Lucas Zárate, para la posteridad

“Soy música”, afirma Lucas Zárate a 1519 Cultura+Espectáculos. Y desde esa definición esencial, pone a volar un manifiesto vital que se traduce en la oscilación melodiosa de su lanzamiento como solista con “La flor de Tanti”, una canción que brilla en los balcones de su destino de acordes arrojados al viento de un para siempre posible en el que construye su presente.

“Música es poder” y el “rock es el camino”, reza la religión de Lucas Zárate, inmerso en su destino de acordes desde los orígenes mismos, desde lo imperceptible que conlleva el nacimiento, el llegar al mundo. Es cierto que la música ya estaba allí, antes que él. Pero no es menos cierto que él asiste a esa fusión a diario, con la honestidad plena de quien siente la necesidad de esa entrega sin límites, en cuerpo y alma, a ese devenir insoslayable que lo abraza, igual que se abraza a las melodías que conforman el latido existencial de su nombre.

Con “La flor de Tanti”, su más reciente lanzamiento, pone en marcha su proyecto solista, pero no solo eso, sino que viene a afianzar una relación que lo precede y determina: esa manera de vivir la vida que le permite afirmar, sin temor a equivocaciones: “Soy música”. Y desde ese lugar, desde ese espacio que constituye el manifiesto vital que se traduce en la oscilación melodiosa de su recorrido, paso a paso, traza el brillo en los balcones desde donde lanza acordes al viento. Acordes como sueños. Sueños como canciones que se arremolina en la emoción de esa mirada que va buscando nuevos horizontes, pero con convicciones idénticas.

A “La flor de Tanti”, cuenta, “la grabé entre enero y marzo de este año con Joaquín Luna Tello, en su sala, en Casa Laurel” y, desde allí, planta bandera para poner en marcha una experiencia sensorial que se ve reflejada en todo el camino hecho hasta aquí, hasta nuestros días, como si de abrir una cajita musical se tratara y el despertar de esos acordes pusiera en funcionamiento el retumbar de un sentir profundo.

¿CÓMO ESTÁS VIVIENDO ESTA INSTANCIA DE LANZARTE CON ESTE PROYECTO SOLISTA?

Desde siempre tuve el deseo, el sueño de mi proyecto solista. Durante varios años, y quizás con más fuerza desde el 2017 que estoy intentándolo. En ese interín, desde el 2017 a este año, he tenido la suerte de contar con el acompañamiento de músicos increíbles, que además de músicos son amigos y que han apoyado esta esta iniciativa. Por diferentes avatares la vida no he podido consolidar una banda y eso me ha impedido tener cierta regularidad con mi proyecto. Si bien pude por ahí pilotear, haciendo algunas fechas, tocando solo y demás, siempre en mi cabeza tengo el formato banda. Este año se dio la posibilidad de tocar como soporte de Rayos Láser y disfrutar de eso, pero quiero formar una banda, tengo las canciones y quiero armar una banda. Ahí me contacté con Dani Soria que es bajista de Josefa, bajista de Cuánto Loco y toca con un montón de artistas de acá, porque yo sabía que a través de Dani iba a poder llegar a Josefa, que era un poco la banda que yo quería. Por suerte se re copó con la idea, hicimos una propuesta, empezamos a trabajar, a producir y Dani armó la banda con José Soria en guitarra, Pablo Álamo en batería y Matías Levi en teclados y fue maravilloso, porque es otro nivel de músicos.

CIERRA CON TU CONCEPTO…

Si, cierra con mi concepto musical. Tenía cierta duda, porque mi estilo quizás no sea tan indie pop, como el estilo que por ahí toca Josefa, lo mío está más tirado hacia el rock, me gusta el rock, me gustan las guitarras, los amplificadores y el bagaje de canciones que yo tengo tienen como esa base, entonces quería ver qué onda, quería escuchar, quería sentir. Fui al primer ensayo y se me voló la cabeza. Fue increíble. Salieron cuatro temas como si siempre hubieran tocado conmigo. La verdad que floté ese día y entendí lo que es trabajar con esa gente, con ese tipo de música tan profesional, pero lo mejor que me llevé de esta experiencia fue el hecho de que a esos músicos que yo respeto un montón les haya copado mi música, se hayan enganchado con el concepto musical, con la idea de mis canciones. Eso es lo que me llevo y la posibilidad de seguir tocando juntos, de que no haya sido un proyecto nada más para una fecha, sino que tenemos la manija para seguir.

YA TUVISTE LA EXPERIENCIA DE ESA PRIMERA FECHA, ¿CÓMO SE PLANTEA DE ACÁ EN MÁS?

No tengo una hoja de ruya sinceramente clara. Sí, tengo por ahí dos o tres cosas claras: lo primero es que necesito plasmar mi música, necesito que quede, registrar mi música, entonces eso implica grabar. Ya tuve un primer paso con Joaquín (Luna Tello) entre enero y marzo de este año; había tenido un paso previo también con Juan Arabel, con quien coproducimos una canción mía también, una vidala que se llama ‘Fuego y cincel’. Quise y quiero trabajar de esa manera, con diferentes productores, incorporar diferentes canciones.

¿Y CÓMO TE VES EN ESTE LUGAR? NO SOS UN NOVATO…

No soy un novato, pero me siento novato a veces. Lo que me faltó en mi carrera, en mi vida musical, fue constancia, y más que constancia, regularidad.

PERO DE PRONTO ESTÁS ASUMIENDO YA UN ROL DIFERENTE…

Tal cual. Esto es totalmente nuevo, o me parece totalmente nuevo. Vengo de dos grandes experiencias, muchos años cantando con el Grupo Vocal Horizonte, y después con la concreción de mis sueños, del sueño del rock, que fue Los Prófugos del Capitán Popper, que fue armar la banda con mi grupo de amigos, con mi hermano, y que de esa juntada para para tocar rock and roll, termináramos tocando para 40 mil personas gratis, acá en la plaza, años completamente vertiginosos. Fueron tres, cuatro años así, de rock and roll total que no podés creerlo, y cumplir el sueño del rock. Yo siempre digo que con los Popper cumplí el sueño del rock: grandes producciones, grandes escenarios, pero hasta ahora nunca había hecho hincapié en mi proyecto como solista. Pasaron los años y en el 2017 volví a encarar un poco más la música y ahí apareció mi gran socio y mi gran amigo que es Mauro Domene que me acompañó y armamos un dúo.

DE ALGUNA MANERA TE EMPEZASTE A ACERCAR A TU PROYECTO PERSONAL…

Me empecé a acercar con Mauro, sí. Estuvimos esos años tocando con Mauro hasta que ‘dije bueno, ya está’. Hice un último intento por armar una banda el año pasado con algunos Popper, pero no se pudo, y dije ‘no, ya está, pruebo como solista, voy como solista’ y este año ya lo encaré de esa manera. Es todo un tema poner uno la cara, poner uno su nombre, pero confío en mis canciones, confío mucho en mis canciones, me dan la seguridad que no me da absolutamente nada en la vida, entonces me lo toma así: como un disfrute y como una nueva etapa.

¿Y POR DÓNDE PASA ESA CONFIANZA?

Creo yo… primero en que me pasa que todo el mundo me dice ‘las melodías se me quedan, tus canciones se quedan, me queda la melodía, me queda la letra’, pero creo que tiene que ver con algo más personal, con algo más interno. La inseguridad, la desconfianza, se van cuando vos estás haciendo lo que te gusta, lo que te apasiona, lo que te hace sentir seguro. Esos 40 minutos, esa hora en la que estoy arriba del escenario, me convierto en una persona que no soy, o quizás soy esa persona y no soy esta persona con la que estás hablando ahora, que es un mambo que creo que deben tener todos los músicos o todos los artistas, no me pasa a mí solamente. El escenario es muy poderoso; yo lo tomo así, soy muy energético, lo doy todo, es una catarsis absoluta. Lo tomo por ese lado, por despertar o jugar a ser a persona que en la vida cotidiana no soy, o quizás soy así. Es todo un viaje y me siento muy bien.

YENDO UN POCO HACIA ATRÁS, ¿CÓMO SE GESTA TU VÍNCULO CON LA MÚSICA?

De una manera muy misteriosa, creo yo, porque en mi familia, en la patria chica, mis padres, tíos, hermanos, nadie es músico, no estaba ese gen, sí había un bisabuelo que tocaba el violín, un italiano que se vino a la Argentina, pero en la familia chica no había contacto con la música. Te podría decir que mi primer contacto con la música fue a través de mi viejo y de su gusto por el rock argentino e internacional de los ‘70 y esas juntadas que mis viejos hacían con sus amigos, en donde escuchaban Divididos, Charly, esa onda. Se juntaban y nosotros andábamos por ahí y sonaba eso. Estaba en el aire. La musicalidad de la familia me abrió mucho la cabeza. Y después las peñas, escuchar al Grupo Vocal Norte en el club Riojano, por ejemplo. Eso de muy chico y después, un día me prestaron una viola y la agarré, mal porque soy zurdo, y empecé a tocar así. Tenía 13, 14 años. Después dejé la viola y agarré la batería, que fue el primer instrumento que me compraron, y armé mi primera banda con dos amigos de la secundaria, con Rolando Silos, de Itrio y con Sergio Salas, con covers de Pearl Jam, Nirvana. No sabía que tenía el don, si se quiere, o la capacidad de poder cantar en serio o de tocar música en serio.

¿TENES UN REGISTRO DE LA PRIMERA CANCIÓN QUE TE SACUDIÓ, QUE TE MOVILIZÓ?

Tengo un registro de la primera canción que canté en serio, que fue gracias a mi profesor de coro, que estaba buscando una voz masculina para armar un dúo para llevar al certamen de folklore joven de Saldán, donde iban todos los colegios secundarios, y me sacaron del coro a mí y me preguntaron si sabía ‘Zamba de mi esperanza’. Canté esa canción y quedé en el dúo. Esa fue la primera canción que canté en serio. Y la primera canción que me voló la cabeza creo que fue seguramente alguna del disco ‘Confort y música para volar de Soda Stereo’, que fue el primer disco del que yo tengo registro de que me erizo la piel. A partir de ese disco cambió mi vida totalmente. Esa música, ese disco y ese momento. Después empecé a descubrir a Spineta; mi viejo había comprado una colección de discos con lo mejor del rock argentino, que traía Pescado Rabioso, Invisible, Aquelarre. Ahí dije ‘quiero ser rockero’.

¿Y CUANDO SE PRODUCE ESE CLIC EN RELACIÓN A TOMAR CONSCIENCIA DE QUE VOS PODÍAS HACER MÚSICA?

Después del certamen de Saldán me animo a comenzar a cantar folklore solo y a encarar una vida musical. Tenía 15 años en ese momento. Y en una peña en el Club Rojano, abrí la peña y la cerraba el Grupo Horizonte, que venía de ser Revelación de Cosquín y consagración de la Chaya. Habían llenado el Club Independiente, unas 1500 personas. Cuando yo canté estaban ahí y cuando terminé de cantar, se me acercó uno de los ex integrantes del Grupo Horizonte para decirme ‘che Lucas, mira, bueno, te escuché cantar, me encanta lo que hacés, se nos está yendo el tenor a estudiar a Córdoba y pensamos en vos. quisiéramos hacerte una prueba’. No lo podía creer, los conocía por la tele. Hicimos esa prueba en la casa de Ramiro González; todavía me acuerdo y se me pone la piel de gallina cuando escuché ese primer acorde de ‘El Bailarín de los Montes’; me hicieron estudiar el disco y sacar los arreglos del tenor; yo estaba todo el tiempo en casa escuchando el disco y escuchando al tenor, así que cuando fui, sabía el arreglo. Cantamos esa canción y otra canción más y bueno se miraron todos y dijeron ‘bueno, bienvenido’. Eso fue diciembre del ‘97 y en febrero del ‘98 fuimos a Cosquín y estuvimos 15 días. Canté en el Festival de Cosquín y en el circuito de peñas. Estaba ahí, con 15 años, y ahí me di cuenta de que podía hacerlo. Para mí era una especie de delirio. Estaba a ese nivel con 15 años.

¿Y COMO ERA ESO DE SUBIRTE AL ESCENARIO, QUÉ SENTÍAS?

Yo sentí que era mi destino. Después con los Popper también me pasó. ¿Por qué estoy acá? O sea, por qué estoy acá ante miles de personas mirándome. Es mi destino, es el destino. Mi destino quiere que haga esto. Con los Prófugos ganamos septiembre joven en 2004 en el rubro conjunto rock y a partir de ahí empezamos. Nos agarró Juventud y tocamos en todas las provincias y después, banda nacional que venía, tocábamos como teloneros. Teníamos 23 años y estábamos compartiendo camarines con Virus, con Juanse, con Los Cafres, con La Vela puerca, con Turf. Y lo máximo de eso creo yo con los Poppers, fue que nos convocó Jose Palazzo para abrir el show de Callejeros cuando tocaron aquí, después de lo de Cromañón; la segunda fecha que hizo Callejeros en el país fue en La Rioja. Estábamos en el camarín de la vieja Radio Libertad conversando con el Pato Fontanet, después de todo lo que habían vivido. Me tocó estar y vivir cosas que son increíbles.

ME QUEDÓ DANDO VUELTA ESTO DEL ESCENARIO Y EL PODER QUE GENERA, IMAGINO QUE ES DE IDA Y VUELTA, ¿DONDE SENTÍS QUE RADICA ESE PODER DE ESTAR AHÍ ARRIBA CAPTANDO LA ATENCIÓN, Y QUÉ TE VUELVE DE ESO?

Como todo en la vida, uno da sin recibir nada a cambio. Yo soy así, mi vida es así como persona, me brindo completamente y por ahí me enojo cuando las otras personas no te retribuyen lo mismo. Eso como lección para la vida, pero también para el escenario me sirve porque yo doy, y que la gente devuelva como quiera, sinceramente. La verdad es que dónde radica ese poder es un misterio que no lo sé y está buenísimo que no lo sepa, porque creo que es el misterio del escenario. No sé qué tiene, a mí me transforma, soy una especie de Hulk: me transformo y cuando bajás del escenario ya está.

¿TE DESPRENDÉS ENSEGUIDA DE ESAS SENSACIONES?

Esa adrenalina me dura al menos un par de horas y cuando no la tenés la extrañas a más no poder, querés estar todo el día así. Lo extrañás y lo querés todo el tiempo a eso. Creo que es algo muy interno.

¿HAY OTROS ESPACIOS EN LOS QUE PUEDAS SENTIR LO MISMO?

No, no. Mi vida está muy ligada con la música. Hasta mi trabajo en la radio fue una excusa para estar cerca de la música, y la verdad que no me veo haciendo otra cosa, no hay otro ámbito donde yo me sienta así, sinceramente. Así: en plenitud

¿ESO ES LA MÚSICA PARA VOS?

Sí, es plenitud. La música es 100 por ciento yo. Yo soy música en sus distintas aristas: en los medios de comunicación, en la producción, en la música misma. Soy música. No me gusta definirme como músico, no me considero músico, como tampoco me considero periodista.

ESO IBA A PREGUNTARTE… ¿CÓMO TE DEFINIRÍAS?

Para ser músico se estudia, hay una formación, yo soy una persona que siente la música de una manera y que tiene la capacidad de tocar, de expresarla, de cantar, de poder tener este don de cantar decorosamente. Pero yo soy música, no soy músico, soy música. En todo lo que hago: como padre, como compañero de trabajo, como pareja, soy música. Tampoco soy periodista, soy un trabajador de los medios. Si puedo considerarme redactor, pero periodista es como algo muy grande.

HABLANDO JUSTAMENTE DE LA REDACCIÓN Y LLEVÁNDOLO A LA COMPOSICIÓN, QUE IMAGINO DEBE SER UNA INSTANCIA INTENSA, ¿HAY UN MOMENTO PARA ESO, CUESTIONES QUE TE MOVILIZAN MÁS QUE OTRAS?

Me estoy preguntando mucho eso en este momento y creo que el amor en todas sus facetas es como un común denominador en todas mis canciones; todavía no me he metido en otras temáticas, aunque el amor lo atraviesa todo, los vínculos afectivos, amorosos me llevan a plasmar en la mayoría de mis canciones todo lo que me pasa. Una gran cantidad de músicos y artistas, cuando están en un estado más de dolor o de ruptura, hacen sus mejores obras. Siempre va por ese lado, todavía no me he metido en otras temáticas, como lo social.

DE TODAS FORMAS, SOS UN OBSERVADOR CONSTANTE DE LA REALIDD…

Sí, tengo el ojo puesto en eso. Quizá no manifiesto mis opiniones tan públicamente, pero las tengo bien formadas, sé lo que pienso y soy un observador de la realidad. Por mi trabajo en el diario tengo que hacerlo y estoy empapado. Pero, digamos, a veces reniego también y digo, qué estoy haciendo, tendría que estar hablando de música, escribiendo de música, pero también es como un relaje, cierto escape. Pero sí, me defino como música, soy música.

¿CÓMO IMAGINÁS INSERTAR TU MÚSICA EN ESTE CONTEXTO TAN COMPLEJO POR EL QUE ESTAMOS ATRAVESANDO, LAS PLATAFORMAS, DEJANDO ATRÁS EL CONCEPTO DEL DISCO FÍSICO?

La verdad que con cierta nostalgia por el disco, porque soy de la generación de los que compraron cassette y CD y que la flashearon con el arte, con pedirle plata a tus viejos, rogarles para poder ir a comprarte un CD y toda esa magia que hoy no está, pero tengo presente la frase de Spinetta que dice ‘mañana es mejor’ y creo que es así. Me encanta la democratización de la música, del acceso a las artes, me encanta eso. Que todo el mundo tenga acceso a través de las plataformas a las canciones y en el caso de los que producimos música, de los que creamos música, en mi caso particular me encanta este formato de poder subir a una plataforma una canción, está buenísimo. El formato EP, ir subiendo de a poco y después subir el disco, me cierra y lo entiendo porque son las reglas del juego y hay que jugar.

NO LE TENÉS MIEDO A LA DISPERSIÓN…

Yo lo veo desde la óptica de la expectativa y está bueno. Subir algunas canciones y después subir el disco. Generar la expectativa y que la gente quiera escuchar más. Lo veo por ese lado; entiendo que son las reglas del juego y me parece maravilloso que sea así.

ATRAVESASTE POR VIVENCIAS FUERTES CON LA MÚSICA, ¿CUAL ES TU SUEÑO HOY?

Vivo en estado se ensoñación, vivo flasheando mi vida. Un sueño concreto es poder grabar mis canciones, grabar un disco y poder presentarlo. Me gusta el Teatro de la Ciudad y me gustaría poder presentarlo ahí. Y también poder tocarlo en ciudades que amo como Córdoba o Buenos Aires

¿ESA BÚSQUEDA ES TU PUNTO DE PARTIDA HOY?

Sí, porque además sé que en esas ciudades puedo andar muy bien porque tengo muchos amigos. La vida me ha dado buenos amigos que me pueden dar una mano.

ESO ES PARTE TAMBIÉN DE LO BUENO DE LA MÚSICA…

Sí, además hoy no es tan acartonado; es más fácil el acceso. No tan solo es fácil el acceso a la escucha a las canciones, sino el acceso a poder tocar en espacios culturales. Es fácil; hay gente que dice que no, pero es fácil. Es simplemente insistir, tener un buen material, llevarlo. En concreto creo que mi objetivo es eso, porque significa entrar en la posteridad, porque eso va a quedar para siempre.

¿TE DESVELA ESO DE ALGUNA MANERA?

No me desvela, pero me recontra mil flashea eso. Digo, ‘que loco eso, que quede la obra’, más allá de que queden los hijos. Que quede algo mío en este mundo, algo para la historia. Necesito concretar eso, mi legado, mis canciones, que son los otros hijos.

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