«Todo lo que tiene que ver con la música lo hice»

Pasión por la música, desde las raíces, y un legado que perdurará indefectiblemente. Un Camilo Matta en primera persona, desde las influencias de su madre hacia su propia influencia en la cultura de La Rioja, donde su nombre quedará escrito por siempre.

La noticia de la partida de Camilo Matta produjo un profundo pesar en todo el ámbito de la cultura riojana, a la que aportó desde un lugar de construcción permanente y prácticamente desde su punto de partida. De allí que su legado es y será, también, una manera indispensable de tenerlo presente. Y es que, en realidad, artistas de la talla de Camilo Matta, creadores inigualables que arrojan al aire la pureza de un pensamiento que se vuelve acción en la elaboración de lo colectivo, no pueden ni deben olvidarse. Viven, por siempre, en ese espacio de privilegio que se vuelve melodía para el devenir de lo cotidiano y nos acompañan no sólo desde su obra, sino también desde su palabra.

Corría el mes de julio de 2021 cuando junto a la entrañable Alicia Corominas, en el marco del ciclo «Palabras sin tiempo» que compartíamos como parte del programa «Letras en conexión» que lleva adelante la Secretaría de Culturas de la Provincia, decidimos invitar a Camilo Matta a que fuera parte de ese encuentro en el que primaba el decir, en un contexto de escucha y diálogo permanente. No obstante, no corrían para nuestro invitado buenos tiempos. Algunos días antes a aquella entrevista, su madre, Ligia Oliveira de Matta (un espíritu luminoso, tal como la definió la propia Alicia Corominas), había abandonado este plano terrenal. Pero allí estuvieron Camilo y su palabra. Camilo y su música. Camilo y su emoción vuelta canción y ofrenda. Igual que lo hizo a lo largo de toda una vida dedicada a sembrar.

Y si de palabra se trata, y más a allá de la infinidad de mensajes que inundaron las redes sociales a modo de despedida para uno de los grandes de nuestra cultura, qué mejor que la propia palabra de Camilo Matta no sólo para recordar a su madre, sino también para dar cuenta de su esencia.

«Creo que si hay una palabra que define a mi madre es su generosidad; ha sido realmente generosa con todos, con su gente, con sus hijos, con la familia, con la sociedad que la vio crecer, desarrollarse. De alguna forma, yo soy la secuela de lo que alla hubiera querido ser como música. Todos en casa bajo su influencia musical hemos cantado de niños, hemos estado participando desde muy chicos de todas las actividades musicales que a ella le entusiasmaban y nos contagiaba. Recuerdo habernos puesto al lado del piano; ella tocaba el piano y nos hacía cantar y éramos chicos, todos chiquitos. Todos cantando, lo que ella desde muy chica aprendió a amar, a cantar, gracias a las influencias de su abuelo materno. Ya desde chicos nosotros teníamos una influencia marcada, de escucharla tocar el piano desde siempre».

«Mis primeros recuerdos de niño, 4 o 5 años, ella escuchando música clásica en casa, escucharla tocar el piano, le gustaba mucho (Claude) Debussy, (Maurice) Ravel, (Robert) Schumann, tocaba las sonatas de Beethoven, de Mozart. Pasado el tiempo, los años, empezó cada vez más a acercarse a la música popular y empezó a tocar tangos, zambas, chamamé; tambien por influencia que ella recibió de la familia de su marido. Por el lado de mi padre todos eran del litoral, correntinos, chaqueños, por eso que en algún momento de la vida vivimos en Resitencia. Las influencias son así: son cruzadas, afloran en determinados momentos de la vida y cuando ya todos éramos niños más grandes, adolescentes, todos queríamos cantar y todos queríamos tocar un instrumento y participar de la vida musical de La Rioja, cosa que yo empecé a hacer a los 11 años, cuando empecé a tocar en una banda de rock que se llamaba The Littles, éramos los pequeños. Entré al conjunto reemplazando a Oscar Taborda, que había tenido un accidente y quedó imposibilitado. Entre a The Littels para reemplazarlo y fue el sueño del pibe. Tener 11 años, estar descubriendo la música, fue algo que recuerdo con mucho cariño».

«De chico, en el barrio, teníamos un conjunto, en el club. Vivíamos al lado de Tesorieri en la avenida Castro Barros y teníamos un conjunto e íbamos algunos domingos a LV14, al programa de Cecilia César, que nos invitaba. A la vez el marido de Cecilia César, que era locutora de ese programa que se llamaba «Soñar no cuesta nada», era socio de mi abuelo en su negocio. Teníamos cada tanto una invitación para ir a cantar. Esta infancia también con las pacotas, los pesebres, con toda esta cosa de música tradicional que se repitió en mi generación, me llevó a cada vez a interesarme más por cantar, por armar conjuntos, grupos en la escuela PÍo XII donde ganamos los famosos Juegos Florales que se hacían una vez al año en septiembre. Eran intercolegiales y nosotros representando a la escuela ganamos en el año ’66, ’67. Empezar a tocar en los bailes y empezar a tocar otro tipo de música que no era ya ni la música clásica, ni la zarzuela, ni el folklore, sino rock, otro mundo, otro descubrimiento».

«Así, sin olvidar que por ahí, por el medio, el padre Horacio Gómez, por el ’65, ’66, había vuelto hacía poco tiempo de Italia, del Vaticano y con el viejo armonio de la Catedral acompañaba y nos hacía cantar a algunos niños que sacó de la Pío XII y otras escuelas y armó el primer coro de niños que era el primero y único que cantaba en la Catedral. Por otro lado, ya en mi adolescencia, mamá estaba cantando con su gran amigo Edgar Pierangeli en el coro Kuntur y allá por el año ’71, ’72, también integré ese coro un par de años y ese fue mi acercamiento más directo y concreto con la música coral que luego seguí cantando en coros y participando en distintos lugares del país, no solamente como cantante de coros importantes sino también como arreglador, compositor, cosa que hasta el día de hoy hago, vinculado a la actividad cultural de todo el país».

«También he trabajado muchísimo en la actividad coral como compositor, arreglador, tallerista, dictando algunas conferencias a nivel nacional, internacional. De alguna forma reseñar esto responde todo al mismo origen que es la influencia que uno recibe en la casa, más allá de que existía una oposición. Yo no podía ser otra cosa que abogado, a lo que llegado el momento tomé la decisión sin saber y sin haber leído ese poema que todavía no estaba escrito donde mamá dice que se arrepiente de la obediencia. Yo no tuve tiempo de arrepentirme, sinceramente desobedecí y sencillamente desobedecí, por lo tanto no tengo nada de que arrepentirme. Tomé mi decisión de dejar los estudios de abogacía y seguí estudiando música y esa fue mi formación, lo que me trajo hasta aquí después de haber hecho de todo en la música. No solamente interprete, cantante, arreglador, director de conjuntos vocales, de coros, productor de grabaciones; tuve un sello discográfico, fui productor de televisión, de radio, en este momento tengo un programa de radio, Notas y notas, con Gustavo Contreras y Elena Martín».

«De manera muy desordenada, puedo comentar que produje discos, programas de televisión, de radio y organicé espectáculos y fui director artístico de la Fiesta del Poncho en el año 2000; me tocó ser representante artístico, integrar asociaciones y comisiones y liderar proyectos culturales, además de haber sido funcionario de Cultura en determinado momento en la Provincia. Pero todo lo que tiene que ver con la música lo hice, con variada suerte y con tiempos no siempre iguales. Si hay una cosa que hice fue inventar mi trabajo, nadie me vino a golpear una puerta para decirme quiero que compongas una sinfonía, mi trabajo en La Rioja lo tuve que inventar yo y siempre estuve ideando y asociándome con gente valiosa para llevar adelante distintas cosas que primero se hicieron en distintos lados, luego en La Rioja y luego otra vez en Buenos Aires, en La Rioja, en Córdoba, en Tucumán. De alguna manera resumo con esto. Recordando me siento, me constituyo y me reconozco como continuador de esa vocación musical que tenía mi madre, con los avatares de mi época y las circunstancias».

«Pero de alguna manera si ella a pesar de haber renunciado en la juventud a ser una música profesional para seguir su carrera de abogada y todo lo que la vida le puso por delante, después en la madurez, siempre estuvo vinculada con el quehacer artístico y la música y ya de jubilada grabó sus discos, hizo sus espectáculos y siempre estuvo con ese entusiasmo que siempre la puso a ella en un lugar de admiración para mucha gente, mucha gente realmente no solo la apreciaba y la quería, sino que tambien la admiraba por su espíritu, por esa constante actividad. Creo el rasgo que más la distingue es su generosidad, porque siempre estuvo dispuesta a poner su tiempo, su acciones al servicio de los demás. Siempre había un proyecto en el que ella colaboraba y ponía su entusiasmo para llevarlo a cabo».


TE HAS DEFINIDO COMO EL HOMBRE DE LOS MIL OFICIOS…

Sí. Creo que si, creo que los músicos, sobretodo en Argentina y en el interior aún más, tenemos que inventar nuestro trabajo. Y además, un poco ya por características personales, nunca estoy mas de tres, cuatro años haciendo lo mismo, enseguida cambio porque el ser musical es muy amplio. Me ha tocado ser director del Coro Polifónico de Catamarca, que estuve ahí trabajando cuatro años, donde tengo recuerdos de haber transformado un coro que estaba en un estado casi de abandono, en un coro muy activo y reconocido en el interior del país. De haber hecho un montón de cosas en esta multiplicidad de facetas. Director, gestor cultural, arreglador, compositor, productor. Es lo que de alguna manera es el reflejo de ella también.

¿CUÁL ES LA MOTIVACIÓN, EL SENTIDO DE CANTAR Y DE GENERAR A SU VEZ TODO LO QUE GENERÁS?

A ver…creo que tiene que ver con el oficio. Yo te mentiría si te dijera, por ejemplo, que uno no puede vivir un mes inspirado cuando compone una obra grande, sería como estar en coma cuatro. Uno tiene que tener un impulso inicial y luego el oficio, que es lo que te saca a flote. Sobre una idea, el oficio de la composición en sí, pero después de todos los aspectos que tienen que ver con la composición y la construcción de la obra, eso te lo da el oficio, la profesión, lo que te da el saber cuáles son los pasos que hay que seguir para llevar eso adelante. Y para colmo, cada compositor, cada artista, cada creador en el ámbito que sea, la danza, la literatura, la música, la expresión plástica, tiene según sus características una forma de hacerlo. Hay pautas generales, por supuesto, pero después lo que cada uno hace y como lo hace es parte del misterio.

CAMILO MATTA. Compositor, arreglador, cantante y director de coro. Estudió con Francisco Frega, Mario Pierini, Guillermo Graetzer, Eloísa Squirru y Luis María Coralini. Desde el comienzo de su labor como arreglador y compositor, se preocupó por jerarquizar y difundir la música argentina de raíz folklórica poniéndola al servicio del arte vocal. Hoy, sus composiciones originales para coro, arreglos vocales de música popular y sus canciones son interpretados por numerosos solistas, conjuntos y coros argentinos y del exterior.

Integró como cantante diversas agrupaciones vocales y participó como instrumentista, cantante, arreglador y director de los conjuntos Quinteto Clave, Quintosol, Resolana, Las Brujas y Librevoz. Es fundador y director del Coro de la Municipalidad de La Rioja, el Coro del Colegio Médico Gremial de La Rioja, dirigió el Coro Polifónico de la Provincia de Catamarca y el Coral dela Quebrada. En la actualidad dirige el Coro Popular de Cámara además de ser Director Artístico del organismo Coros Provinciales, dependiente de la Secretaría de Cultura.

Fue miembro organizador de los Encuentros Nacionales de Grupos Vocales (1992-2010), Miembro Fundador de la Asociación Riojana de Directores de Coro y Miembro Fundador de ADICORA.

Alternó su actividad artística con el dictado de cursos, talleres, seminarios y jornadas de reflexión en distintos ámbitos, todos vinculados a la música popular argentina en sus más variadas manifestaciones.

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