
¿Cómo sabemos que sabemos?
Hay dos frases que atravesaron los siglos y que parecen adquirir una vigencia particular en este tiempo. Una se la atribuimos a Sócrates: “Solo sé que no sé nada”. La otra pertenece a René Descartes: “Pienso, luego existo”. Entre ambas hay más de dos mil años de distancia, pero las une algo que hoy parece haberse vuelto incómodo: reconocer los límites de aquello que sabemos y aceptar la duda como parte del camino hacia el conocimiento.











