
Primero fue bailarín, cantor y guitarrista. Participó en radioteatros, formó Huayra Canto junto con su amigo “Pimpe” González e integró el Trío Coplerío y conjuntos como Flor de Cardón, Nuevos Rumbos y Los Luceros. Recorrió escenarios y festivales, compartió encuentros con artistas que admiraba y fue comprendiendo que su identidad más profunda no se encontraba solamente en la interpretación, sino en la poesía y la composición. Desde allí construyó una obra que hoy se aproxima a las cuatrocientas canciones, muchas de ellas realizadas junto con creadores como Camilo Matta, Rubén Cruz, Chuni Cardozo, Armando Tejada Gómez, Lía Tolmasky, César Torres, Edgardo Gordillo y Nacho Chazarreta.
Más de cien de esas composiciones fueron grabadas por diferentes intérpretes. Algunas se volvieron conocidas incluso antes que el nombre de su autor, una circunstancia que lo llevó a reclamar durante años que radios, medios y cantores reconocieran debidamente a quienes escriben y componen las obras. Canciones como “La vidala chayera”, “José Chaya”, “Carnaval en la estrella”, “Quito Carnaval” y “Coplero soy” ayudaron a expresar una sensibilidad en la que confluyen el paisaje, la chaya, la amistad, los personajes populares y la memoria de quienes ya no están. Para Olivera Chazarreta, escribir también fue una forma de rescatarlos del olvido.
Su producción excede ampliamente el formato de la canción. Creó obras integrales como Barranca Yaco, Cantata al Pastor, Serenatas a la Cultura Riojana, 4 ESTAcanCIONES y Cantores por Naturaleza. Durante más de 25 años realizó el programa radial “En este cielo”, dentro del cual desarrolló la serie de radioteatro “Diálogos con brujas”, y formó parte de experiencias poético-musicales como La Algarroba y La Chirlera. También escribió Coplerío, Lo que cuenta el viento y un Diccionario de regionalismos y modismos, trabajos que todavía esperan la posibilidad de ser publicados.
Esa extensa trayectoria tendrá una celebración especial el viernes 16 de octubre, a las 21.30, en el Teatro de la Ciudad. Bajo el título La poesía y la música de Julio Olivera Chazarreta, una destacada nómina de cantores riojanos interpretará parte de su repertorio. No será solamente un homenaje previo a sus 80 años: será la oportunidad de escuchar cómo una obra nacida de experiencias personales se independizó de su creador y encontró continuidad en otras voces. Gloria de la Vega, Cayena, Carlos Ferreyra, Nahuel Minué, Gonzalo Gómez, Daniel Romero, Copito Molina Torres, Jorge Santillán y Marcos Olivera Chazarreta, además del propio homenajeado, serán parte del encuentro.
A pocos días de esa celebración, Olivera Chazarreta vuelve sobre sus orígenes, las influencias familiares, los grupos que integró, los compañeros de creación, las canciones que lo representan, los reconocimientos obtenidos y las obras que todavía necesitan ser grabadas o publicadas. También habla de la familia construida, de los amigos que permanecen en sus versos y de la alegría de llegar a los 80 años rodeado por hijos, nietos y bisnietos. El tiempo no lo encuentra detenido en la contemplación de lo realizado: continúa escribiendo y componiendo, dejando nuevas “piedritas” en el camino para quienes quieran recogerlas.

ESTÁ PRÓXIMO A CUMPLIR 80 AÑOS. ¿CÓMO VIVE LA LLEGADA DE ESTE ANIVERSARIO Y QUÉ PENSAMIENTOS APARECEN CUANDO CONTEMPLA EL CAMINO RECORRIDO?
El próximo 22 de octubre voy a cumplir 80 años. Vivo la llegada de este nuevo cumpleaños, o aniversario, como quieran llamarlo, con mucha alegría. Me lleva a contemplar el camino recorrido y creo que, de alguna manera, he podido cumplir la mayoría de mis sueños, no solamente en la música y en la poesía, sino también en la vida misma. Tengo hijos, nietos y bisnietos, y esa es la alegría que siento: poder compartir cada día que Dios me da con todos ellos y también con la gente que me aprecia y me quiere.
UNA VIDA APRENDIDA ENTRE CANCIONES Y LIBROS
La música no apareció en la vida de Julio Olivera Chazarreta como una decisión tardía ni como el resultado de una revelación repentina. Estuvo presente desde la infancia, en las voces de su familia, en los libros que llegaron a sus manos, en las emisiones radiales, en la escuela y en las primeras experiencias compartidas con amigos. Su llegada a La Rioja a los seis años abrió un recorrido en el que la pertenencia a esta tierra se fue construyendo al mismo tiempo que su sensibilidad artística. Antes de convertirse en autor de centenares de canciones, fue un niño rodeado de música y palabras; luego, un adolescente que buscaba expresar sus sentimientos y un joven que encontró en los grupos folklóricos una primera forma de compartir aquello que comenzaba a crear.
NACIÓ EN MENDOZA Y LLEGÓ A LA RIOJA DURANTE SU INFANCIA. ¿QUÉ RECUERDA DE AQUEL TRASLADO Y DE SUS PRIMEROS AÑOS EN LA PROVINCIA?
Nací en Mendoza y llegué a La Rioja siendo muy chico. Toda mi familia, que ya estaba instalada en Mendoza, se trasladó conmigo cuando tenía seis años porque allí me habían diagnosticado que podía tener asma y consideraban que el clima seco de La Rioja podía ayudarme. A los seis años ingresé a la escuela y comencé aquí todo ese recorrido. Mi familia me acompañó siempre: mis padres, mi madre y toda aquella gente a la que uno quería y con la cual podía continuar la escuela y comenzar a construir su camino. Así fue mi llegada de Mendoza a La Rioja.
CRECIÓ DENTRO DE UNA FAMILIA VINCULADA CON DISTINTAS EXPRESIONES ARTÍSTICAS. ¿QUÉ INFLUENCIA TUVIERON SU MADRE, MARTA CHAZARRETA, Y SU TÍO JULIO FLORENCIO CHAZARRETA EN SU ACERCAMIENTO A LA MÚSICA, LA POESÍA Y LA LECTURA?
Crecí en una familia vinculada con las artes y las expresiones culturales, y eso me fue formando desde muy pequeño en la música, la poesía y, sobre todo, la lectura. Los máximos exponentes dentro de mi familia fueron mi madre, Marta Chazarreta, quien cantaba y lo hacía muy bien. Gracias a Dios pude escucharla. Actuaba en radios de Mendoza y, después, cuando vino a La Rioja, también cantó aquí. En aquel tiempo había fundamentalmente radios; no existían tantos espectáculos ni peñas. Interpretaba música melódica con el seudónimo de Iris Grey. Mi tío Julio Florencio Chazarreta fue quien me acercó a la lectura y me enseñó a leer a los grandes poetas y escritores de América y de otras partes del mundo. Eso me permitió enriquecer el vocabulario y alcanzar una mejor comprensión de la poesía y de los grandes autores. También me llevó hacia el deporte. Fue campeón argentino en 110 metros con vallas y recibió la medalla de oro de la revista El Gráfico. Además, era pintor y músico: ejecutaba la armónica, la quena y la flauta. De esa manera aprendí a querer y a amar la música, el deporte y la poesía. Después llegó también la radio. Otra persona que influyó muchísimo en mi formación fue mi primo Nacho Chazarreta, a quien mucha gente creía mi tío. Era sobrino de mi madre y de mi tío Julio Florencio, y prácticamente fue mi tutor durante toda la escuela primaria y secundaria. Aprendí muchísimas cosas de él, sobre todo a través de los diálogos que manteníamos. Sentí muchísimo su partida.
TAMBIÉN EXISTEN ANTECEDENTES ARTÍSTICOS IMPORTANTES EN SU FAMILIA PATERNA. ¿CÓMO INCIDIÓ ESE UNIVERSO FAMILIAR EN SU ACERCAMIENTO AL TEATRO Y AL RADIOTEATRO?
Si bien es cierto que no me crié con mi padre, recibí esa ascendencia artística. Él era José Viviano Olivera Garcés, hermano de Laura Olivera Garcés, conocida artísticamente como Laura Favio, madre de Leonardo Favio y de sus hermanos. Por eso soy primo de Leonardo Favio. Ese vínculo también me llevó hacia el teatro y despertó en mí el interés por investigar y realizar experiencias radiales relacionadas con el radioteatro, que tenía una presencia muy importante en aquellos años. También fueron significativos para mí los libros de mi tía Elcira Olivera Garcés, hermana de Laura y de mi padre.
¿EN QUÉ MOMENTO COMPRENDIÓ QUE LA MÚSICA Y LA POESÍA SERÍAN UNA PARTE ESENCIAL DE SU VIDA?
Comencé a vivir la música desde muy pequeño, desde el jardín de infantes y la escuela primaria, y nunca abandoné esa forma de vida ni esa manera de ir cimentando lo que, con el tiempo, llegaría a ser como poeta, escritor y músico. La poesía y la música fueron siempre la parte más esencial de mi vida. Hasta el día de hoy me permiten seguir construyendo canciones y escribiendo poesía. Nunca las abandoné y desde el comienzo comprendí que estarían entre las cosas principales de mi existencia.
DURANTE LA ADOLESCENCIA COMENZÓ A RELACIONARSE MÁS PROFUNDAMENTE CON LA POESÍA. ¿QUÉ LECTURAS Y AUTORES FUERON DECISIVOS EN SU FORMACIÓN?
Desde la adolescencia fui formándome en la lectura, sobre todo por iniciativa de mi madre. Lo primero que cayó en mis manos fue la Biblia. No digo que la haya leído completa, pero sí aquellas partes que más me interesaban o llamaban mi atención. Después fui acercándome a autores como Manuel J. Castilla, Atahualpa Yupanqui, Hamlet Lima Quintana, Armando Tejada Gómez, Leónidas Escudero, Ernesto Sabato, Robin Wood, Jean-Paul Sartre, Julio Cortázar, Armando Bazán y tantos otros. También leí a los clásicos, como Gustavo Adolfo Bécquer y Gabriela Mistral. Todos ellos me ayudaron a construir una disciplina, no solamente para leer, sino también para escribir con coherencia. Me enseñaron a escribir de una manera simple, sin hacer cosas innecesariamente complicadas. Esas lecturas fueron un alimento fundamental para llegar a ser lo que soy.
¿CÓMO NACIERON SUS PRIMERAS CANCIONES Y QUÉ RECUERDA DE AQUEL JOVEN QUE COMENZABA A UNIR PALABRAS Y MELODÍAS?
Mis primeras canciones nacieron de la necesidad de comunicar cosas, mostrar algo que había visto y tratar de reflejarlo en una composición. Durante mi juventud hice muchísimas canciones, sobre todo vinculadas con el amor en la adolescencia. Después fui desechando varias de ellas, pero quedaron las que consideraba más importantes, aquellas en las que había logrado unir las palabras y las melodías de una manera coherente y darles un sentido que permitiera cantarlas, comunicarlas y hacerlas escuchar.
A LOS 17 AÑOS FORMÓ HUAYRA CANTO JUNTO CON “PIMPE” GONZÁLEZ. ¿QUÉ SIGNIFICÓ ESA RELACIÓN EN SU VIDA?
Pimpe González fue un hermano de la vida. Nos criamos juntos desde niños, participamos en concursos y fuimos a la misma escuela. Yo frecuentaba mucho su casa y llamaba mamá y papá a sus padres. Pimpe hacía lo mismo con mi madre. Nos criamos juntos y cantábamos desde la escuela secundaria, también con Nolo de la Fuente. A partir de esas experiencias pude formar mis propios grupos musicales, entre ellos el Trío Coplerío. Fue una relación muy importante, tanto en lo artístico como en lo humano.
TAMBIÉN INTEGRÓ EL TRÍO COPLERÍO Y CONJUNTOS COMO FLOR DE CARDÓN, NUEVOS RUMBOS Y LOS LUCEROS. ¿QUÉ APORTARON ESAS AGRUPACIONES A LA CONSTRUCCIÓN DE SU IDENTIDAD MUSICAL?
Integré Flor de Cardón durante un tiempo, cuando estaban Severo Oyola, Jorge Santillán, con quienes hacíamos los arreglos, Micky Páez y Nino Fuentes. También participé en Nuevos Rumbos y Los Luceros, aunque durante períodos más breves. Todos esos grupos aportaron muchísimo para que pudiera continuar siendo músico, escribiendo canciones para cantarlas y creando poesías para decirlas y hacer que la gente conociera lo que uno hacía. Ese fue el aporte fundamental que recibí de aquellas formaciones.
¿QUÉ ESCENARIOS, FESTIVALES O VIAJES DE AQUELLOS PRIMEROS AÑOS PERMANECEN ESPECIALMENTE VIVOS EN SU MEMORIA?
Todos los escenarios, festivales y viajes de aquellos primeros años permanecen vivos en mi memoria. Recuerdo especialmente los encuentros con cantores a quienes amaba y siempre había querido conocer, como Los Andariegos, Los Nocheros de Anta, Los Cinco del Norte, Los Huanca y Tito Francia con su Cuarteto Contemporáneo. Pude encontrarme con mucha de aquella gente y compartir con ellos distintos escenarios del país. Fueron numerosos festivales y viajes en los que también reafirmé la convicción de que quería seguir siendo músico y poeta.

CANCIONES PARA QUE LA MEMORIA PERMANEZCA
Con el paso del tiempo, el cantor y el guitarrista fueron cediendo el centro de la escena al poeta y al compositor. Las primeras canciones de amor dieron lugar a una obra atravesada por el paisaje, la naturaleza, la amistad, los personajes populares y las historias de La Rioja. Cerca de cuatrocientas composiciones dan cuenta de una escritura que no se limitó a registrar experiencias personales: también se convirtió en una forma de preservar la memoria colectiva. En sus versos permanecen amigos, músicos, poetas y figuras entrañables que encontraron en la canción una manera de seguir presentes. Muchas de esas obras fueron apropiadas por otras voces y pasaron a formar parte del repertorio riojano, aunque no siempre circulara con ellas el nombre de su creador.
SU TRAYECTORIA REÚNE LAS FIGURAS DE CANTOR, GUITARRISTA, POETA Y COMPOSITOR. ¿DÓNDE SIENTE QUE SE ENCUENTRA SU IDENTIDAD ARTÍSTICA MÁS PROFUNDA?
Mi identidad más profunda se encuentra en la poesía y en la composición. El cantor y el guitarrista quedaron un poco más lejos. Continúo cantando y tocando de vez en cuando, pero solamente por gusto. La poesía y la composición son las que verdaderamente reafirmaron mi identidad artística.
HA ESCRITO CERCA DE CUATROCIENTAS CANCIONES. ¿CÓMO FUE TRANSFORMÁNDOSE SU MANERA DE COMPONER A LO LARGO DE LAS DIFERENTES ETAPAS DE SU VIDA?
Tengo cerca de cuatrocientas canciones escritas que me pertenecen, tanto en letra como en música. Algunas fueron realizadas en coautoría. Con Camilo Matta, por ejemplo, tengo más de sesenta canciones; también compuse muchas con Rubén Cruz, Chuni Cardozo, Armando Tejada Gómez, Lía Tolmasky, César Torres, Edgardo Gordillo y Nacho Chazarreta, entre otros. En algunas coautorías yo escribía la letra y ellos hacían la música; en otras sucedía al revés. Mi manera de componer fue cambiando a lo largo del tiempo. Al comienzo aparecieron las canciones de amor propias de la juventud y la adolescencia. Después fueron surgiendo obras más vinculadas con el paisaje y con las cosas de la tierra. El viento, la lluvia, la fauna, la flora, la algarroba o las nubes en el cielo pueden ofrecer motivos para escribir y crear canciones.
¿QUÉ TEMAS Y SENTIMIENTOS APARECÍAN EN SUS PRIMERAS COMPOSICIONES Y CUÁLES OCUPAN HOY EL CENTRO DE SU ESCRITURA?
En las primeras composiciones aparecían principalmente el amor y los sentimientos propios de la adolescencia. Hoy escribo sobre las cosas de la vida misma y las experiencias que uno atraviesa mientras se va formando. Pueden ser dramas, situaciones alegres, un amigo que se fue o un escritor que merece ser reconocido. Son asuntos que uno observa y procura transformar en canciones.
ENTRE SUS OBRAS MÁS CONOCIDAS SE ENCUENTRAN “LA VIDALA CHAYERA”, “JOSÉ CHAYA”, “CARNAVAL EN LA ESTRELLA”, “QUITO CARNAVAL” Y “COPLERO SOY”. ¿DE QUÉ MANERA NACEN LAS HISTORIAS QUE LUEGO TRANSFORMA EN CANCIONES?
Todas las canciones tienen su historia. Algunas me fueron contadas y yo las traduje en composiciones musicales, escribiendo sus letras. Otras surgieron de mi propia observación, al descubrir algo que podía impresionarme dentro de eso que llamamos el poder de la creación. Uno puede asombrarse, por ejemplo, ante una flor nacida en una roca. Parece algo imposible, pero la planta se empeña en salir a través de una grieta y finalmente florece. Esas cosas lo impresionan y lo marcan a uno. Le permiten escribir sobre la vida misma y sobre la tierra en general.
¿HAY ALGUNA COMPOSICIÓN QUE CONSIDERE UN PUNTO DE INFLEXIÓN PORQUE HAYA MODIFICADO SU CAMINO O LE HAYA PERMITIDO ENCONTRAR UNA VOZ PROPIA?
No considero que una canción en particular haya representado un punto de inflexión o modificado mi camino. Todas las canciones que fui haciendo me permitieron encontrar esa voz propia y reflejarme en ellas. En conjunto, cuentan la historia de aquello que fue ocurriendo en mi vida.
¿CUÁNDO COMPRENDIÓ QUE UNA CANCIÓN TAMBIÉN PODÍA CONVERTIRSE EN UNA FORMA DE PRESERVAR LA MEMORIA?
Todas las canciones que escribí buscan dejar un testimonio de mi tránsito por esta tierra. Quisiera que quienes vengan sepan que estuvo el Negro Julio haciendo canciones para que quedaran, y que alguien pueda tomarlas, renovarlas, florearlas y actualizarlas para asegurar su permanencia.
MUCHOS DE LOS PERSONAJES QUE APARECEN EN SUS CANCIONES YA NO ESTÁN. ¿ESCRIBIR SOBRE ELLOS FUE UNA MANERA DE RESCATARLOS DEL OLVIDO Y MANTENERLOS PRESENTES?
Hay muchos personajes que ya no están y cuyos nombres aparecen en mis canciones. A la mayoría les escribí cuando todavía estaban vivos. Allí están el Negro Gómez, Camilo Matta, Rubén Cruz, el Tata Duarte, José Oyola, David Gatica, Nacho Chazarreta, el Gusano López y Eloy López, entre otros. Les hice esas canciones cuando estaban vivos y se las regalé. De alguna manera, esas obras permiten mantenerlos presentes y rescatarlos del olvido.
TRABAJÓ CON NUMEROSOS POETAS Y MÚSICOS. ¿QUÉ LE APORTÓ LA CREACIÓN COMPARTIDA?
La creación compartida es una especie de divertimento en el cual uno se arriesga a que el otro le diga que no le gusta lo que hizo y entonces deba empezar nuevamente con la letra o la melodía. Hay otras canciones que fluyen directamente y salen redondas, tanto en su letra como en su música. Es una manera de divertirse con el otro y, al mismo tiempo, procurar crear algo que pueda perdurar.
MÁS DE CIEN CANCIONES SUYAS FUERON GRABADAS POR DIFERENTES INTÉRPRETES. ¿QUÉ SIENTE CUANDO UNA OBRA PROPIA ADQUIERE OTRA VIDA EN OTRAS VOCES?
Hay más de cien canciones mías grabadas por distintos intérpretes, desde artistas que admiro profundamente, como Los Andariegos, hasta músicos de La Rioja. La mayoría de los intérpretes riojanos cantó o grabó alguna obra mía. Incluso algunos utilizaron los títulos de mis canciones para nombrar sus discos. Para mí es un orgullo poder decirlo y saber que esas obras no se perderán, que podrán perdurar y servir para que quienes vengan conozcan mi trabajo.
ALGUNAS DE SUS CANCIONES ALCANZARON UNA GRAN CIRCULACIÓN, AUNQUE NO SIEMPRE SE CONOCIERA EL NOMBRE DE SU AUTOR. ¿CÓMO VIVIÓ ESA DISTANCIA ENTRE LA POPULARIDAD DE LA OBRA Y EL RECONOCIMIENTO DEL COMPOSITOR?
Muchas de mis canciones se hicieron populares a partir de su difusión y de la circulación por la radio, la televisión e internet, donde todo el mundo puede encontrarlas. Lo que siempre he reclamado, y continuaré reclamando, es que quienes utilizan la música —ya sean los intérpretes o las propias radios— mencionen a los autores y compositores. Considero una falta de respeto que no lo hagan, porque los intérpretes pueden llegar a triunfar en su carrera con esas canciones.

UNA OBRA QUE DESBORDA LA CANCIÓN
La canción individual fue apenas una de las formas elegidas por Olivera Chazarreta para contar su mundo. Su necesidad de desarrollar historias más amplias lo condujo hacia las cantatas, las obras integrales, el radioteatro, los grupos poético-musicales y la escritura de libros. En esos proyectos reunió poesía, música, actuación, historia y memoria para abordar figuras como Facundo Quiroga y monseñor Enrique Angelelli, homenajear a referentes culturales o reflexionar sobre la naturaleza. Parte de esa producción todavía espera ser grabada o publicada. Allí reside una de las preocupaciones que atraviesan esta etapa de su vida: no solamente continuar creando, sino encontrar las condiciones necesarias para que una obra construida durante décadas pueda conservarse y llegar completa a quienes vendrán.
ADEMÁS DE CANCIONES, CREÓ OBRAS INTEGRALES COMO “BARRANCA YACO”, “CANTATA AL PASTOR”, “SERENATAS A LA CULTURA RIOJANA”, “4 ESTACANCIONES” Y “CANTORES POR NATURALEZA”. ¿QUÉ POSIBILIDADES ENCONTRÓ EN ESOS FORMATOS?
Esas obras me dieron la posibilidad de decir algo que fuera más allá del formato de una única canción y expresar con mayor amplitud una situación de vida, un acontecimiento o algo relacionado con la naturaleza. Ya fuera escribiendo la letra o componiendo la música, pude concretar homenajes a personas y recuperar sucesos de otros tiempos. El formato de la cantata o de la obra integral permite desarrollar de una manera más extensa la historia de una persona, un acontecimiento o algún aspecto de la propia naturaleza.
“BARRANCA YACO”, DEDICADA A FACUNDO QUIROGA, ES UNA DE LAS OBRAS QUE DESEA REGISTRAR AUDIOVISUALMENTE. ¿QUÉ REPRESENTA DENTRO DE SU PRODUCCIÓN Y QUÉ FALTA PARA QUE ESE PROYECTO PUEDA CONCRETARSE?
Barranca Yaco es una de las obras que quisiera registrar audiovisualmente para que quede plasmada y la gente pueda apreciarla en toda su envergadura. Consta de ocho canciones y, en sus distintas presentaciones, participaron artistas muy conocidos y queridos, como Rioja Trío, Carlos Ferreyra, Gloria de la Vega y Copito Molina Torres, entre otros. Con el tiempo se transformó en una necesidad dejar grabado ese registro. El problema es económico. Uno no es una persona pudiente y no cuenta con los recursos necesarios para encarar individualmente una grabación de esas características. He recurrido a diferentes ámbitos del Gobierno provincial, al gobernador Ricardo Quintela, a Armando Molina, a la Secretaría de Culturas y a la Legislatura. En todos los lugares me dijeron que sí, pero todavía estoy esperando que la obra pueda grabarse.
SU RECORRIDO TAMBIÉN INCLUYE LA RADIO, CON “EN ESTE CIELO” Y LA SERIE “DIÁLOGOS CON BRUJAS”, ADEMÁS DE LOS GRUPOS POÉTICO-MUSICALES LA ALGARROBA Y LA CHIRLERA. ¿QUÉ LUGAR OCUPARON ESAS EXPERIENCIAS DENTRO DE SU TRAYECTORIA?
Durante un poco más de 25 años hice el programa radial En este cielo, dentro del cual estaba incluida la serie Diálogos con brujas. Era una radioteatralización de historias telúricas que algunas veces me contaba la gente y otras veces inventaba yo mismo. También recorríamos distintos lugares con los grupos poético-musicales La Algarroba y La Chirlera, difundiendo esa clase de historias y los trabajos que habíamos realizado desde la escritura y la música.
ES AUTOR DE “COPLERÍO”, “LO QUE CUENTA EL VIENTO” Y EL “DICCIONARIO DE REGIONALISMOS Y MODISMOS”. ¿EN QUÉ ESTADO SE ENCUENTRAN ESOS TRABAJOS?
Coplerío, Lo que cuenta el viento y el Diccionario de regionalismos y modismos de nuestra región permanecen inéditos. Los tengo escritos y están esperando la posibilidad de ser publicados. Como decía anteriormente, uno no es una persona pudiente y muchas veces no tiene los recursos necesarios para realizar la impresión de esos materiales. Si imaginamos cuántos libros se necesitarían para reunir cerca de cuatrocientas canciones, o al menos una selección importante, probablemente habría que editar dos o tres volúmenes. En este momento no puedo hacerlo.

LOS MOJONES DE UN CAMINO QUE CONTINÚA
Los premios, las distinciones institucionales y los homenajes acompañaron diferentes momentos de su trayectoria, pero no resolvieron todas las deudas que Olivera Chazarreta identifica con los creadores riojanos. Entre ellas aparecen la falta de recursos para preservar obras fundamentales y la demora en la aplicación de la Ley al Mérito Artístico, que impulsó junto con Camilo Matta. Aun así, el balance de los 80 años no está dominado por la queja ni por la nostalgia. Continúa escribiendo, componiendo y grabando porque entiende cada nueva obra como otro mojón dejado en el camino. El homenaje del 16 de octubre condensará ese recorrido: su poesía y su música regresarán desde las voces de otros artistas para demostrar que aquellas canciones ya comenzaron a trascender a su autor.
RECIBIÓ NUMEROSOS PREMIOS Y DISTINCIONES A LO LARGO DE SU VIDA. ¿CUÁLES RECUERDA COMO PARTE DE ESE RECONOCIMIENTO A SU TRAYECTORIA?
Recibí muchos premios y reconocimientos de las autoridades y de instituciones como la Asociación Folklórica Riojana. Fui declarado Ciudadano Destacado por mi trayectoria y mi aporte cultural al pueblo de La Rioja mediante el Decreto 511 de 2012 del Concejo Deliberante. También recibí reconocimientos de la Legislatura provincial, entre ellos el Pedro Ignacio de Castro Barros, por mi trabajo como autor, compositor y escritor y por el aporte realizado a la cultura riojana. Cuando era joven obtuve premios como bailarín, entre ellos el de pareja solista de danza folklórica junto con Gloria Dávila. Recibí una medalla de honor en un concurso interescolar de poesía, una medalla de plata en un concurso de poesía de Acción Católica Argentina y el premio El Payador en un concurso interescolar realizado en San Miguel de Tucumán. También obtuve el primer premio en el rubro dúo junto con Pimpe González. Con “Ya nació el changuito” recibí un premio en un concurso de canciones navideñas organizado por el Obispado y la Municipalidad de La Rioja. Obtuve una mención de honor en el Concurso Nacional de la Zamba por “De pan dulce y miel del palo”, y otro premio en Salta por “Pacatala, monte adentro”, que me pertenece junto con Camilo Matta y fue interpretada por Copito Molina Torres. También recibí el primer premio en un concurso de composición de chayas realizado dentro del Febrero Chayero, organizado por la Municipalidad; el primer premio a la canción inédita en un concurso de vidalas chayeras del Gobierno de La Rioja; el Premio al Mérito Artístico como autor y compositor, entregado por la Asociación Folklórica Riojana, y el Famatina de Plata, máximo galardón provincial a la trayectoria cultural en la música y el canto. A esto se suma el premio internacional Arte en Tres Tiempos, de la editorial Novel Arte, que dio lugar a una antología poética de 394 páginas, y el reconocimiento más reciente de la Cámara de Diputados de la Provincia por mi trayectoria cultural.
ADEMÁS DE ESOS RECONOCIMIENTOS, IMPULSÓ JUNTO CON CAMILO MATTA LA LEY AL MÉRITO ARTÍSTICO. ¿QUÉ SUCEDE ACTUALMENTE CON ESA INICIATIVA?
Con Camilo Matta somos autores del proyecto que se convirtió en la Ley al Mérito Artístico de la provincia de La Rioja. Uno de nuestros grandes anhelos es que en algún momento se ponga efectivamente en vigencia. Los autores, compositores y trabajadores de la cultura de la provincia me preguntan permanentemente cuándo comenzará a aplicarse. La ley está detenida en el área de Cultura y no sabemos cuáles son los motivos por los que todavía no se implementa.
ALGUNA VEZ DEFINIÓ SUS OBRAS NO COMO GRANDES HITOS, SINO COMO “MOJONES” DEJADOS EN EL CAMINO. AL LLEGAR A LOS 80 AÑOS, ¿QUÉ QUISIERA QUE LAS PRÓXIMAS GENERACIONES CONSERVARAN DE SU TRABAJO?
No defino mis obras como grandes hitos, sino como mojones dejados en el camino. Ahora, próximo a cumplir 80 años, esos mojones fundamentales de mi trayectoria van quedando. Incluso en la actualidad continúo grabando y componiendo nuevas canciones, tanto sus letras como sus músicas. Quiero que vayan quedando como piedritas en el camino para que alguien pueda recogerlas y utilizarlas el día de mañana.

EL 16 DE OCTUBRE DISTINTOS ARTISTAS INTERPRETARÁN SU POESÍA Y SU MÚSICA EN EL TEATRO DE LA CIUDAD. ¿QUÉ SIGNIFICA ESTE ESPECTÁCULO EN EL MARCO DE SUS 80 AÑOS?
El 16 de octubre habrá un recital en el Teatro de la Ciudad en el que estarán presentes mi poesía y mi música. Mi vida estará traducida en esas canciones y en las voces de intérpretes a quienes realmente quiero y admiro. Allí podrá conocerse una parte de mi obra. Espero con mucha ilusión que llegue ese día para compartir, por primera vez, un espectáculo personal en el que puedan escucharse mis canciones y mi producción poética.
Llegar a los 80 años representa mucho más que completar una cifra. En el caso de Julio Olivera Chazarreta, significa contemplar una vida que fue dejando señales en la memoria de una provincia. Están las canciones, los poemas, las cantatas, los programas de radio y los libros todavía inéditos, pero también algo menos fácil de registrar: los vínculos construidos alrededor de la palabra y de la música, la generosidad de las creaciones compartidas y la decisión de convertir en versos a los amigos para que el tiempo no pudiera llevárselos por completo.
El aniversario pertenece, en primer lugar, a Julio y a la familia que lo acompaña: sus hijos, sus nietos y sus bisnietos, a quienes menciona como una de las mayores alegrías de esta etapa. Pero también alcanza a quienes compartieron escenarios, viajes, guitarreadas, proyectos y conversaciones; a los músicos que compusieron junto con él; a los cantores que hicieron propias sus canciones; y a los amigos cuyos nombres continúan viviendo en sus versos. Cumplir 80 años rodeado por todos ellos es otra forma de comprobar que una vida no se mide solamente por el tiempo transcurrido, sino también por los afectos que fue capaz de reunir.
Luis Alberto Robledo, uno de esos amigos, encontró una manera precisa de definirlo: “Hay gente que, por el solo hecho de andar, hace camino y lo jalona con sus obras, con su legado”. En el caso de Julio, escribió, cada huella y cada mojón están hechos de poesía, música y cantos al amor, a la vida, a su gente y a “su Rioja de siempre”. Robledo también reconoció en sus coplas la esencia de una provincia enharinada, con aroma a albahaca y con los jubileos de febrero convertidos en chaya. Porque adentrarse en su obra es ingresar en una manera de sentir La Rioja, de nombrar sus paisajes y de escuchar las voces de quienes hicieron y hacen su cultura. Julio llegó a esta tierra cuando era un niño y terminó convirtiéndola en materia de su obra. La cantó desde sus celebraciones, sus dolores, sus personajes y su memoria. Por eso, sus 80 años no constituyen únicamente un acontecimiento personal. Son también una celebración para la cultura riojana, que puede reconocerse en esas canciones y descubrir en ellas una parte de su propia historia. Cada composición que otros cantaron, cada nombre que rescató del olvido y cada palabra que logró hacer perdurar fueron construyendo un legado que ya no le pertenece solamente a su autor.
El 16 de octubre, cuando su poesía y su música regresen desde las voces de los cantores riojanos en el Teatro de la Ciudad, Julio podrá escuchar una parte de su vida transformada en patrimonio compartido. Seis días después cumplirá 80 años. Seguramente seguirá pensando en nuevas canciones y dejando esas “piedritas” que tanto le gusta imaginar a la vera del camino. Pero quienes las encuentren sabrán que no son marcas pequeñas: son las huellas de un hombre que dedicó su vida a ponerle palabras y música a La Rioja. Y que, al hacerlo, ayudó también a que La Rioja pudiera cantarse, reconocerse y recordarse a sí misma.
LA POESÍA Y LA MÚSICA DE JULIO OLIVERA CHAZARRETA SUBIRÁN AL ESCENARIO DEL TEATRO DE LA CIUDAD EL 16 DE OCTUBRE

La obra de Julio Olivera Chazarreta será protagonista de una noche especialmente concebida para celebrar su extensa trayectoria y sus 80 años de vida.
El viernes 16 de octubre, desde las 21.30, el Teatro de la Ciudad será escenario de un encuentro en el que la poesía y la música del reconocido autor riojano cobrarán nuevas voces.
Sus composiciones serán interpretadas por Gloria de la Vega, Cayena, Carlos Ferreyra, Nahuel Minué, Daniel Romero, Copito Molina Torres, Jorge Santillán y Marcos Olivera Chazarreta.
El propio homenajeado también será parte de una velada que reunirá diferentes generaciones de artistas alrededor de una obra profundamente ligada a La Rioja, su gente, sus paisajes y sus tradiciones.
Será una oportunidad para recorrer, a través de canciones y versos, el universo creativo de Olivera Chazarreta y reconocer el legado de un artista que hizo de la música una forma de contar su tierra y de preservar su memoria cultural.
El espectáculo se realizará en el Teatro de la Ciudad. Las entradas tienen un valor de 15.000 pesos.