Fangio: esa admiración que crece desde La Rioja hacia el mundo

Invitado por la Fundación Fangio, Jorge Díaz Brizuela estuvo presente en un evento que será largamente recordado. Amor por el automovilismo, sumado al respeto, la pasión y el fanatismo por un grande de todos los tiempos.

La pasión que despierta el automovilismo es difícil de explicar. Esa atracción incontrolable por los motores, por las máquinas, por el rugido frenético de un auto de carrera sobre una pista, es el torrente sanguíneo que moviliza a muchos para seguir a su marca o a su piloto preferido. Pero si de automovilismo se trata, y de pilotos preferidos, el respeto, la admiración y el fanatismo pueden alcanzar dimensiones insospechadas cuando de un corredor icónico, mítico, se trata: Juan Manuel Fangio.

En la semana que pasó, el Quíntuple Campeón del Mundo de Fórmula 1 y los merecidos homenajes estuvieron nuevamente en todos los portales de noticias del país y el mundo, con motivo de haberse cumplido 70 años de su primer logro a nivel mundial en la máxima categoría del automovilismo. 

El tributo, que por la pandemia debió postergarse, estaba previsto para el 28 de octubre, fecha histórica en la que el inolvidable «Chueco», con su recordada «Alfetta», se impuso en el Gran Premio de Barcelona, banderazo inicial para una carrera inigualable de la que se sigue y se seguirá hablando por el resto de los tiempos.  

«Templo sagrado». Jorge Díaz Brizuela y su bandera, en un espacio que recuerda al icónico piloto de Fórmula 1.

Precisamente, en Balcarce -de donde Fangio era oriundo-, se desarrolló la ceremonia del traslado de los restos del piloto, en el marco de un emotivo homenaje que encabezó el tricampeón de Fórmula 1, el escocés Jackie Stewart, uno de sus más fervientes admiradores. 

Desde una distancia de 400 kilómetros al sur de Buenos Aires, el cuerpo de Fangio fue trasladado del cementerio regional a un mausoleo erigido en el también histórico Museo Fangio.

Tras la caravana -que pasó por sitios emblemáticos de la vida de uno de los más grandes ídolos deportivos de la Argentina-, y el acto dentro del museo, la jornada continuó con un desfile de autos del corredor y otros vehículos de coleccionistas que deleitaron al público e invitados al pie de la Sierra La Barrosa, donde está emplazado el circuito, para finalizar con un almuerzo para allegados a tan solo unos metros del trazado.

Entre los corredores que se encuentran en actividad estuvieron Jonatan Castellano, Diego Ciantini, ambos del Turismo Carretera y Juan Manuel Silva, retirado de forma regular, pero que correrá el próximo Rally Dakar con un camión. También estuvo Oscar «Pincho» Castellano (tricampeón de TC 1987, 1988 y 1989), y Tulio Crespi, constructor radicado en Balcarce y quien fabricó cientos de autos de la Fórmula Renault y otras categorías de monopostos. En tanto que los tres hijos de Fangio, Cacho, Rubén y Juan Carlos fueron invitados especiales y estuvieron presentes con sus respectivas familias.

En el día previo a esta ceremonia, el trascendental evento dio inicio con una conferencia de prensa que se organizó en el Hotel NH Gran Hotel Provincial de Mar del Plata, a la que asistieron diversos invitados especiales que se sumaron al reconocimiento, como el constructor de autos súper deportivos, Horacio Pagani. 

Presencias de lujo. Jackie Stewart, mito viviente de la Fórmula 1 junto a Díaz Brizuela en los homenajes a Juan Manuel Fangio. 

Pero no todo queda allí. Porque si de pasión por el automovilismo se trata La Rioja también dijo presente en los homenajes al gran referente de nuestro deporte motor, y estuvo muy bien representada por quien hace de la atracción por las máquinas y por el rugido frenético de un auto de carreras sobre una pista, un estilo de vida. Y si a esa pasión se le añade el respeto, la admiración y el fanatismo por Juan Manuel Fangio, da como resultado un nombre: Jorge Díaz Brizuela, el hombre de la bandera que reza «FANGIO VIVE» y que lleva a nuestra Provincia en cada incursión por el mundo. 

Fangio, el mito viviente

Díaz Brizuela se define como «un fiel seguidor de la Fórmula 1 en general y de la carrera de Fangio en particular». Nacido en el año 1955, no deja de asombrarse con el hecho de que, para aquel entonces, el piloto de Balcarce ya había obtenido tres campeonatos mundiales. «Desde niño siempre escuché hablar de Fangio», afirma y lo asocia, además a la herencia de un «padre al que le gustaba el vértigo, la velocidad», cuestión que lo subyugó por añadidura.

Sin embargo, y más allá de la presencia siempre «celestial» del múltiple campeón, Jorge sostiene que «ya de adolescente, con la aparición de (Carlos) Reutemann en la Fórmula 1, toda mi generación aprendimos a amarla; a partir de Reutemann, además, comenzamos a dimensionar también lo que significaba el mito de Fangio».  

En ese contexto es que recuerda que «la primera carrera de Fórmula 1 que tuve la suerte de ver fue en enero de 1975, cuando tenía 19 años». De aquella jornada en Buenos Aires recuerda, además, que «fue ahí cuando lo vi a Fangio por primera vez; estaba en la línea de largada saludando a los pilotos, dando instrucciones, porque él era el director de esa carrera. La emoción que sentí en ese momento no la puedo explicar. Lo tenía a Fangio a 40 metros de mí, fue una emoción terrible».

Pero al margen de aquella sensación extraordinaria que se asocia a la «primera vez», el destino tenía deparado para Díaz Brizuela una instancia superión aún, en la que el encuentro con el ídolo sellaría para siempre lo incondicional de un amor que crece a medida que el tiempo pasa. 

«El 25 de mayo del año 1978, cuando se inauguró el Autódromo de La Rioja, Fangio estuvo en la Provincia como invitado especial, siendo la figura más excelsa que teníamos en el automovilismo en nuestro país. Tuve la suerte de compartir con él una cena que organizaba el Autoclub La Rioja en el Club Social, frente a la Plaza; tuve la suerte de compartir esa cena, en una misma mesa», cuenta Jorge al tiempo que la voz se le llena de sensaciones únicas. 

Y, desde ese lugar, recuerda: «Me levanto, voy con la tarjeta de invitación que tenía, lo saludo, me presento y le pido un autógrafo y él, con la humildad de los grandes, levanta su mirada y me pregunta: ‘¿cómo se llama?’ y hace la dedicatoria que aún tengo enmarcada en mi escritorio». Aquel momento mágico para Jorge, además, quedó inmortalizado por la cámara de otro histórico de la fotografía en La Rioja, don Néstor Pantaleo. De pronto, en una firma y con una instantánea, el mito de Juan Manuel Fangio se volvió para Jorge Díaz Brizuela más concreto y real que nunca, marcando a fuego y para siempre esa relación de admiración que lo acompaña hasta el presente y que, entre otras cosas, se traduce en infinidad de anécdotas a las que ahora deberá agregar el haber sido parte de un evento inolvidable, al que fue invitado por la Fundación Fangio.  

«Lo sigo a Fangio de por vida, y la vida me llevó a tener la posibilidad material de seguir la Fórmula 1 durante toda mi vida, salvo algún parate, cuando Reutemann dejó de correr, pero hasta el día de hoy la sigo. Tuve la posibilidad de viajar a Europa y ver carreras icónicas, como Monza o Montecarlo», afirma Díaz Brizuela a medida que transcurre el diálogo que se va adentrando en experiencias personales como la del 1 de mayo de 1994: «Estábamos almorzando con la familia de mi esposa antes de partir hacia Europa; dentro del periplo que íbamos a realizar, teníamos pensado o previsto llegar a Montecarlo el 14 de mayo para ver la Fórmula 1, era un sueño. Ese día, mientras almorzábamos, se mata Ayrton Senna en Ímola». 

Otro grande de nuestro automovilismo: Oreste Berta no podía faltar en los homenajes al mítico Fangio.

Aquel hecho fatídico que se cobró la vida del piloto brasileño sacudió a todo el mundo del deporte y sumió al circuito de Montecarlo, donde Jorge junto a su mujer dieron el presente, en una verdadera sensación de velorio, tal como lo recuerda. 

«Senna era el piloto top del momento y todos nos sumergimos en ese sentimiento. Pero me pasó que cuatro años después, en el año 1998, volvimos a Montecarlo y esa sensación de velorio seguía flotando en el aire. Eso ya me tocó las fibras íntimas, porque más allá del aprecio que sentía por Senna, me pregunté en aquel momento si toda esa gente no sabía que existía un Juan Manuel Fangio que había sido cinco veces campeón del mundo».

En esa instancia, recuerda, «fue que decidí hacer la bandera que reza ‘FANGIO VIVE’ y que a uno y otro lado del sol dice ‘CAMPEÓN MUNDIAL’ y recuerda, debajo, cada uno de los años en los que el piloto se consagró». 

Además, el paño «sagrado» de Jorge lleva las iniciales de su apellido y, debajo, «La Rioja», porque tal como afirma «yo a La Rioja la llevo a todos lados junto con mi bandera».

Así es como Díaz Brizuela dio forma particular al mito viviente de Fangio, llevándolo en su bandera en cada viaje. «A partir de ahí, tuve la suerte de seguir viajando por Europa; con mi esposa armamos los viajes en base a uno o dos Grandes Premios, que es lo que pongo como prioridad a la hora de armar los viajes. Así es como pude estar cuatro veces en Montecarlo, dos veces en Silverstone, dos veces en Monza, dos veces en Austria, que es un circuito espectacular». Y la lista continúa, casi tan extensa como su pasión por la máxima categoría del automovilismo mundial. 

Entre el privilegio y la emoción

Cuando se le pregunta por su participación en los últimos homenajes realizados en honor de la figura de Juan Manuel Fangio, Jorge Díaz Brizuela no duda en afirmar que «fue una emoción impresionante; la sensación y emoción de haber asistido al segundo entierro del ídolo más grande que tiene el automovilismo en la Argentina, y que además era un caballero, una persona cabal, una persona correcta, sencilla como los grandes, humilde en el amplio sentido de la palabra». Esa emoción, se traduce además en el hecho de haber compartido espacio y tiempo con otras tantas enormes figuras del deporte, como el mismísimo Jackie Stewart o el reconocido y destacado Oreste Berta. 

«Fue un evento muy lindo, muy interesante; dos jornadas: el martes, que comenzó con una conferencia de prensa en el Hotel provincial de Mar del Plata, donde tuve la suerte de estar con Stewart, que es un icono viviente, un mito viviente. Compartimos todo, fue muy emotivo. Y luego llegó el momento del traslado de los restos hasta el Museo Fangio, que ya lo conocía. Soy amigo de la gente de la Fundación y tengo acceso directo. Fue todo muy emocionante; fue como si estuviera nuevamente en su entierro, que no pude verlo en aquel momento porque estaba en La Rioja. Fue como volver a vivirlo», afirma.

Y desde ese «volver a vivirlo», y al preguntarle qué es Fangio para la Fórmula 1, Díaz Brizuela no duda ni un segundo en sentenciar: «Fangio para la Fórmula 1 sigue siendo un ícono. La gente, cuando ve la bandera que dice FANGIO VIVE, se acerca de inmediato y se disparan los gatillos de las cámaras de fotos. Fangio está muy vinculado con Alemania, por ejemplo, porque fue dos veces campeón del mundo con Mercedes Benz. Recuerdo una vez que estando en el circuito de Alemania desplegamos la bandera y un hombre grande con su nietito se acercó de inmediato a besarla; era como si oraran mirando al cielo. En toda Europa, pero particularmente en Alemania, en Austria, para hacerla corta, Fangio es hoy lo que es Messi para el Barcelona. Pero lo sigue siendo hoy, 60 años después». 

Díaz Brizuela sabe del privilegio que significa haber sido invitado por la Fundación Fangio para un encuentro único y que quedará por siempre en la memoria de los fanáticos del automovilismo que, entre otras cosas, pudieron escuchar nuevamente a Jackie Stewart afirmar que Fangio «fue el mejor piloto de carreras del mundo». 

Díaz Brizuela junto a Oscar «Cacho» Fangio, el hijo mayor del «Quíntuple».

Al respecto, y desde esa profunda admiración que profesa por el piloto argentino, Jorge sostiene: «ratifico todo lo que dijo Stewart; lo sostengo desde siempre. Fangio hizo una carrera muy meritoria, con una particularidad, además, que fue campeón del mundo cinco veces con cuatro marcas distintas, lo que lo diferencia de otros campeones como Hamilton o Schumacher. Lo que hizo Fangio es algo que ningún piloto ha hecho. Tuvo una carrera imbatible, incluso cuando se corría sin medidas de seguridad. Precisamente, uno de los mentores del progreso en la seguridad fue el propio Stewart».

Por otra parte, y llevándolo al terreno futbolístico, en el que siempre está presente el debate «Maradona o Messi, Messi o Maradona», Díaz Brizuela destaca que «no hay en nuestro país un piloto que pueda compararse con Fangio», aunque casi de inmediato señala que «el único que hizo carrera europea fue Reutemann; en Europa Reutemann goza de un prestigio que nosotros no conocemos. Luego de Fangio está Reutemann; no tuvo los logros o los títulos de Fangio, pero hizo una enorme carrera». 

Y, aunque sin ánimos de polemizar con otros deportes como el citado fútbol, ni de hacer referencia a nadie en particular, Jorge va un poco más allá para concluir de manera contundente: «Hay ídolos de hierro y hay ídolos de barro. Fangio es un ídolo de hierro».

Datos

Juan Manuel Fangio cosechó en la fórmula líder 24 triunfos en 51 grandes premios con 23 récords de vuelta. Dos veces fue subcampeón. Tras batirle el récord al quíntuple campeón, el alemán Michael Schumacher (7 títulos en F1) declaró: «No se puede comparar a alguien como Fangio en los tiempos actuales. Él está en un nivel más alto del que yo me veo a mí mismo».

El segundo piloto que le batió el récord, el británico Lewis Hamilton (7 títulos) sostuvo: «Fangio es el padrino de todos los pilotos. Es uno de los grandes desde el comienzo de este deporte y siempre será admirado».

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