Vicky Yam: “El periodismo hoy implica caminar en un terreno complejo”

«Ejercer el periodismo hoy en Argentina implica caminar en un terreno complejo, donde la profesión se encuentra en el centro de una reconfiguración profunda; la realidad nos interpela en el día a día».

Vicky Yam aporta una mirada atravesada por la experiencia, la transformación tecnológica y la resistencia cotidiana que implica sostenerse dentro del oficio periodístico. Con dos décadas de trayectoria en medios de comunicación, plantea una fuerte preocupación por el desgaste económico, emocional y profesional que atraviesan hoy quienes ejercen la tarea de informar.
En sus respuestas aparecen temas centrales del debate actual sobre el periodismo: la pérdida de credibilidad pública, el hostigamiento digital, las dificultades para acceder a la información oficial y la presión permanente que generan las redes sociales sobre la labor cotidiana de los trabajadores de prensa. También reflexiona sobre la necesidad de recuperar un periodismo basado en datos verificables, transparencia y rigurosidad profesional frente a la lógica de la opinión permanente y la saturación informativa.
Aun así, sostiene que el periodismo sigue siendo una herramienta indispensable para visibilizar realidades locales, interpelar al poder y garantizar el derecho de la sociedad a acceder a información confiable y contextualizada.
¿QUÉ SIGNIFICA HOY EJERCER EL PERIODISMO EN LA ARGENTINA, EN UN CONTEXTO DE FUERTE CONFRONTACIÓN ENTRE EL PODER POLÍTICO Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN?
Ejercer el periodismo hoy en Argentina implica caminar en un terreno complejo, donde la profesión se encuentra en el centro de una reconfiguración profunda; la realidad nos interpela en el día a día. La confrontación directa entre el poder político central, en la figura del Presidente, y los medios no es nueva en la historia de Argentina, pero el escenario actual suma elementos tecnológicos, económicos y discursivos que transforman el oficio a diario, sumado a la falta de credibilidad.
¿CREÉS QUE EN LOS ÚLTIMOS AÑOS SE DETERIORÓ LA RELACIÓN ENTRE LA DIRIGENCIA POLÍTICA Y EL PERIODISMO? ¿CÓMO IMPACTA ESO EN EL TRABAJO COTIDIANO? ¿CONSIDERÁS QUE SE VE AFECTADA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN?
A mi entender, el deterioro de la relación entre la dirigencia política y el periodismo en los últimos años no es un fenómeno exclusivo de la Argentina, pero en el plano local adquirió una intensidad y una dinámica muy particulares, teniendo en cuenta el uso de las redes sociales como principal medio por donde se reproducen los mensajes de las máximas figuras de la política nacional e internacional, como es el caso de los Estados Unidos. Obtener datos públicos, declaraciones de funcionarios, integrantes del Gabinete nacional o acceder a fuentes oficiales se vuelve una tarea de alta dificultad si el medio o el periodista es catalogado como “opositor”. Dicho esto refiero a la prohibición de la entrada de colegas a la Casa Rosada, hechos propios de la dictadura, que no se daban desde el regreso de la democracia a la actualidad.
¿CUÁL ES HOY EL PRINCIPAL DESAFÍO DEL PERIODISMO RIOJANO: SOSTENER LA INDEPENDENCIA, ADAPTARSE A LAS NUEVAS PLATAFORMAS O SOBREVIVIR ECONÓMICAMENTE?
Yo me inclinaría por hacer hincapié en cómo los mecanismos actuales operan por desgaste, presión económica y saturación digital sobre el oficio de ser, de estar y permanecer en los medios. En mi caso hace 20 años, en otros un poco menos o un poco más, pero en casi todos desde la misma óptica. Lo defino en tres fases: la del hostigamiento digital masivo -coordinado muchas veces a través de ejércitos de trolls o cuentas verificadas con gran alcance- lo que genera un efecto inhibitorio. Cuando un periodista sabe que publicar una investigación o una opinión crítica le va a costar días de linchamiento virtual, exposición de su vida privada o amenazas, puede optar conscientemente por “bajar el perfil” de ciertos temas. Eso es una pérdida directa de libertad de expresión. La llamada y tan divulgada “demagogia punitiva”, de la cual fui víctima en algún momento del oficio; la asfixia por vía económica, también es una, como la discrecionalidad en el reparto -o la quita total- de la pauta publicitaria oficial, sumada a las auditorías fiscales selectivas o trabas administrativas. Y, por último, la devaluación del secreto profesional: en contextos de fuerte confrontación se debilita el respeto por la protección de las fuentes periodísticas. Hay una presión creciente por “revelar quién te dio el dato”, lo que ahuyenta a los informantes clave dentro del propio Estado o de las empresas, secando los canales de la investigación periodística.
LAS REDES SOCIALES CAMBIARON LA VELOCIDAD DE LA INFORMACIÓN, PERO TAMBIÉN LA AGRESIVIDAD DEL DEBATE PÚBLICO. ¿CÓMO CONVIVE HOY EL PERIODISTA CON LA EXPOSICIÓN Y EL ATAQUE PERMANENTE?
Para sobrevivir en este ecosistema sin abandonar el oficio, los periodistas hemos tenido que desarrollar diversas estrategias de adaptación, que van desde lo técnico hasta lo emocional. Desde la gráfica, la radio y la televisión, con el avance de la tecnología hubo que aprender nuevas formas de comunicar y de cómo el uso de diversas herramientas no nos deje “boyando”. El teléfono dejó de ser solo una herramienta de trabajo para convertirse en una potencial fuente de hostilidad. Sobre este tema, la psicología laboral ya identifica en las redacciones síntomas severos de “burnout” y estrés postraumático vinculados exclusivamente al linchamiento virtual.
¿SENTÍS QUE LA SOCIEDAD SIGUE CONFIANDO EN EL PERIODISMO? SI NO ES ASÍ, ¿QUÉ DEBERÍA HACER LA PROFESIÓN PARA RECUPERAR CREDIBILIDAD?
A mi modo de ver, la sociedad confía en un “tipo” de periodismo que te entrega la noticia ya debatida, ya analizada, que no te permite sacar conclusiones de la realidad. Creo que es parte de eso el análisis profundo desde los que ejercemos este oficio, de cómo cambiar esos modos de informar para dejar que la gente pueda pensar desde su propia realidad y no desde la que le relatamos a diario. Frente al periodismo de opinión permanente y de “trinchera”, la mejor resistencia es el dato duro e incontrovertible: presentar documentos públicos, presupuestos oficiales, fallos judiciales o registros audiovisuales, y no especulaciones. Por otro lado, y algo que considero sumamente importante para cambiar esas formas: asumir y corregir el error con rapidez. Cuando un periodista o un medio se equivocan, la credibilidad no se pierde por el error en sí -que es humano- sino por el intento de ocultarlo. Crear fe de erratas visibles, claras y honestas genera un respeto enorme en la audiencia.
EN TIEMPOS DONDE CUALQUIERA PUEDE COMUNICAR DESDE UN CELULAR, ¿QUÉ DIFERENCIA AL PERIODISMO PROFESIONAL DEL RESTO DE LOS DISCURSOS?
Hoy, cualquiera con un celular puede filmar un accidente, una protesta o una calle rota y subirlo a las redes de inmediato. Eso es un registro o un testimonio valioso, pero es solo la materia prima. El periodismo profesional tiene una función social y un compromiso con el interés público. Su objetivo primordial no es agradar a la audiencia ni acumular seguidores, ni mucho menos likes, sino incomodar al poder de turno cuando es necesario y aportar la información que la sociedad civil necesita para tomar decisiones libres e informadas. El impacto de las noticias falsas se diluye en el anonimato o en la volatilidad digital. El periodista trabaja bajo un estricto código de ética y responde legalmente por lo que firma.
¿QUÉ REFLEXIÓN TE GENERA ESTE NUEVO DÍA DEL PERIODISTA? ¿HAY ALGO PARA CELEBRAR O ES UN MOMENTO MÁS DE RESISTENCIA Y DEFENSA DEL OFICIO?
Este nuevo Día del Periodista nos encuentra en una encrucijada histórica que invita, más que a una celebración festiva tradicional, a una profunda introspección y a una resistencia activa. La resistencia no es pasiva, es un acto de afirmación profesional. Hoy, celebrar el periodismo es defenderlo de los intentos de vaciamiento y descalificación. Resistir no significa cerrarse al cambio ni añorar una época dorada que ya no va a volver; resistir hoy es ejercer el oficio con más rigurosidad que nunca. Frente al insulto en redes, la respuesta es el dato verificado; frente al intento de ahogo económico, la respuesta es la autogestión y el lazo con la comunidad.
¿POR QUÉ SEGUÍS HACIENDO PERIODISMO?
Porque sigo creyendo, con una terquedad casi obsesiva, en el valor social de la verdad y en el derecho de la gente a saber. Y sobre todo, para que las realidades locales no queden invisibilizadas.

Vicky Yam es periodista con más de veinte años de trayectoria en diferentes medios de la Provincia, entre los que se destaca su amplia trayectoria en diario NUEVA RIOJA. También se desempeña en medios radiales, televisivos y digitales.

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