Teatro: Nadie somos todos

Teatro: Nadie somos todos

Nadie: un vestido y un amor de Idangel Betancourt.

No importa cuán cerca estemos de nuestro lugar de origen, del hito de nuestro punto de partida. En los tiempos a los que asistimos, envueltos en los efectos nocivos de la tan mentada universalidad, corremos el riesgo cierto y concreto de sentirnos extranjeros, incluso, en el terruño que nos vio nacer y crecer. Ese es el claro mensaje que el actor y director cubano Idangel Betancourt (actual director de la Comedia Municipal de Catamarca) dejó en su paso por La Rioja, donde presentó en el espacio Kanoa de Papel su espectáculo unipersonal “Nadie: un vestido y un amor”.
Con una puesta sencilla, pero con una actuación tan conmovedora como comprometida, el artista se valió de su capacidad expresiva y de declamación para atrapar a los presentes y llevarlos a viajar más allá de las fronteras, detrás de una historia que pretende generar consciencia desde el amor que no sabe de límites y que soporta, estoico como uno de los personajes que encarna el artista, los embates de un capitalismo voraz que siembra esclavos de la modernidad tanto en Buenos Aires como en Bangladés o Inglaterra.
Con maestría interpretativa, el artista se sitúa frente al público solo con su humanidad y algunos sencillos elementos que a lo largo de la obra van cobrando especial simbolismo: una valija, un maniquí, una muñeca y los hilos que van engarzando situaciones de vida que no nos resultan ajenas pero a las que, sin embargo, solemos ser indiferentes, como si no nos tocaran de cerca.
El drama del exilio, tan vigente siempre, y la exclusión como una constante van atravesando las existencias que se corporizan en Betancourt (también desde su experiencia personal) para dar lugar a la alienación del ser humano (sin excepciones), expuesto a la pérdida de la razón y de los sentidos frente a sentimientos de intenso miedo, enfado, frustración o dolor que, a su vez, dan rienda suelta al surgimiento de enmarañadas crueldades y paradójicas respuestas para un fenómeno que nos abarca: la globalización.
“‘Nadie, un vestido y un amor’ surge de un hecho real”, comenta el actor. En junio de 2014, los medios dieron a conocer que una galesa llamada Rebecca Gallagher adquirió una prenda en “Low Cost”, Primark, y cuando fue a consultar cómo se podía lavar, halló en la etiqueta el mensaje de un empleado en contra de la empresa textil para la que trabajaba. El mensaje literal, rezaba: “Forced to work exhausting hours” (obligado a trabajar horas agotadoras).
Al margen de la evidente denuncia -que inspiró al autor-, aquel mensaje daba y da cuenta de la enajenación del hombre por el hombre y del nacimiento de sensaciones abrazadoras como el destierro y el desarraigo que no saben de puntos geográficos en el mapa, sino más bien de vaciamientos de contenidos. Y que al final del recorrido, nadie somos todos.

Perfil
IDANGEL BETANCOURT. Nació en Camagüey, Cuba, el 23 de abril de 1973. Actor y director de la Comedia Municipal de Catamarca. Ha sido premiado en Argentina con los premios Victoria Mejor Producción y Mejor Iluminación por la puesta en escena La Tempestad Reciclada, si Shakespeare hubiera conocido Argentina. Primer Concurso de Cuentos del Noroeste, Consejo Federal de Inversiones, Consejo Regional de Cultura NOA. Premio de la Secretaría de Cultura de la Nación Abelardo Castillo de Nuevas Revistas Culturales, por la edición de la revista 5 Sentidos NOA. Beca de Investigación del Fondo Nacional de las Artes y del Instituto Nacional del Teatro, por Políticas del cuerpo. El teatro de las culturas en las comunidades étnicas de Salta. En Cuba: Premio Bustos Domecq de poesía, 2002. Premio Nacional Ciudad del Ché, de la UNEAC de Santa Clara, 2001. Premio UNEAC de poesía Camagüey, a escritores menores de 35 años.

(La presente reseña fue publicada en el suplemento 1591 Cultura + Espectáculos de diario NUEVA RIOJA)

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