La vida en un boceto

“Creer en uno mismo. Animarse. Sentir. Ser auténtico. Hacer lo que a uno le gusta”.
Ya sobre el final de la charla con Carina Fabaro, mientras muestra con orgullo cada uno de sus imponentes trabajos plasmados en fotografías, quedan flotando en el aire esos conceptos fundamentales que definen su manera de concebir el arte. Como escultora y como docente. Todo está perfectamente concatenado en su quehacer diario, donde conviven sus pasiones y sus sueños. Anhelos que van escribiendo su propia historia a la espera de una concreción que no sea otra cosa, en definitiva, que un reconocimiento a la extraordinaria labor y trayectoria de esta sanjuanina que hace ya 27 años adoptó a La Rioja para desarrollarse y dejar, al mismo tiempo, su legado.
Cuenta que en el año ‘94 comenzó a estudiar en el Profesorado de Arte con un ideal que la acercaba hacia la pintura. Sin embargo, por esas cuestiones del destino, el cambio de plan de estudios le abrió un abanico de posibilidades ligado a otras disciplinas, entre las que estaba la escultura. Desde ese momento todo cambió en la vida de Carina Fabaro. “La resolución espacial es un desafio, me cautiva y es muy gratificante”, asegura y en cada expresión denota el amor por lo que hace.
No obstante, no duda en afirmar lo “difícil” que es trabajar con la escultura en La Rioja. “He producido, hice mi exposición, vendí algunas cosas, pero muchas me quedaron; todavía tengo muchas piezas. Eso hace que yo no pueda vivir de la escultura, tampoco de la obra en espacios públicos, como si ocurre en otras provincias u otros países, donde pude trabajar. He tratado de ofrecer mis obras y no hay un interés, y hay tantos espacios para cubrir”, se lamenta al tiempo que traza una precisa radiografía que mucho dice de la falta de consideración de las autoridades locales a la hora de diseñar los espacios públicos.
“En ese sentido es triste, porque tuve que trabajar en otros lugares”, afirma. “Ahora vengo de Chubut, de Lago Puelo, donde decidieron hacer obras para diferentes espacios. En total eran diez obras y ya tienen un destino. Esa idea es muy buena porque la gente se acerca, interactua con el escultor y ve el proceso; de un tronco que había ahí, luego surge una obra y la gente va apropiándose de eso, lo que lo hace aún más significativo”.
Pero para trazar un recorrido, hay que tener siempre un punto de partida. Y el punto de partida de Fabaro, que ya tiene varias obras diseminadas por distintos puntos del globo, inició con los bocetos. “Siempre hacia muchos bocetos, pero no me animaba a mostrarlos; para mí es más cautivante el resolver, el meterse en ese mundo que es el mundo de las formas”.
“La primera obra que hice fue en Chaco, que es considerada la ciudad de las esculturas. Estos eventos que se hacen son públicos, la gente pasa, puede sacar fotos, hablar con quien está trabajando. Esto fue en el año 2006. Es adrenalina pura; uno está con la máquina y tiene un tiempo determinado”, explica. La escultora cuenta que estuvo también en Jujuy, en Tucumán, en La Pampa, en Córdoba (Unquillo), en Chubut, en Ushuaia y en Entre Ríos. Pero con sus obras también trascendió las fronteras del país para llegar hasta Brasil, Chile, México, España e Italia.
Ese derrotero habla no sólo de la búsqueda de Fabaro, sino también y fundamentalmente de la importancia de su obra, ampliamente reconocida fuera de estos pagos, tal vez por aquella máxima que indica que nadie es profeta en su tierra.
“Me encantaría poder hacer algo en La Rioja, me he imaginado muchas veces creando en diferentes espacios”, confiesa y recuerda que en un tiempo quería hacer fuentes de agua, diseños para diferentes espacios. “Armé varios proyectos, pero no se pudo; imaginé el Parque de la Ciudad con súper esculturas, al igual que otros espacios. Hicieron hace poco una escultura nueva y llamaron a una escultora de Córdoba; es triste eso, porque no se valora, no se quiere ver a la gente que está aquí. La legitimacion o la aceptacion en el arte es difícil”, reflexiona.

PROCESO
Ser un escultor es algo más que la mera imitación de la naturaleza. El ejercicio de la escultura constituye en sí mismo una liberación de la función representacional. Así, la forma se desvincula de la simple descripción de aquello que representa, adquiriendo una vida propia asociada al carácter, la vitalidad y la personalidad de lo representado, develando su contenido psicológico y su energía. Quizás por eso cobre tanta relevancia el respeto al material concebido como aquello que es: un bloque de piedra o madera que, al adquirir forma, mantiene su propia vitalidad, sin necesidad de ser desvirtuado imitando texturas.
Madera, travertino, metal, acero inoxidable, mármol, piedra. Todo puede fluir a través de las manos de Fabaro en un proceso que pasa a ser de transformación, en busca de la esencia que es, al principio y final del decorrido, la esencia misma de la artista.
“Mucho ocurre, quizas, porque ya tengo una carga visual y temporal y mucho estudio sobre la historia del arte; pero lo que hago es jugar con los materiales, con las formas, combinar, me divierto, me pongo a hacer y a trabajar y es otro mundo, juego con las formas como hacen los niños: los niños juegan y no están pensando en si estará bien, si se puede, si no se puede. En ese juego después se comienza a resolver el material, cómo hacer para que se sostenga. A veces no sé a dónde voy, hay cosas que son azarosas, pero es un juego: pongo, saco, recorto, caliento material, voy armando cosas que después se transforman”.
Sin embargo, claro está, no hay transformación sin observación; sin ese entrar en contacto con las cosas que rodean al artista y con las que también se siente comprometido, como es el caso de la escultora riojana.
“Mi mente está todo el tiempo imaginando formas; observar, analizar esas formas, hace que detone una idea. De la observacion de la naturaleza, del entorno, de los elementos; uno está sensibilizado también y hay disparadores. Uno tiene una idea de todo el entorno, y va resolviendo. La mayoría de las formas que yo trabajo son abstractas, pero hay siempre una significación implícita”.
Esa significación puede ser, en muchos casos, un punto de partida. “Hay una idea, la obra tiene una intencionalidad, pero el observador siempre va a decodificar de acuerdo a su carga, a todo lo que tiene, entonces ese mensaje que yo quise dar, puede tener multiples lecturas. Cualquiera que sea esa lectura va a ser válida. Si bien a veces busco trabajar un concepto, a veces me sorprende la lectura que puede nacer a partir de ahí; a veces coincide y a veces no. Pero lo importante es la visión de movilizar al otro, eso es el arte”.
Desde esa concepción de la escultura como un estilo de vida Fabaro traza la perspectiva de su existencia artística y define los mecanismos de una construcción individual que, una vez dada a luz a través de sus obras, sobresale hacia lo colectivo para dejar sentado un punto de encuentro entre el creador y su público. “Primero es la maqueta, luego la foto, pasarlo a veces a digital, enviar esa propuesta y esperar a que sea aprobada. Luego sobreviene la continuidad; tengo un boceto que debo pasar a un bloque, ese bloque tiene medidas y sus máximos de material; se establecen relaciones, la midad, a qué altura, o a qué medida, y voy viendo cuánto yo puedo meterme para sacar material, para encontrar la forma; uno tiene que establecer las relaciones”, explica.
“Estuve siete dias para hacer mi obra en el Sur (en referencia a su reciente visita a Lago Puelo); se establece una especie de plan de trabajo, y estás solo para eso. Pero me gusta mucho porque pongo toda mi cabeza solo en eso y es impresionante cómo uno está viendo qué se puede hacer. En ese proceso hay cosas que se plantean, uno a veces tiene una idea, pero el material a veces no lo permite. Es un desafío constante y toda la energía está puesta ahí”.
Energía transformadora. Energía que, puesta también a merced de las herramientas (amoladora, discos de corte, motosierra; para cada material Fabaro emplea direfentes tipos de herramientas que demandan un gran esfuerzo físico, teniendo en cuenta que una máquina puede pesar entre 5 o 7 kilos) le da forma a los sueños de una escultora que esculpe a base de esfuerzo y dedicación su propia historia, ligada a la historia de todos y cada uno de los espacios en los que va dejando su huella. La vida en un boceto.
Y es que en definitiva la fórmula es simple: creer en uno mismo, animarse, sentir, ser auténtico y hacer lo que a uno le gusta.

LA MIRADA DOCENTE – “EL CONOCIMIENTO ESTÁ PARCIALIZADO”

El arte está muy dejado de lado en lo que es el sistema educativo, entonces es una lucha permanente de espacios. Siempre el arte se trabaja de manera combinada: teatro, música, expresión corporal. El trabajo se combina con otros lenguajes artísticos, pero esos lenguajes tienen poco espacio en las carreras. Las personas están tan estructuradas, que no se permiten ver otras cosas. La matemática te da un resultado, pero el arte te permite algo no esperado. Uno proporciona una técnica, pero no sabemos lo que eso produce, y eso es lo rico. La matemática, insisto, tiene un resultado, pero el modo de llegar a ese resultado lo puede dar el arte; el arte permite ver al mundo desde otro lugar. Lo que yo percibo es que todo tiene que ser lo que vemos, tiene que haber un resultado; el arte no está tan lejos de las ciencias naturales, no está tan lejos de todo lo que nos rodea, pero lo separan, el conocimiento está parcializado. Deberíamos disfrutar de conocer desde otro lugar, desde el juego, desde el arte, desde un sorprendernos”.

FICHA PERSONAL

CARINA FABARO NACIÓ EL 20 DE AGOSTO DE 1971 EN VILLA MEDIA AGUA, EN LA PROVINCIA DE SAN JUAN. HACE 27 AÑOS QUE RESIDE EN LA RIOJA, DONDE DESARROLLÓ SUS ESTUDIOS Y DESEMPEÑA UNA INTENSA ACTIVIDAD VINCULADA A LA ESCULTURA.

FICHA DEL ARTISTA

ES LICENCIADA EN ARTES VISUALES CON ORIENTACIÓN EN ESCULTURA, PROFESORA DE ARTES VISUALES, TÉCNICA SUPERIOR EN ESCULTURA Y MAESTRA ESPECIALIZADA EN ARTES DEL VESTIR. COMO ESCULTORA PARTICIPÓ EN EVENTOS DE TRASCENDENCIA NACIONAL E INTERNACIONAL, ENTRE LOS QUE SE DESTACAN LA RESIDENCIA ARTISTICA EN LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL ESTADO DE MÉXICO; EL SIMPOSIO INTERNACIONAL DE ESCULTURA DE LA UNIVERSIDAD DE ALMERÍA EN ESPAÑA; EL SIMPOSIO INTERNACIONAL DE ESCULTURA INSTITUTO ARXO EN BRASIL; EL SIMPOSIO INTERNACIONAL DE ESCULTURA PATAGONIA EN CHILE, O SU PARTICIPACIÓN EN EL 27° FESTIVAL INTERNAZIONALE DELL ESCULTURE IN NEVE DI SAN CANDIDO E SAN VIGILIO EN ITALIA

 

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