La ventana del alma

Rodrigo Ariel Racedo (El Cangry) vive su vida detrás del lente de una cámara. Su oficio de fotógrafo, sin embargo, va mucho más allá de una simple toma. Lo que se puede capturar, para él, es un modo de atrapar pequeñas porciones de existencia a través de una mirada atenta y que muchas veces se acerca a la fascinación de una imagen en la que queda perpetuado un instante mágico. Como si detener el tiempo estuviera, simplemente, al alcance de una toma certera.

Cuenta que la pandemia lo tomó por sorpresa, como un golpe asestado por la espalda. Y que lo atravesó por completo. Cuenta que estuvo muy cerca, en algún momento de esa situación tan extraña y caótica, de arrojar la toalla. Pero cuenta también que gracias a la fotografía y a los amigos que le dio la fotografía, hoy sigue de pie y con nuevos proyectos en danza. Se llama Rodrigo Ariel Racedo, pero en sus redes sociales se lo puede encontrar como «Rodrigo El Cangry». Vive su vida detrás de la lente de una cámara, pero su oficio de fotógrafo, sin embargo, va mucho más allá de una simple toma. Lo que se puede capturar, para él, es un modo de atrapar pequeñas porciones de existencia a través de una mirada atenta y que muchas veces se acerca a la fascinación de una imagen en la que queda perpetuado un instante mágico. Como si detener el tiempo estuviera, simplemente, al alcance de una toma certera. A eso se dedica, en definitiva, Rodrigo. A detener el tiempo. A capturar el instante. A perpetuarlo, llenándolo de magia. Y a poner su vida detrás del lente de una cámara. 

Ocurre que la fotografía lo atrapó desde muy pequeño, cuando en su casa paterna se topó con una cámara a rollo. «Siempre la agarraba para andar haciendo fotos; no entendía nada todavía, pero me gustaba ver lo que se podía hacer», cuenta «El Cangry», que es como en Puerto Rico denominan a «el jefe». Sin embargo, y a pesar de ese amor a primera vista, no iba a ser hasta adolescente que volviera a descubrir ese amor por andar capturando momentos. En el medio, hubo espacio para interesarse por la música, para despuntar el oficio de DJ e iniciar la carrera de Operador de Radio. Con el tiempo descubriría, sin embargo que todo estaba concatenado. «Más allá de la cámara, me gustaba ver lo que por ahí podías capturar. Fue pasando el tiempo y me fui encontrando con compañeros o padres de compañeros que eran aficionados a la fotografía y me iban mostrando otra perspectiva; es un mundo el tema de la fotografía digital», afirma mientras repasa en su memoria los momentos que fueron marcando esa relación tan estrecha que terminó por solidificarse a partir de una situación casi fortuita como una foto tomada durante una chaya. La hizo con un celular, y le valió su primer reconocimiento en un certamen. 

«Es una de las fotos que más me gusta y que más me marcó al mismo tiempo. La saqué en el año 2010 y la tenía de fondo de pantalla de mi computadora, hasta que un día una amiga y su madre me dijeron que tenía que publicarla. Me la pidieron y la hicieron entrar en el Concurso de la Chaya, donde finalmente resultó elegida entre las ganadoras». A partir de allí se produjo ese punto de inflexión, de quiebre, en el que la fotografía pasó a ocupar prácticamente todo su espectro de intereses. «Ese paso fue fantástico; me gusta mucho aprender, el conocimiento, estudiar. Empecé a buscar amigos que sabían del tema, tutoriales, hasta que me enteré que la carrerra de Operador de TV tenía la materia fotografía, que era anual. Antes de entrar a la carrera hicimos un trabajo con uno de los profes que daba fotografía, José Oyola y el me dijo: ‘si te gusta metete’. Me enamoré tremendamente de la carrera. Esto es lo que me gusta, esto es lo que quiero para mí. Es algo que amo la fotografía». 

Es a partir de esa concepción que Rodrigo viene desarrollando una intensa carrera junto con la fotografía, dando lugar ademása un estilo propio y particular, que lo define y diferencia del resto de los grandes talentos con que cuenta La Rioja. Pero puede que diferenciarse sea, además y en un contexto plagado de aficionado a la fotografía nacidos al calor de las nuevas tecnologías y las redes sociales, su mayor conquista. «Hay algo que me moviliza mucho en cuanto a momentos, a estar pendiente de los momentos. Las miradas en primer lugar; los ojos son la ventana del alma. En la fotografía trato de puntuarme mucho en eso, en el capturar miradas; trato de transmitir a través de la foto, que sea espontánea, que no sea algo armado. Ese es mi método sorpresa: causar sensaciones en la otra persona, marcar eso en la fotografía, capturarlo, que transmita alegría, ese momento». 

APRENDIZAJE CONSTANTE

Así es como Rodrigo concibe su trabajo: en la misma dirección en que construye a diario su manera de ser. Tal cual como se muestra. Espontáneo y desestructurado. Y con la sonrisa siempre dispuesta. Así es, también, como se presta al diálogo con 1591 Cultura+Espectáculos. «En mis sesiones principalmente, antes que nada, les pido que traten de pasarla bien, que se diviertan, que no sean poses rígidas, armadas, aburridas. Trato de que la gente que está conmigo la pase bien. Eso me funciona bastante en las sesiones porque logro lo que quiero. Pasarla bien, disfrutar del momento». De eso se trata y así lo plantea, haciendo siempre hincapié en esos aprendizajes que fue recogiendo por el camino. «Un amigo y alguien que me enseñó bastante me dijo: ‘te vas a dar cuenta cuando rompas esa barrera, porque la sesión fluye’. Por eso digo que hay que soltarse, pasarla bien, disfrutar. Los momentos se van dando incluso de la nada y ese vínculo que se genera va llevando a que la sesión vaya fluyendo».

Por eso, también, Rodrigo reniega de todo encasillamiento. «No tengo un estilo definido al 100 por ciento. Me gusta el fashion, la fotografía boudoir, el cosplay; armar producciones desde cero, crear. No soy mucho de hacer fotografía periodística, soy más del fashion, de la sensualidad, trato de jugar un poco con eso, por ese lado. Pero no tengo un estilo marcado», asegura. Y en ese mismo sentido, agrega: «Cuando empecé con la cuenta en Instagram, me decían que tenía que seguir un lineamiento. pero yo nunca fui una persona de grises, blancos o negros. Me gusta mucho la colorimetría, sacarle buenos colores a la foto. Y gracias a ese pensamiento no me quedo con un solo color, con un estilo; trato de jugar. Todo depende del ambiente o lo que la persona necesita. Todo lo va enseñando la fotografía y así es como no te encasillás en un solo lugar. Sigo aprendiendo, tratando de capacitarme. Es un aprendizaje constante». 

NUEVA NORMALIDAD

Después de la tormenta, dicen, llega la calma. En eso anda «El Cangry». Tratando de darle forma a la «nueva normalidad», poniendo en marcha nuevos proyectos. «Empezando de nuevo», como afirma. El tiempo de pandemia le cerró muchas puertas que había logrado abrir y eso le hizo replantear muchas cosas en su vida, entre ellas, la fotografía. «La verdad que fue bastante difícil. Si no hubiera sido por mis amigos hubiera abandonado la fotografía, aunque sea temporalmente. Había apuntado todo a la fotografía, pero llegó la pandemia y se cayeron un montón de proyectos. Fue entonces que pensé en ver qué hacer, en vender la cámara. Pero mis amigos no me dejaron hacer eso», cuenta con agradecimiento. 

Ahora siente que se encuentra en una nueva instancia en la que van surgiendo otras alternativas, siempre en base a la fotografía que es, además de su sustento económico su sustento emocional. «La fotografía me dio muchos amigos, mucha gente copada y de buen corazón. Por eso siempre digo que una de las cosas que más extraño son las juntadas fotográficas, a modo de terapia incluso». De allí que Rodrigo se aferre a la esperanza de una «nueva normalidad» que le permita explotar todas sus posibilidades. «Tengo muchísimos proyectos. El más cercano es comenzar a dar clases de fotografía, cursos de fotografía. Ya lo venía haciendo. Pero también hay proyectos con amigos para producción, para redes. Este año, si se puede, espero poder hacer todo lo que no se pudo hacer el año pasado. Hay que salir, seguir haciendo, seguir andando». Continuar, en definitiva, abriendo la ventana del alma.

LA FOTOGRAFÍA ES TODO PARA MÍ

Es medio poético y romántico, pero gracias a la fotografía descubrí muchísimas cosas. Le estoy eternamente agradecido. Lo de la pandemia fue muy fuerte y gracias a la fotografía y a la gente que conocí por la fotografía puedo decir que estoy hoy acá. Lo económico, el ánimo. Teníamos eventos ya cerrados desde abril hasta octubre del año pasado y de la noche a la mañana se vino todo abajo. No sabía por dónde encarar. Fue muy difícil. Mi familia es una familia humilde, no nos sobra nada. Gracias a la fotografía, los amigos fotógrafos y otros amigos. No dudaron en ayudarme. Algo fantástico. La fotografía es todo para mí, es algo que me gusta, algo que amo, algo a lo que me quiero dedicar. Sé que es muy difícil vivir de esto en La Rioja, pero si me preguntan, nunca la voy a dejar.

NO SÉ SI DIRÍA QUE SOY UN ARTISTA

Sí me considero artista en parte, pero me cuesta mucho decirlo. Al artista lo veo como algo un poco más grande, más arriba. Esa etapa creativa del artista me gusta. Me pasa cuando me pongo a editar un foto, cuestiones que son propias de un artista, pero no sé si diría que soy un artista, aunque la fotografía es arte.

LA FOTOGRAFÍA Y LAS REDES

Al principio lo veía complicado porque te decían ‘tengo un amigo que hace fotos copadas con el teléfono’. Luego te empezás a dar cuenta que va más allá del tema que cualquiera hace una foto. Entra el conocimiento y el trabajo en lo que uno hace. Por otra parte, con un teléfono no vas a conseguir las mismas prestaciones que tenés con una máquina. Hay todo un abanico de posibilidades a la hora de hacer una foto. Por lo tanto, no es algo que me condicione. No obstante, cuando uno tiene ganas puede hacer lo que quiera.

UNA MODELO Y LAS CATARATAS

Uno de mis sueños es viajar y siempre que me preguntan respondo lo mismo. Hay algo que me lo debo y lo quiero hacer. Me fascina mucho el agua, siempre dije: una modelo y las cataratas. Es uno de mis sueños. Quiero ir y tirar una sesión ahí. Es uno de mis sueños; soy bastante simple en esas cosas. Me gustaría mucho viajar a otros países, pero con lo más cercano ya me sentiría fantástico.

Rodrigo Ariel Racedo: Estudios: Tec. Operador de Estudios de Radio / Tec. Operador de Tv  Facebook: Rodrigo El Cangry Instagram: @rodrigoelcangry

(La presente entrevista fue publicada en el suplemento 1591 Cultura+Espectáculos de diario NUEVA RIOJA)

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