RAÍZ FOLKLÓRICA

RAÍZ FOLKLÓRICA

DÚO NGUENECHEN

El arte en su esencia viene dado prácticamente desde el punto de partida, desde el nacimiento, muchas veces sin siquiera afincarse en historias precedentes. Forma parte de la naturaleza misma, asociada para muchos a los designios de una especie de dios que acompaña esos movimientos perpetuos, que van transmigrando a través del tiempo, de generación en generación. Entre el pasado y el futuro. Entre lo tradicional y lo moderno. Así se escribe, en definitiva, la historia a la que asistimos y de la que formamos parte. Algunos como protagonistas; otros, como espectadores. Y precisamente, si de protragonistas se trata, la historia que nos asiste es la de Juan Pablo (20) y Pedro Joaquín Paredes Gaitán (22), más conocidos como Dúo Nguenechen. Hermanos de sangre y hermanos de arte, la música los une a través de un hilo que se va extendiendo a lo largo del camino y que va dejando huellas, marcas, hitos que construyen un presente promisorio y que dan puntadas a un futuro con raíz folklórica y devoción a su dios, “el gobernador de los mapuches”.
Cuenta la leyenda que el espíritu Nguenechén es quien llevó a los primeros ancestros humanos de los mapuches al lugar que hoy habitan, y es él quien está a cargo de dar guía y velar por el bienestar de todo el pueblo mapuche; del mismo modo que siguen haciéndolo los antepasados pillanes, en cada una de sus familias descendientes respectivamente. Es por esta razón que en el Mapu (Tierra), el espíritu Nguenechén es el encargado de dirigir los destinos humanos hacia el buen camino, y es quien los protege, ya que es el encargado de que el pueblo mapuche siga las leyes y tradiciones del Admapu, y por ello también es quién castiga al ser humano si no respeta lo allí expresado. Así trata de mantener en equilibrio al mundo, contra las fuerzas negativas o wekufe del desequilibrio.
Muy probablemente, a la hora de pensar en un nombre para el dúo que surgía incipente, pesó mucho más aquel libro que les prestó la abuela con leyendas y tradiciones, que toda la carga ancestral de los mapuches, pero también es probable que, desde aquel momento, y tal como lo invocan, Nguenechen comenzó a regir sus destinos. Y será “Nguenechen el que diga hasta dónde”.
Si algo caracteriza tanto a Juan Pablo como a Pedro Joaquín, al margen de la hospitalidad para recibir a 1591 Cultura + Espectáculos, eso es la humildad y una simpatía a flor de piel, cuestiones que se traducen también a la estrecha relación que logran con el público en cada presentación, y que los define como “diferentes”, dejando de lado ya el nombre que ha dado lugar de anécdotas de las que ellos mismos aprendieron a reírse.
La música los abrazó desde muy pequeños, afincada, tal vez, en la voz de mamá que se dedicaba al canto, pero que luego de la muerte de su padre decidió silenciar su voz. Pero también en un ambiente en el que las melodías no podían faltar. “Aquí siempre hubo y hay música. Tanto papá como mamá nos inculcaron el amor por la música y por el arte en general, aunque el amor por el folklore viene sin dudas por el lado de mamá”, cuentan, intentando buscar un anclaje para el principio de su propia historia.
Lo que queda claro, no obstante, es que todo estaba predestinado para que así sea, más allá de cualquier referencia puntual que pudiera ser citada. Cada paso dado por los hermanos Paredes Gaitán llevaba al mismo sitio: el folklore. La primera experiencia que recuerdan, en este sentido, se remonta a la Escuela Municipal de Arte, donde ambos desarrollaban sus actividades ligadas al canto, la guitarra, el dibujo y las danzas. “Allí -recuerda Pedro- Juan conoce a Marcelo Quintero, quien enseñaba en los Talleres Libres de la Municipalidad, al lado de la DARD. Este profesor vio que Juan tenía talento para cantar y yo iba y lo acompañaba. Aprendimos entonces las cuestiones básicas para cantar y tocar la guitarra y comenzamos a participar en actos en los talleres libres, en fogones de iglesia, etc. Estuvimos unos tres años con él. Pero hasta ese momento era un pasatiempo”.
“Ya en 2010 -cuenta Juan- decidimos tomar esto no como un pasatiempo, sino como un trabajo. Se dio por aquel entonces que papá se quedó sin trabajo y pensamos que podíamos aportar algo a la familia, entonces decidimos ponerle un nombre al grupo y ese nombre surgió de comenzar a revisar libros. Nuestra abuela nos había prestado un libro de leyendas y descubrimos que los indios mapuches llamaban Nguenechen a su dios todo poderoso. Fue así que elegimos ese nombre; un nombre que pertenece a la cultura originaria y que es muy tradicional. Todo lo que queríamos era vernos representados con el folklore que queríamos hacer, que es el folklore tradicional. Nos gusta el folklore de los Cantores del Alba, Los Chalchaleros, Los Fronterizos; y esa es la propuesta que mantenemos hasta hoy”.
Convicción y claridad. Aquellos pequeños tenían muy en claro, desde el principio mismo, lo que querían hacer y cómo querían hacerlo, a pesar incluso de la corta edad y de todas las incertidumbres que podría generar aquel momento. Y fue así que con la compañía y el apoyo de papá y mamá -“siempre cerca”- se lanzaron a la aventura de los escenarios, haciendo gala de una naturalidad y una espontaneidad que hasta el día de hoy conservan y que les permitió ir marcando hitos, como mojones sobre un territorio fértil.
“El 20 de febrero de 2010 fue nuestra primera actuación oficial como dúo, en el festival Chayando en el Pueblo, en Agua Blanca. Nos destacamos en ese festival y nos eligieron como padrinos”, recuerda Pedro, quien agrega además que “ya en el segundo año fuimos elegidos como Revelación”.
Juan rememora, al respecto, que aquella primera vez significó “mucho ensayo. Al ser chicos de edad y al ser la primera actuación, en un festival, eran muchísimos los nervios, el miedo a confundirse en algo; y había que ver si la expectativa que la gente tenía sobre uno en aquel momento se iba a cumplir. Fue una linda experiencia, algo que no se va a olvidar nunca. Fue sin dudas una experiencia muy intensa”, a la que se sumó además la posibilidad de compartir escenario, nada más y nada menos, que con Cristina Velasco, con quien conservan desde entonces una “bella amistad”.
Por aquel tiempo, recuerdan, estaba en auge el grupo Los Guaraníes, por lo que decidían interpretar canciones que ellos hacían de otros grupos, como Los Cantores del Alba. “Siempre la influencia parte del mismo lado”, afirman. “Nos sentimos identificados también con Los guayra o Los Tekis, que realizan interpretaciones más modernas; pero fuera de ello, nos abocamos a las interpretaciones tradicionales”.
Pero volviendo a aquella primera vez, los Nguenechen sienten que allí se marcó un antes y un después y que ese camino era el que querían emprender, aún cuando “surgieron dos partes de una misma situación -cuenta Juan-: por un lado lo que le gustaba a la gente, que era la manera en que cantábamos, y por otro el nombre del grupo, que es lo que la gente no sabe decir (risas)”.
Sin embargo, para los hermanos Paredes Gaitán aquella dicotomía no fue nunca un problema o una cuestión a evaluar. Como músicos e intérpretes, sienten que su potencial está en la manera en que interactuan con la gente y que después de aquel primer festival “comenzó el camino de ir subiendo escalón por escalón”. “Seguíamos con los actos de escuela, pero en paralelo comenzaron a aparecer los primeros cumpleaños, los festejos de Comunión, las primeras contrataciones, las peñas solidarias. Comenzaron las peñas en que nos contrataban, los primeros festivales, eventos más importantes y en más cantidad. También comenzaron a aparecer los medios locales, que nos ayudaron mucho”.
Ese envíon, generado a pulmón, de manera independiente y familiar, fue el que los llevó a marcar otro de los hechos tracendentales en su historia, pero como producto del tiempo y del trabajo: representar a la provincia de La Rioja en el Pre Laborde. “Hasta entonces solo habíamos salido hasta Catamarca. Participar representando a La Rioja dentro de la delegación no sólo era un gran logro para nosotros, sino también un gran compromiso, una gran responsabilidad. Fue por aquellos días también que la llaman a mamá para que firmemos el contrato para estar en la Chaya, en el año 2014. Ese fue otro compromiso muy importante, muy grande que, entre otras cosas, nos obligó a modificar nuestro repertorio”.
En aquella ocasión, el Dúo Nguenechen estuvo muy cerca del horario central, lo que les valió actuar para una gran cantidad de público que respondió muy bien a la propuesta. y entrar en contacto con un reconocido músico y productor salteño que los convocó para participar de una peña en Salta, una de las mecas del folklore nacional que abría a los hermanos Paredes Gaitán otra gran puerta para su derrotero musical.
“Ese fue para nosotros un hito más; estábamos con mucho miedo, por que siendo de La Rioja, interpretamos folklore de Salta, y era muy dificil que los salteños nos pudieran aceptar. Fuimos a esa peña y a la gente le gustó mucho lo que hicimos, tanto de nuestro repertorio como de la interpretación del suyo. Siempre nos fijamos en la gente; nos ponemos a prueba y si la gente acompaña el repertorio lo dejamos, si no, lo cambiamos. Siempre buscamos que la gente se divierta”.
Luego llegó la hora de representar a La Rioja en el Congreso de la Nación, en el marco del homenaje a la Cantata Riojana, a la que consideraron como “una mirada sentenciante” y un verdadero desafío por lo que significaba interpretar una de las obras fundamentales para la riojanidad y frente a sus autores. Aquella actuación, les permitió luego recorrer varias de las peñas en Buenos Aires, cosechando tantos aplausos como experiencia.
Hoy el dúo se siente afianzado, aunque son lo suficientemente conscientes que aún queda mucho camino por recorrer. Sin embargo, no los desvela el éxito, sino poder hacer en el escenario lo que más les gusta hacer: divertir a la gente. Esa característica tan particular en su manera de ser, tal vez, es la que les ha permitido contar con su propia Peña en el Patio de la Cultura. La primera tuvo lugar el 8 de diciembre de 2017 y les significó convertirse, por primera vez, en el número central de la noche, “un desafío nuevo que lo pudimos hacer” y que les permitió proyectarse hacia este presente en el que recientemente fueron consagrados con el premio “Albahaca”, y quedarse con el certamen Pre Chayero Sanagasteño, lo que les permitió abrir el segundo festival más importante en la Provincia, en la que fue la primera vez en Sanagasta para Nguenechen.
“Tenemos proyectado que esto siga de manera estable, que cada año tengamos nuestra peña en diciembre. La gente siempre nos ha acompañado y también nos piden hacer nuestra propia Chaya, cuestión que por ahora sólo estamos evaluando”, cuentan. “No nos preocupa mucho la popularidad. Nos sentimos plenos cantando. Nos sentimos conformes porque la gente nos acompaña y eso es algo que trabajamos en familia y si se da, se da. Pero será hasta donde nuestro dios diga que tenemos que llegar”.

UN ANHELO
“Terminar el demo (actualmente están grabando un demo con 5 canciones) y ver si podemos grabar el CD. Ir subiendo de a poco, a nuestro ritmo. La meta más importante es la de concretar el demo y el CD. No nos preocupamos por si no vamos a estar en un festival; hay mucha gente fuera de un festival que confía en nosotros y nos mantenemos trabajando”.

UN SUEÑO
“El sueño es estar en Jesús María, por el tradicionalismo que vemos ahí. Cosquín tiene mas auge, pero nosotros respetamos mucho el tradicionalismo”.

UN REFERENTE
“Seguimos mucho a Nacho y Daniel, temas de ellos que nos gustan. Pero le ponemos nuestro toque; buscamos nuestro estilo, las interpretamos con otra esencia. Escuchamos bastante de las Voces de Orán, nos vemos más influenciados por ellos últimamente. Pero la parte fundamental son Los Cantores del Alba, Los Chalchaleros”.

COMO HERMANOS
“El elige el repertorio y yo le doy mi opinión, y luego el hace lo que quiere (risas)”, cuenta Juan. “Antes al repertorio lo elegían nuestros padres; luego de la primera Chaya ya me hice cargo yo”, afirma Pedro. “Según el público vamos cambiando las canciones. Puede haber un pequeño forcejeo en eso, pero es lo normal. Peleas de hermanos, en la casa…a veces lo hacemos en el escenario en forma de show”.

(La presente nota fue publicada en el suplemento 1591 Cultura + Espectáculos de diario NUEVA RIOJA)

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