN LUGAR PARA TODOS

La Chaya de la Barra del Arbolito se circunscribe a un lugar en particular, afincado en el barrio San Vicente, que se reconoce chayero por historia y tradición. En sus calles, en sus casas, en su gente se respira chaya. Sin embargo, esta agrupación que ya lleva 42 años haciendo del carnaval un modo de vivir la vida, ha sabido traspasar los límites y las fronteras del Tajamar, para hacerse grande. Así es como llegaron hasta “El Templo” (ubicado por calle Julio César Corzo, entre Bazán y Bustos y Pelagio B. Luna) visitantes de Tucumán, de Santa Fe, de Rosario, de Buenos Aires y de tantos lugares más, hasta alcanzar -el año pasado- una convocatoria que rozó las 8 mil personas.

“El barrio San Vicente tiene mucha tradición de ser chayero. Hay como seis, siete chayas alrededor nuestro. La Chaya nos tocó muy profundo, porque uno trae la tradición de los padres, por eso nos dolió tanto ser los primeros en tener que anunciar que este año no se haría este tradicional evento”, cuenta Juan Carlos, haciendo referencia a los impedimentos generados por la pandemia de Coronavirus. “Lo decidimos en mayoría y nosotros mismos, como organizadores, suspendimos nuestra juntada, para cuidarnos y cuidar a la gente”, añade. No obstante, y a pesar de lo “triste” que resultó para La Barra del Arbolito tener que tomar esa decisión, el impulso con que se plantean proyectos a futuro es aún más fuerte. Tanto como el orgullo de ser una de las chayas de tradición, por excelencia. “Tenemos la dicha y el privilegio de poder decir que a la Chaya de la Barra del Arbolito han venido artistas nacionales, muchos de ellos ya son amigos de la casa. Cuando se hacía la Chaya en el Club Unión pasaban todos por aquí. Los Tekis, por ejemplo. Luna Monti, Martín Paz, Lucas Orellana. De la Rioja la mayoría. Los de Chilecito, cuando estaban mis padres, Carlos Ferreyra, Nati Barrionuevo, Gloria de la Vega, Germán Nieto, Gaby Aredes, Las Valijas”, rememora Juan Carlos, con especial mención para Sergio Galleguillo, “que promociona nuestra Chaya en todos los festivales en los que se presenta”. 

De allí que Juan Carlos pueda afirmar sin temor a equivocaciones que La Chaya de la Barra del Arbolito “creció mucho, tiene mucho prestigio y cada uno pone su granito de arena. La Barra es solidaria y ese es nuestro mayor reconocimiento”. Y es, además, un lugar para todos.

LOS INTEGRANTES DE LA CHAYA DE LA BARRA DEL ARBOLITO

Pinino Espinosa, Marta Páez, Omar Farías, Cucharón Reinoso, Jorge Agüero, Pishila Farías, Yoni Alamo, TeTe Farías, Pety Fuentes, Ruper Herrera, Eleazar Arabel, Fernando Sotomayor, Ariel Nieto, Raúl Herrera, Sergio Reinoso, Fredy Herrera, Cacho Vera, Pedro Aguilar, Carlos Oro, TeTo Reinoso, Musaso Miranday, Ángel Reinoso, TiTo Brizuela, Javier Miranday, Wily Maidana y Pocho Carrizo.

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