Todos los caminos conducen a la poesía

Una reseña para el libro «El detective del espíritu oeste» de Juan Pablo Mercado.

No hay un territorio en el que habitar cuando se habla de poesía. No hay una geografía. Ni siquiera puntos cardinales. No es necesario, tampoco, un GPS que marque el recorrido más cercano, más rápido, más directo, evitando piquetes, cortes, accidentes y otras yerbas urbanas a las que tanto estamos acostumbrados en el devenir de lo cotidiano, cuando nos vestimos de seres completamente humanos.

Todos los caminos conducen a la poesía. E incluso un poco más: la poesía conduce a todos los caminos en los que convergemos. Antes, durante o después. Y después, justamente, de lo que se trata es de poner un nombre, una referencia, una cartografía, un punto equidistante de otro punto, a su vez equidistante del anterior y de un punto más. Un mojón que nos haga sentir que nuestro lugar en el mundo es «él» lugar en el mundo, distinto de todos los otros lugares en el mundo: un poco más nuestro, un poco más próximo, un poco más concreto frente a lo inverosímil de lo que observamos como real, como verdadero, en esa especie de discernimiento intelectual que nos permite diferenciar una cosa de otra, o varias cosas entre sí, en proceso de indagación, de investigación, brújula en mano. Aunque, si se sale al universo munido de una poesía debajo de la comisura del labio de la imaginación, no hay brújula que sea necesaria. Solo se trata, en definitiva, de calzarnos el traje de detectives y seguir el rastro, la pista, esa palabra que, como señuelo, nos sostenga y, al mismo tiempo, nos abra la puerta hacia el entendimiento pleno, hacia la comprensión absoluta de lo que puede el lenguaje cuando no depende de un «de este o del otro lado», sino que fluye a través de un aquí y de un ahora que nos extrapola.

A ese ejercicio de búsqueda constante de lo permanente en lo cambiante invita el poeta Juan Pablo Mercado con «El detective del espíritu oeste» (Colección Poesía, Plano Editorial, 2021), obra que obtuvo el Primer Premio del I° Concurso Libro de Poesía del Programa Letras en Conexión de la 18° Feria del Libro de La Rioja (2020), y que cuenta con prólogo de la escritora cordobesa Silvia N. Barei, que indaga mejor que nadie en la profundidad de la escritura de quien en el año 2019 fue residente del Festival Internacional de Poesía de Rosario.

Todas estas son referencias puntuales para un libro que no requiere, no obstante, de referencias puntuales, toda vez que Mercado, a partir de la universalidad que con autoridad ejerce sobre la palabra, sobre el lenguaje, fractura los regionalismos para otorgarle a la poesía su condición de autoridad suprema, más allá de toda frontera, más allá de todo límite.

Y es que Mercado, como detective inclaudicable de lo que hay por contar, oculto entre todo lo que ya se contó, parece saber mejor que nadie que no hay territorio en el que habitar cuando de poesía se trata y que da exactamente lo mismo «la intersección que conecta la avenida // 2 de Abril con la ruta nacional 38» que las virtudes del bushido; el helado sabor sandía a los 12 años, que la sopa de wantán; «la ventana de la oficina» que «las clases de Feng Shui Zonda».

Estamos aquí pero podemos no estar aquí, en realidad. Si de pronto cerramos los ojos y nos dejamos mecer sobre el péndulo de un decir poético al que Mercado asiste con las pupilas repletas del asombro de lo que se puede descubrir, podemos observar a la misma distancia «un bar que mantiene la calma en la sobrecarga // de la mañana de junio», la cima de la Pampa de la Viuda, una finca en Pinchas, las jarillas recién cortadas, el fin de la urbanización, el monumento de las Islas Malvinas, los hombres que tocan cikus y flautas de bambú, los diente de león que tal vez sobrevivan, el vivero «Chang-Tzu», aquel día de 1975, los peces koi que danzan, el río Xibi, los cerros colorados, la chica que lleva nueces en la bolsa del mercado, las casas de adobe perdidas, las cebollitas chinas que brincan y los algodones de azúcar que emergen como lava.

Después de todo, de qué otra cosa puede tratarse la tarea del detective (del poeta) que de buscar debajo de las piedras, indagar en la humedad de las profundidades de eso que a simple vista no se ve, sacarlo a la superficie, sacudirle las marcas del paso de un tiempo inabarcable e intangible y ofrecérnoslo como un nuevo descubrimiento de lo sutil que se recuesta sobre el espíritu de una contemplación que se abre paso al infinito de las posibilidades que otorga la palabra, aquí o allá. En La Rioja o en China.

Después de todo, de qué otra cosa puede tratarse la tarea del detective (del poeta) que de hacernos ver que la poesía conduce a todos los caminos en los que convergemos, sin distinción de geografías. Y aún un poco más: que todos los caminos conducen, finalmente, a la poesía. Incluso del lado oeste, incluso de este lado de nuestro oeste, donde como bien afirma Silvia N. Barei, «sentado en un bar, el detective espera y escribe». O escribe y espera. Que al final de cuentas, a un buen detective (a un buen poeta) el orden de los factores no le alterará nunca el resultado.

EL AUTOR. Juan Pablo Mercado (La Rioja, 1996). Estudió Licenciatura en Letras y se especializó en la poesía de Ariel Ferraro. Fue residente del Festival Internacional de Poesía de Rosario en 2019. Forma parte de Guaja! Podcast cultural. Ha publicado artículos y poemas en distintos medios culturales. «El detective del espíritu oeste» (Colección Poesía Plano Editorial, 2021) fue galardonado con el Primer Premio del I° Concurso Libro de Poesía del Programa Letras en Conexión de la 18° Feria del Libro de La Rioja (2020). El jurado estuvo integrado por Silvia N. Barei, Raquel Guzmán y Aldo Parfeniuk.

PLANO EDITORIAL, O LA PUERTA ABIERTA A UNA NUEVA Y SUPERADORA DIMENSIÓN 

Hacer frente a los desafíos que propone esta era en materia de producciones editoriales es, sin lugar a dudas, un desvelo constante que en La Rioja abrió la puerta y dio paso a una nueva dimensión a todas luces superadora: Plano Editorial.

Bajo la Coordinación Editorial de Florencia Guitelman, este proyecto que cuenta con el respaldo pleno del Gobierno de la Provincia constituye una herramienta esencial a la hora de dar respuestas, como bien se señala al momento de las presentaciones «a la incertidumbre» de este tiempo y a la necesidad imperiosa de «sostener el mundo del libro, el acceso a la cultura y a la educación».

«Donde tejen las arañas» de Juan Pablo Aldonati, «Recuerdos de cuando era el viento» de Julio Contreras, «Pasacanas en la siesta» de Claudio Revuelta y «El detective del espíritu oeste» de Juan Pablo Mercado son los títulos que hasta el momento integran la Colección Poesía de Plano Editorial. Pero son mucho más que eso. Son, en concreto, un soplo de aire puro para la producción literaria local, en un contexto de retracción que puso en evidencia, entre otras cosas, lo obsoletas que se volvieron algunas herramientas que supieron ser vitales, como la Ley del Libro, sobre la que la Secretaría de Culturas ya está trabajando en una indispensable actualización.

Mientras eso ocurre, este proyecto editorial viene a «profesionalizar las condiciones objetivas de edición, promoción, distribución y venta de libros editados en la Provincia, con el fin de fortalecer el mercado librero y editorial». El objetivo, como tal, es loable y la concreción del mismo, con la aparición de libros de autores riojanos y de la región que vienen a aportar frescura al escenario de las letras, es un motivo de celebración para los trabajadores del libro en su conjunto.

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