
El rugido que abrió la jaula del metal
El 12 de agosto de 1991, Metallica editó su quinto álbum de estudio. Oficialmente se llamó “Metallica”, pero el mundo lo conocería para siempre como “The Black Album”. La portada casi negra, apenas atravesada por el logo de la banda y la silueta de una serpiente, parecía una declaración: ya no hacía falta gritar desde la tapa. El golpe estaba adentro.











